domingo, febrero 05, 2012

DESDE LA GOLONDRINA A LA OLMA DE BEJANQUE



Leo la revista AMBIENTUM y me entero del origen de una enfermedad que sufren los olmos: LA GRAFIOSIS. Parece ser que procede de Asia y se registra por primera vez en Europa, a través de Holanda, durante la primera guerra mundial. Es una enfermedad que se desencadena luego de la infección por unos hongos que se instalan en el tejido leñoso que transporta agua y minerales hasta marchitar las hojas y dar muerte al árbol… Es justo lo que padeció fatalmente la OLMA DE BEJANQUE. Y, muerto el gigante, caído aunque permanezca en pie, mutilado porque se creyó que, aplicada esa traumática poda, podría salvarse la vida y conservar la presencia amable de aquel, “más fiel que el vidrio del espejo”, en verso de Nicanor Parra, ahora, con la intención de inmortalizar lo inmortal, por ofrecer honores al “amigo”, “el de la brisa perfumada, / el del follaje amparador”, cual concibiera a los príncipes del reino de las plantas Gabriela Mistral, por reconocer al testigo de tantos años en la historia de Guadalajara, digo que creo es así, van a poner la madera ya “sin latido” del titán, en manos de artistas especializados en dicho material para, según cuenta GUADAQUE, convertir la OLMA en una escultura… Aparentemente no parece mala idea, aunque, también pudieran considerarse los restos mismos del bicentenario coloso, como lugar de referencia, visita y gloria que merece uno de esos que, como dijera Borges, de tan hermosos dan miedo. ¿No podría hacerse un jardín, acotarse una alegría verde, promocionar un recinto de sosiego en ese mismo sitio? No lo sé, pero temo del arte y de los artistas, un alarde de modernidad. No hay más que ver el muestrario de calamidades al que se puede acceder visitando las rotondas de la ciudad. Porque el arte en estos días supera, incluso, las fronteras de lo admisible. No hace nada, se daba la noticia de un hecho así. El caso del conceptualista inglés Martin Creed quien presentaba entre las piezas que constituían la exposición THINGS- cosas- que se puede visitar hasta el 26 de febrero en la Sala Alcalá 31 de la Comunidad de Madrid, una bola de papel arrugado. Tal cual. Esto da para tertulias y tertulias, sí. Porque consideramos irresistible una nadería y cedemos fácilmente a la tentación: aprobar o denigrar sin medida lo que carece de sustancia. Por eso mismo, sería bien triste, conocer que los años de historia vividos por un compañero incondicional acaban en exaltación de lo indiferente. Aquí, en Elche, existe un monumento a la Palmera que es una Palmera en sí misma. Se llama LA GOLONDRINA y, desde el año 2008, por iniciativa de la CAM, entidad de ahorro que ahora pertenece al Banco de Sabadell, dentro de un apartado de su OBRA SOCIAL al que se denominó ÁRBOLES MONUMENTALES, la palmera datilera de doscientos años de edad y veintiocho metros de altura que se haya detrás de la oficina de turismo en el parque municipal, es, como otros árboles de la provincia, emplazamiento de recuerdo y honor todavía capaz de cumplir con los ciclos naturales. Ojalá a la Olma le suceda otra y la Golondrina quede a salvo del PICUDO ROJO gracias a los versos de Miguel Hernández: “La palmera levantina, / la columna que camina. / La palmera… la palmera… / La palmera levantina, / la que otea la marina, / la mediterránea era”.


