lunes, octubre 20, 2008

SI NO ES AMOR


Si no es amor, pero amor sin adjetivos que lo apuntalen, sin adornos ni condiciones, permitir que, quien en esos mismos términos dice sentir y está contigo, ponga sus manos sobre la tibia piel en ocasiones- bastantes a decir verdad- objeto de su cariño y, “ a más a más”, cuando las extremidades de esas extremidades dichas, pretendidamente acariciadoras, resultan terminales a una temperatura que es propia de las sardinas congeladas, que venga ZP con su tropa de angelicales acólitos y afirme si es digna o no, tan tolerante anuencia, de figurar entre los entrañables procedimientos humanos atribuibles a ese invento suyo de la ALIANZA DE CIVILIZACIONES. Porque, digo yo, estar sujeto a impresiones como la citada, casi lindantes con la agresión gamberra que  se ejerce en los recintos universitarios y colegios mayores cuando alumnos nuevos y veteranos se reúnen por primera vez- coincidencias denominadas novatadas en su día y hoy costumbre inconcebible gracias al imperio de su seudónimo: ACTOS DE INTEGRACIÓN- es una conducta cuyo valor pudiera equipararse a cualquier otro proceder heroico. Así que sí, el amor se sustancia cuando uno sufre un colapso glacial y, sin embargo, en el peor de los casos, salda el asunto con una tímida protesta. Y es amor, peinarse como a todo varón se le supone, sabiendo que habrá que armar la más encantadora de las sonrisas acto seguido: ella, inasequible al desaliento, consumará sus ínfulas de diseñadora mediante un estilista rastrillado del cuero cabelludo, maniobra que logra modificar a su gusto el oportuno orden piloso. Pero es amor, admitir que será como a ella le parezca el “torpe aliño indumentario” que a uno le corresponde. Es amor, con todo y la que vivimos sin saber qué hacer con el puñado de perras que teníamos por ahí, para un capricho un día o, en guardia a tiempo, intuyendo el advenimiento de  la serie de infortunios con las que la vida nos exige el precio por tanto otro y tan bueno; es amor, deslizarse horizontalmente sobre el lecho de la noche de cada jornada y, al amanecer de nuevo, feliz porque la parca no nos ha robado durante el tránsito lunar, atento a hacer en breve, bien, aquello que sabemos hacer bien y por lo que nos pagan un salario nunca del todo justo, es amor, atravesar el umbral de las responsabilidades laborales de lunes a viernes y advertir una vibración a la altura de la entrepierna… no, los reservorios del pantalón son el lugar al que me refiero , por el “celular”, como se decía en el principio de los tiempos tecnológicos. Y es amor porque el cariño, sin necesidad de adjetivos que lo apuntalen, es una frase de saludo y aliento que se lee en el visor de una cajita parlante enviada por quien se redime en esas y se convierte en acreedora de ternura en cada abrazo, en banquera de salud que hace préstamos a fondo ganado para dos.

 

Claro, he dicho.

sábado, octubre 18, 2008

ES LO QUE DESEO


No sé si serán unos minutos o llegará la hora. Digo de la división, del fragmento temporal de la jornada, espacio durante el cual, si no fuera por el constante y el aborbotonado despliegue de las blancas crestas con las que el oleaje se distingue, conoceríamos de la mar solo la presencia de una masa oscura. No lo sé, pero soy y estoy aquí, con la sola intención de contemplar y permitir a todo lo de mi alrededor, en su esencia, que me adopte como materia permeable dentro de la que residir… Ante mis ojos los ahogados. Cadáveres de los que emerge nada más la calavera. Abultamiento de colorines como lo son los cráneos de azúcar siempre que acontece la Fiesta de los Muertos en México. Muertos que flotan, condenados a señalizar el océano porque se jugaron la vida y la perdieron envidando imprudentemente: porfiaron sin cartas y el farol de la soberbia les descubrió. Para entonces, nadadores seguros de sí incluso cuando flamea el rojo; bañistas, temerarios; simples ignorantes acostumbrados a la ley de sí mismos, eran parte del todo fatal en cuanto a convocados por la negra parca. Porque la muerte y la vida, el haz y el envés, las dos caras de la moneda del existir, son el mar y sus misterios. La mar que tiembla llena de cicatrices o quizás se desasosiega trémula de bocas dispuesta a comunicar dos mundos con un beso. La realidad de los calamares gigantes y las sirenas con el insistente ir y venir de los pescadores. Un paseo filosofal al que interesaría asistir para saber que se dicen  de la mano Achab y Moby Dick y las ganas infantiles de retener las aguas mediante fosos de arena cuya defensa se otorga a castillos imposibles… Dentro residen nuestras fantasías y parte de los temores más horrorosos que pudieran presentársenos. Pero dentro está la alegría, el resplandor de una lira que solo conoce melodías para acompañar la sonrisa generosa, la sonrisa, tranquila, el rostro de gesto confiado porque le han embadurnado de ilusión las horas. Ella tardará, se asegura el vuelo de las tijeras por sobre la cabellera de su gracia emparejando el corte solicitado para resultas de menor volumen. Pero el paseo es paz y a lo lejos una vela maniobra navegando cerca de la Isla de Tabarca… A lo mejor, si corriera la voz del progresivo hundimiento de esa franja de tierra, por lo demás tan visitada durante el verano, con ser un bulo, parecería que es asunto a lo veneciano por ocurrir y llamara a la curiosidad y el morbo de viajeros y visitantes, recuperándose así cierto pulso turístico y, por lo tanto, comercial. Nos mueve mucho más la deformidad y la sangre del indivíduo rendido contra el asfalto que  la suerte artística de un comportamiento natural en el entorno más próximo. Pero, en fin, reclama su sitio la luna ya, sobre el horizonte y los faros de su auto me convocan. Voy a ella para seguir mejor. Es lo que deseo. 

miércoles, octubre 15, 2008

DE LOS OTROS SUCESOS 1

RUDECINDO COLONIALES, ATLETA CON LA MEJOR MARCA DEL MUNDO EN LA ESPECIALIDAD DE CRUCE URBANO, REGRESARÁ, EN LIBERTAD, AL BARRIO.

 

El juez Blas Velasco, titular de la Comisión Disciplinaria para Asuntos Deportivos de la Audiencia Nacional, ha puesto en  libertad, sin cargos, a Rudecindo Coloniales, atleta aún poseedor del mejor registro en la especialidad deportiva que le ha hecho famoso: cruce urbano. Al salir de los Juzgados De la Plaza de Castilla en Madrid, Coloniales apenas quiso hablar con los informadores. Sin embargo no se rompe secreto alguno al afirmar que será la ciudad alicantina de Elche el primer y próximo destino para quien ha sido noticia desde el año pasado a nuestras fechas. Su nombre apareció entre los de una trama descubierta por la Guardia Civil dentro de lo que se llamó OPERACIÓN PUERCO. Coloniales y otros populares  deportistas  fueron relacionados con el doctor Eufemiano Puentes. Todos  cochinísimos tramposos y consumidores de EPO que les era facilitado por el mencionado galeno.

 

Rudecindo comenzó su vida deportista muy joven, en apuestas con los chavales de su barrio. Cada órdago de los suyos era respaldado por la misma intención triunfal. Porfiaba con los otros asegurando su meta al otro lado de la calle sin que la marcha de ninguno de los autos oportunamente retenidos ante el paso de cebra sobre el que él realizaría su carrera, pudiera atropellarle. Tal práctica era comportamiento a imagen y semejanza de una costumbre muy extendida en Estados Unidos difundida en algunos programas de televisión por aquella época. Coloniales triunfaba siempre sobre la compaña y, a pesar de los muchos revolcones que sufrió, participó en competiciones y campeonatos, primero locales, provinciales, nacionales y de todo el mundo. De hecho y con todo lo ocurrido, sigue en su poder el record absoluto en la especialidad y es campeón de cruce urbano al atravesar antes que nadie, y sin un rasguño, las grandes avenidas de las más importantes capitales de los cinco continentes.