Publicado en GUADAQUÉ el 6 de febrero de 2012

martes, enero 10, 2012

PERDER PARA GANAR


Creo recordar que fue durante la pasada Eurocopa de baloncesto, cuando se afeó la actitud competitiva de la selección francesa tras la disputa de un partido clasificatorio jugado contra los representantes españoles. El equipo galo sucumbió en esa primera cita y, considerando la falta de brío a la hora de contrastar talento y fuerza con los propios del combinado que entrenara Luigi Scariolo, muchos estuvieron de acuerdo en pensar que Francia pretendía la derrota. Era perder para evitarse un cruce, con los mismos a los que dejaban de oponerse, a fin de llegar a la final con más garantías: calculaban que el resto de rivales eran lo suficientemente asequibles como para salirse con la suya. Y así fue. Progresaron hasta el último choque y, esta vez, indudablemente inferiores, acabaron un escalón por debajo de los campeones… Pues bien, este relato de picardías e innobles prácticas es lo que viene a mi memoria al leer una noticia que ofreció GUADAQUÉ hace unos días: Alcaldes socialistas conquenses piden explicaciones sobre la elección de Villar de Cañas para instalar el ATC … ¿Y por qué actúan así los citados ediles? Se explica en el primer párrafo del texto de la noticia: “Los alcaldes y concejales de las localidades colindantes con Villar de Cañas han presentado un manifiesto en contra de la elección de este municipio para instalar el Almacén Temporal Centralizado, ATC, de residuos radioactivos de alta intensidad. Se preguntan el porqué de esta decisión cuando Zarra, Ascó y Yebra iban por delante en el orden de baremación previa.”… Es decir, ¿cómo han ganado los que no queríamos si ya se hizo lo que cumplía para que otros reunieran los requisitos necesarios que determinarían la adjudicación? ¿Cómo ganaron si jugábamos a perder?... Claro, ellos no, porque nadie quiere que pongan a las puertas de su casa establecimientos que por efectos sociales, mecánicos o físicos estén sujetos a controversia. Se les atribuirá, ciertamente o no, peligrosidad, o se rechazarán por convenciones, prejuicios o fobias, cosa que ocurre con frecuencia. Entonces, sobre todo los que se tienen a sí mismos por progresistas y modernos, vendrán a decir que esas infraestructuras son necesarias y que en algún enclave hay que situarlas. Por supuesto… siempre y cuando sea en latitud y longitud lo más alejada posible a quienes les distinguen con su apoyo electoral y a ellos mismos. “Son un mal menor- repiten- imprescindible mientras nos ponemos de acuerdo para establecer las soluciones que correspondan. Pero, aquí no”... Y los regidores socialistas que gobiernan en localidades cercanas a Villar de las Cañas, dónde, por cierto, muchos creen que la instalación allí del ATC es una suerte de revitalización económica, se contrarían porque la jugada les ha salido mal. Mal a ellos y muy bien a los representantes de la Diputación de Guadalajara. Serán necesarios los basureros nucleares, pero que los tengan otros. Otros, aunque una localidad de la provincia lo solicitara y por idénticos motivos a los de Villar. Para salir adelante. Para tener un lugar digno al sol, precisamente ahora que la Real Academia decide retirar los términos “tosco” e “inculto” de la definición de “rural”. Precisamente porque la gente del campo ni es garrula ni existe al margen de lo cultivado, y quiere tener oportunidades como las tienes quienes habitan en los siempre más favorecidos núcleos urbanos. Ya que, de todos modos habrá perjuicio, que se recompense sobradamente a los que aceptan sacrificarse, a los que entienden el riesgo como una oportunidad solidaria de futuro.


Publicado en GUADAQUE el 11 de enero de 2012

lunes, diciembre 19, 2011

DEL COMPROMISO SOCIAL Y POLÍTICO DE LOS NIÑOS SI ES QUE EXISTE

Incluso aquellos triunfos de la humanidad registrados tras el esfuerzo de un hombre sólo, son, en realidad, la suma de distintas asociaciones cuyo resultado forma parte de lo conseguido. Un aporte que conviene reconocer para evitar supercherías e ínfulas sectarias. De modo que, casi siempre, somos con la gente. Unas veces con muchos, con pocos en otras ocasiones, y nada de eso es necesariamente peor o mejor. Sin embargo, avanzar, llevar a cabo determinadas empresas, requiere un número estimable de individuos. Y esa comunión se logra tras persuadir a los convocados mediante distintas iniciativas. Someter a las personas es uno de esos procederes, intolerable como ningún otro, y manipularlas pasa por ser tan útil como eficaz puesto que logra la adhesión obtenida gracias al miedo y la violencia sin señas mortificantes a la vista. El manipulado obra creyendo que actúa sin otra directiva que la de su propia voluntad y, por eso, su rendimiento es notablemente superior al que la esclavitud o el autoritarismo producen. Llegados aquí discutiremos qué es o no manipulación, quien o quienes la ejercen y si, como en tantas otras cosas, el fin justifica los medios. Mas, desde mi punto de vista lo digo, hay ceremonias sociales y políticas, aparentemente cargadas de bondad, ejemplares pudiéramos decir, en verdad consagradas a la propaganda, a la difusión de un mensaje no precisamente plausible. Es el caso de acontecimientos propios de adultos en los que los niños ocupan un lugar relevante y, aparentemente, didáctico. Pasa con las jornadas en las que determinado número de escolares ocupan los sillones de consistorios o parlamentos a fin de ofrecernos una versión entre inocente y contemporizadora de la discutible cotidianidad política. Durante esos actos algunos infantes alzan la voz y proponen acertadas iniciativas, organizan con mejor suerte asuntos en los que los mayores no se ponen de acuerdo, o riñen con simpatía si es que lo tienen que hacer… ¿Significa eso que los niños están más atentos a los problemas sociales de lo que parece? ¿Puede afirmarse que, si no sustituir, deberían incorporarse los niños a la mesa de sus mayores? Lo dudo. O, mejor, lo descarto. Tanto en estas lides como en otras, cuando se les lleva, por ejemplo, a una manifestación, el gusto de sus tutores por obtener de la tropa reclutada unos resultados brillantes, es superlativo. Vale inducir a los chiquillos orientándoles a comportarse o proceder según el ideario de quienes les pastorean como si la retahíla de clarividencia infantil fuera nada más talento en estado puro… GUADAQUÉ nos contaba la constitución del Consejo Municipal de Infancia y Adolescencia con la reseña entrecomillada del uso de la palabra de alguno de los intervinientes menores  de edad. Víctor, alumno del colegio Río Henares solicitó “más colegios en verano”. Ana, del colegio Maristas exigió “más limpieza en la ciudad”. Y José Miguel quiso saber por qué los niños que no son cristianos no practican su religión en el colegio… ¿De verdad alguien puede creer que sean las demandas dichas, materia de conversación en los patios de recreo de los colegios? Sálvese quien pueda pero, a juzgar por lo que hacen y dicen los chavales, presentes y combativos en parques, plazas y medios de transporte, no, nunca. Sería magnífico que todo sucediera de otro modo, pero los niños están interesados en cosas que tienen que ver con su propio universo de influencia. Algo que no alcanza lo social, al menos de motu proprio. Es lo que hay.

jueves, diciembre 01, 2011

GENTE DE FE CIEGA


Para evitarme el terno de abuelito Cebolleta- célebre personaje del Tebeo, lo digo para los lectores que no lo sepan- cuya aparición suscitaba un pánico similar al producido por ese otro anciano, personaje de los que fueron notorios en ediciones anteriores de la Hora de José Mota, dispuesto a narrar sucesos del servicio militar obligatorio o “mili” ya desaparecido, me extenderé lo justo… Durante una época lejana, antes de amanecer en pie, escuchando una emisora ilerdense no recuerdo si adscrita a cualquiera de las grandes cadenas de radio emisión españolas, reía con los chistes del gran Eugenio. Y, de aquellos momentos de diversión, arropado por las mantas, viene a cuento uno, delirio sonoro que popularizó el gran artista catalán, por desgracia desaparecido hace unos años: el automovilista que se precipita por un barranco, logra asirse a la raíz o rama que sobresale, y pide auxilio; nadie parece escucharle hasta que una voz sobrenatural le atiende. La voz se atribuye identidad divina, recomienda al desesperado tipo se arroje al desfiladero y no tema: los arcángeles le recogerán sin que sufra daño alguno. El hombre da las gracias y pregunta, no obstante: “¿pero hay alguien más?”… Pues bien, rememoro este ingenio de humor tras la obligada espera entre parte y parte de lo que es un programa de la tele. No importa cual. El caso es que, se emiten comerciales y, entre los varios, llama mi atención uno que pretende la venta de perfume, esencia cuyo nombre es idéntico al de mengana de tal, famosa intérprete de la canción latina aparentemente la creadora de la cosa. Acaba, 30 segundos después y, como el infortunado del cuento, me digo, ¿pero hay alguien más?... Porque yo tenía entendido que realizar una fragancia supone la colaboración entre reputados especialistas que dedican su ciencia y habilidades al logro de algo excelente, luego a disposición de quienes estén dispuestos a pagar el precio de venta al público que se determine. Y como no me parece que la citada estrella haya acreditado capacidad profesional alguna en la industria de las lociones y colonias de un rango mínimo tal que garantice las bondades del producto ofrecido como objeto de uso personal o regalo, digo yo: ¿hay alguien más? ¿Por qué nos fiamos? ¿Por qué con decir, “yo soy fulana de tal y como hago esto muy bien lo que yo recomiende va a misa”, basta para otorgarle a la mercancía valor precioso?... Creo que, o somos muy crédulos o en exceso manipulables, o la suma de ambas taras. Manifestamos tener una fe ciega en personas que, digan lo que digan o hagan lo que hagan, si antes conquistaron cierta notoriedad en una especialidad artística, política, cultural o de trabajo, cobran omnipotencia cuasi mágica. Lo saben todo, lo pueden todo, cada uno de sus actos son magníficos por ser quienes son. Y así nos va, claro. Elaborando becerros de oro a los que nos encomendamos convencidos de lograr, mediante su intercesión la gloria y la abundancia. Y aún dineros que aquello que nos venden por un potosí, en frasquito mínimo y de diseño- eso sí- es ciertamente la quinta esencia de la maravilla. Aunque no sea así. Por más que resulte absurdo. Eso hacemos y contentos estamos. He dicho.