 

Antes de relacionársele con el doctor Puente se sospechaba de los resultados conseguidos por Rudecindo algo al margen de los circuitos federados de competición. Se atrevía a correr logrando tiempos inconcebibles, incluso para un superatleta, atravesando avenidas repletas de tráfico.

 

Su silueta encarnada- siempre vistió de rojo para sus empeños deportivos como profesional- era conocida, no solo en los ámbitos deportivos, sino que dio lugar a presentaciones y comerciales publicitarios de varias muy conocidas marcas. Ahora, tras la sentencia en la que se le absuelve por falta de pruebas, dictada por el juez Velasco, Rudecindo Coloniales regresará al viejo barrio de Altabíx, quizás para descansar y plantearse su futuro entre sus amigos y familiares, los de toda la vida, o pensando en quién sabe qué nuevas hazañas de las que se harán eco- no siempre para bien- taxistas, conductores de autobús y chóferes varios que le reciben también con división de opiniones.

 

 

 

martes, octubre 14, 2008

¡Y POR QUÉ NO?


Pues, ya estamos aquí… Estamos, quienes leen y el que proporciona, en este lugar, esa lectura.

 

Y la primera cuestión es: ¿por qué tantos días sin actualizar el sitio, término, el de actualizar, con el que se denomina la inactividad, el atraso, la antigüedad en Internet…?

 

Pues porque… porque… Sí, porque la crisis nos ha sacado de nuestras casillas.

 

La crisis. Un acontecimiento propicio para elaborar disculpas o achacar responsabilidades, cierto. Ocasión de desastre económico que, de tanto mencionarse, produce empacho y supone descrédito de tanto como se usa para lo antes dicho.

 

Pero, bien, la crisis.

 

Desaceleración, crisis, recesión, ¿quiebra?... Terror en los bolsillos, en las constructoras, en las inmobiliarias, en los bancos y en los estados. Todo a salvo de la fortuna obscena con la que se pasean por este o por  cualquier lugar los que amasaron dinero sabiendo, seguramente, que vendría lo que acaba de llegar.

 

El caso es que nos rasgamos las vestiduras, declamamos como en la tragedia escénica y nos animamos los unos a los otros entre plañideras cuales lo son en lides como las que vivimos. Lo hacemos no sin razón porque el asunto es serio. Otra cosa es que la solución de la hecatombe vaya a correr a cargo de los de siempre…

 

Sin embargo, no sé por qué, constatando que la humanidad y cada una de sus sociedades carecen de bondades y valores hasta el punto de propiciar un retroceso tan grave como el económico, hacemos como el que se encoge de hombres y damos por válido lo que hay resignados. No lo sé y me parece casi obsceno que nos tentemos solo la cartera: estaría bien palparse el corazón para saber cual es el índice de pulsaciones que nos hace dignos de vivir.

 

Mas, regresamos y contentos.

 

¿Y por qué no?  

lunes, septiembre 01, 2008

TELEGRAMAS DE VERANO 17


TELEGRAMAS DE VERANO 17


Desde el salón de casa. Siete.


Comenzamos las vacaciones, el estío, con el advenimiento de una crisis a la que no debía concedérsele tal nombre, bajo acusación de “mal patriota para quien lo diga”. Ahora los acusadores, también conocidos como EL GOBIERNO, aceptan la terminología, afirman haber puesto en marcha mil y una medidas para combatirla y, dicho todo, nada más hay que decir… Pero, en medio de tanta ineficacia política- también la de la oposición- cuando el bolsillo de los más humildes se resiente de verdad, cuando las cifras de desempleados galopan en grado creciente, llega la impostura obscena de los bancos y grandes empresas, plañideras ante el desastre, que se rasgan las vestiduras- el caso de EL CORTE INGLÉS- al anunciar que ganarán bastante menos que el año pasado… ¡Bastante menos! ¡¡Siguen ganando, forrándose, y aparecen equiparándose a las verdaderas víctimas!! ¡Hay que joderse!