Publicado el 2 de diciembre en GUADAQUÉ

viernes, noviembre 25, 2011

RECORTES

Recortes. No de prensa. No recortables de aquellos antiguos. No. Recortes. Recortes en sanidad, en educación, en la industria, en el comercio, en la ciencia, en la cultura… Recortes. Dinero que no se invierte. Dinero que no se emplea en ofrecer servicios. Es la crisis. La crisis y el empeño administrativo del que han hecho gala los responsables de gobierno y sus equipos en todas las instancias, incluyendo a políticos y técnicos de muy distinta procedencia ideológica, célebre por el nefasto desorden a la hora de ejecutarlo. La perversa creencia de entender la vida como una huida hacia adelante. Gastar lo que no se tiene para disponer de bienes y servicios, luego sin función porque las deudas hay que pagarlas. Todas… Y, ¿qué consecuencias tiene todo esto? Pues malestar, protestas, denuncias, probablemente huelgas, seguramente empobrecimiento humano- no sólo económico- y deterioro- mayor- de la convivencia. Mas, el relato de los efectos que acabo de exponer, de manifestación creciente con toda probabilidad, ni se ha acompañado ni creo que se acompañe, de propósito alguno que suponga una conducta parecida a la que regía los actos de campaña del compañero Alfredo. Rubalcaba expuso en varias ocasiones, cuando se le preguntaba por los malos resultados que le deparaban al PSOE las encuestas, su voluntad de trabajar más a fin de superar las adversidades. Una actitud ejemplar aunque no haya servido para generar la confianza que la bancada socialista hubiera deseado, pero, tal vez, logro por el cual hayan obtenido el mejor número de diputados electos posible. En todo caso, contra las dificultades, mayor esfuerzo, más cuidado. Suponiendo que sumar horas a las horas de trabajo se haga con la mejor disposición y a pleno rendimiento, ¿quién puede dudar de que esta sea una receta en verdad aceptable?... Pues bien, nadie la adoptará. Ni se espera que suceda tal catarsis. Digo de una declaración sincera, e inmediata puesta en marcha por parte de quienes van a quedar a cargo del tejido social y económico del país- no sólo las autoridades sino la totalidad de la ciudadanía activa- para obrar como predicaba el compañero Alfredo: más ganas, más esfuerzo, más talento, más trabajo, más horas. Sí, por menos dinero incluso, por menos derechos, por una calidad de vida menor. Pero, ¿quién se atreve a dar el primer paso? Por los que quedan en un lugar precario y por los que aún disfrutan de techo, avío y comida. ¿Quién? No, nadie. Ya lo sé. Porque no diré que las protestas que están por llegar sean inadecuadas. Ni injustas. Ni razonables. Pero, igual que el camino negativo, el habitual, es identificar a otro como único culpable de aquellas cosas en las que todos tenemos responsabilidad- la que sea- el positivo debiera ser demandar justicia a la vez que se hace todo lo posible- sí, esta vez de verdad, solidariamente- para salir de una catástrofe colectiva cuyo suelo aún se desconoce allá, en el abismo. Otra vez lo digo: es lo que hay.

sábado, noviembre 12, 2011

NI TIRIOS NI TROYANOS


Claro que hay gente honrada. Naturalmente. Gente honorable gracias a la cual, por el ejemplo de sus actos, respiramos algo de verdadera humanidad. Digo, entendiendo humanidad, no sólo como el conjunto de seres pertenecientes a la especie sapiens, sino en el acuerdo de usar el nombre para designar un concepto de excelencia posible. Así pues, vale la pena experimentar el día a día con confianza. Algo que en tiempos de crisis es todo un aval. Pero los tramposos quieren pasar por gente respetable también... ¿A qué viene tal afirmación? Cronista GUADAQUE* de lo que les acontece a las personas, ofreció, recientemente, el relato de uno de esos episodios tan habituales en estos días, cuyos protagonistas, una pareja de propietarios a los que les urge hacer incluso lo imposible para evitar que la pérdida de su vivienda, por impago, suponga sólo un capítulo más del calvario deudor al que se han visto sometidos, creen estar experimentando una epopeya personal. Leída la noticia sin embargo, de épica empresa nada. Concedamos, todo lo más, que la naturaleza del conflicto se asemeja, mejor, al brete de pícaros que sin privarse de su propia incorrección medran y medran hasta salirse con la suya. Perjudicadas son las dos partes: los del banco que facilitaron dineros en suma adecuada para que los pipiolos, entonces sin trabajo, pudieran adquirir su nidito de amor, y los dichos enamorados, ahora morositos y vengadores. ¿De qué? De su dignidad y economía los unos… “Que se queden con la casa”, pongamos que hayan dicho, “Que se queden con ella esos usureros. Y si no, que no nos hubieran prestado nada: ¡si por amarrarnos al yugo capitalista, fiaron la bolsa prometida sin exigir aval alguno!”... Los otros los depositarios del parné, respaldados por la ley, a lo que entienden les corresponde: cobrar, cobrar y cobrar. Al fin, una villanía que se opone a otra. Porque temerarios son quienes pretenden un bien cuyo importe supera la renta de la que disponen, temerarios y chulos si se jactan además de su lamentable audacia, y escasamente considerados socialmente los que, conscientes de utilizar unas artimañas comerciales donde se imponen verdades a medias, suplen la ponderación que debiera estar presente en toda humana inteligencia por el enroque legalista más inoportuno, origen de desconfianzas y enconos muchas veces más que razonables. Pocas voces se atreven a decir bien alto que lo que venimos padeciendo durante este ciclo de desmoronamiento inacabado tiene responsabilidades varias. Las de los gobernantes, la de los empresarios, la de los trabajadores, la de los profesionales y las de la gente de a pie. Hemos vivido por encima de nuestras posibilidades y ahora queremos que nos resuelvan los problemas otros. Nos decimos engañados, en perenne estado de ruina por estafa, callando que los dados que llevábamos para jugar también estaban trucados. Nos rasgamos las vestiduras por que la letra pequeña y porque la ley eran redacción de la que nada se dice en TWITTER o en FACEBBOK, pero callamos que desconocer tales términos es responsabilidad de cada uno de nosotros. Ahora que las vacas flacas se han presentado nos volvemos vegetarianos apresurándonos a esconder las astas de las reses que hace cuatro días devorábamos protestando de lo engañados que nos tenían los ganaderos, los carniceros y todos los demás “ceros”. “Siempre quisimos comer cebollas”, decimos ahora que no tenemos otra cosa que cebollas para comer, y lloramos… Porque, hay gente honrada. Poca, pero la hay. Ninguno de nosotros. Ni bancos, ni hipotecados, ni tirios ni troyanos. Eso es lo que hay.



(*)
  http://www.guadaque.com/index.php?option=com_content&view=article&id=22081:la-pah-apoya-a-una-familia-que-quiere-la-dacion-en-pago-para-cancelar-su-hipoteca&catid=1:local&Itemid=53



Publicado en GUADAQUE el 12 de noviembre de 2011



miércoles, octubre 19, 2011

ÁRABE Y CHIQUITO


Era un niño árabe de muy corta edad. Pequeño como para aventurar por escaso error lo reciente de su estreno cual bípedo “sapiens” de la especie “homo”, pero siempre al trote. Contento del espacio, de la superficie de juego en el parque y pendiente de los movimientos de otros niños, mayores que él, por si el azar le recompensara con una invitación lúdica... Utilizo la voz “lúdica” he de confesarlo, como sinónimo de “patadón”: los otros perseguían una pelota con ínfulas futbolísticas para su recreo… Pero, continúo. Pasó cerca de mí. Yo,  perito en observación y ejecutante de tales destrezas, en ese momento, además, aguardaba la presencia de una dama tan recta, sabia y elegante como simpática y hermosa. Tenía cita a esa hora, ella conmigo, un servidor con ella, y era inminente el deseado encuentro al que aludo. Mas, el niño, incapaz de detenerse, por inercia o voluntad propia, y a pesar de ello, me miró. Esbozaba una sonrisa entre cómplice y curiosa. Debían hacerle gracia mis volúmenes y la barba en flor de harina, alba de ceniza alba como el resto del cabello que supone mi pelambrera craneal de hoy en día. Tenía los ojillos redondos, oscuros y vivaces, y me miró. Me miró y alguna fibra emocional hubo de quebrarse en este corpachón vulnerable al fin- el mío- porque, por unos segundos abdiqué, envié a paseo mi corona, desdeñando el trono y sus privilegios... Antes de proseguir creo que debo aclarar lo que pareciera turbio o liar el asunto como madeja de lana en garfios de minino, ya veremos. Cuando toca, me manifiesto disconforme con el espíritu de aquella célebre sentencia manifestada, dicen, por el Hijo de Dios: “Dejad que los niños se acerquen a mí”. Fiel a una postura, entre cínica e irónica, próxima en grado sumo a la de otro bíblico personaje, el rey Herodes, verdugo que fue de tantos niños israelitas, digo no a la infancia. Y digo que me siento curado de ella. Pero, ¿por qué? ¿Porque me muevan también impulsos sanguinarios? No, no, que va. Es una metáfora para expresar el rechazo, ese sí, más serio, que tengo a todo lo concerniente con la paternidad. Porque estoy convencido de lo dificilísimo que es traer una criatura a este mundo, a este planeta ahora tan lesionado por evidentes sucesos. Porque siempre lo ha sido- difícil- y lo será. Porque no todo el mundo está preparado para ser padre o madre. Porque  sé, y sálvese quien pueda, que muchos padres se desentienden de sus hijos, se ocupan de ellos poco o mal, que les hacen daño, que les usan como munición contra el otro en durante los trámites de una separación o divorcio y sostengo que,  ser padres conlleva, por lo menos hasta que los hijos sean mayores de edad, la anteposición de la crianza de la prole a  los propios objetivos vitales. Porque es así y, si es cierto que nadie trae de serie el manual de papá o mamá, es tanto de lo mismo, precisamente por falibilidad humana, el tremendo riesgo de errar, de equivocarse incluso sin tiempo para corregir los malos pasos. Y, puesto que prefiero ser riguroso a audaz, no he contraído ni contraeré responsabilidades de importancia como las ya valoradas. No a pesar del rosario de gozo y sus misterios de indiscutible ventura, de las loas y experiencias inolvidables, de la satisfacción y premio inherentes al ejercicio de la paternidad…Sin embargo, a lo que iba. El chavalín, llamado por su madre que entretenía el tiempo conversando por teléfono, movido por el mismo y expansivo  ánimo, acudió a la vera de quien le llevó en su vientre. Y, ajeno ya a todo contacto conmigo, se fue. Le vi marchar con la mujer que bien podría ser una tía o cuidadora, por qué no, y ya está. Se marchó… Luego, por la noche, antes de medio engalanarme para recibir los dones de Morfeo, reconocí en un costado de mi viejo corpachón el trazo brillante y enrojecido de una cicatriz que no tenía. Por eso escribo, a cuenta de ese hallazgo, lo que está cercano a su fin. Porque me alegro de la vida y no puedo expresar de otro modo la belleza de los ojos, la expresión y los actos de aquel niño árabe, naturalmente venablo o saeta disparada, certera y a su modo hiriente. Porque, aunque me cansan y cada vez los entiendo menos- culpa mía sin duda- brindo por cada retoño humano, por su desenfado, su deseable futuro y por la incontestable inteligencia con la que muchas veces nos sorprenden. Brindo por todas esas virtudes y, Herodes yo y todo, sí, admito la reverberante felicidad que trasmiten cuando rebosan encanto, y de la que son generosos portadores. Eso les salva y también a mí. Me salva porque es una balsámica manera de sobrepasar la coraza de perfecto juicio o parapeto con la que uno se defiende de tantas cosas. Una armadura tantas veces enemiga de su portador y para la que sería magnífico utilizar el remedio que decía conservar Joan Manuel Serrat de “cuando estuvo loco”:”… un par de gramos de delirio en rama/ por si atacan con su razón los cuerdos…”. Eso o la luz incondicional resplandeciente en los ojos de un niño.