sábado, agosto 30, 2008

EL HOMBRE DE ARCILLA


EL HOBRE DE ARCILLA



El hombre de arcilla supo colocarse junto a la manga ancha y abundante del cuerno de la fortuna. En vez de comprometerse con la rutina y acudir a las salas de una escuela de arte, ora así de notorio, ora moldeado como conviniera para que los artistas aspirantes a tal nombre hicieran anotaciones, copias y retratos teniéndole a él como ejemplo. Sin necesidad de otorgarse a la ciencia a fin de proceder al estudio y la experimentación, vivió moderadamente jubiloso, desocupado- en la coincidencia de nombrar así a quien existe sin obligaciones laborales- conforme con la atención recibida y carente de dilemas económicos. Una bendición y una suerte para él cuyo origen estuvo en la inteligente perspicacia de una mujer en su cenit. Una mujer decidida y sagaz que supo ver en él mil y una posibilidades, alicientes y potencias que habrían de surtir los efectos oportunos tras acceder a todo ello con cierta delicadeza. Y, puesto que ninguno de los dos se opuso a lo que le tocó cuando pactaron roles, hábitos y conductas, no tardaron en celebrar unos esponsales de los que quedan en la memoria. Ambos sabían lo que querían del otro, lo que esperaban, y asumieron las necesidades que el cónyuge considerara satisfactorias, lealmente.

El hombre de arcilla emparentaba a partir de entonces con la sociedad del éxito.

Ella, del brazo de su flamante marido- y con él- estaba lista para el triunfo.
Se distinguió no sólo por ser la parte intelectual de la pareja sino por su profesionalidad y éxito social. Desahogada económicamente sin alcanzar el escalón de la opulencia, vivía y dejaba vivir, pidiéndole a los días sólo la atención necesaria. Desde que conoció al hombre de arcilla supo que comparecería en público cada vez más dueña de los resortes del asombro ajeno y, por qué no decirlo también de las envidias generadas.
Desde entonces, desde el día en el que declararon su amor sin las salvedades del tú a tú y a cubierto en el terreno de lo privado, no hubo acontecimiento en el que se requiriera la presencia de ambos al que dejaran de acudir. Querían mostrarse unidos, resplandecientes y ungidos por la vida. Y sucedía así, pero estableciendo unos prolegómenos, dedicando un tiempo previo a sus personas, cual resultaba indispensable y singular. Desplazarse con objeto de participar en fiestas, celebraciones y todas las variantes de representación social que pudieran imaginarse, constituía una parte innegociable de su mismo trato sentimental y no había nada que discutir al respecto. Pero el éxito de cada uno de esos compromisos exigía una preparación meticulosa. El reto debía comenzar con el deleite de la pareja entre las sábanas, obrar con amor hasta el éxtasis y luego un después todavía más especial. El caso es que, considerándolo todo como una cuestión de orden en primer lugar, un factor de gloria ejercido con entusiasmo y también parte de la urdimbre admisible para alcanzar las metas propuestas, nunca hicieron acto de presencia en público sin darse antes al sortilegio.
Un imperativo del todo ceremonial y reglamentario transitando por los territorios de Eros y Afrodita. ¿Tan importante como para ser consecuentes con el mismo cada vez que se presentara la oportunidad de pertenecer a la nómina de invitados, por ejemplo, de un cóctel de empresa?

Se entregaban a los azares amorosos con toda intensidad. Del gesto más leve a la caricia capaz de conseguir el alborozo máximo, igual al ser recibido que por el mismo hecho de depararse, todo merecía cuidado extremo y concentración. Afinidad, encanto, seducción, empuje y arrebato. Envites de placer cuya naturaleza los haría obscenos a los ojos sancionadores de los puritanos, apuestas carnales repletas de pasión sin reglamento, andanadas de gusto dignas de Satán… aunque las apetencias de la mente resultaran pulsión sola, nunca repercusión y gesto. Al fin, cuerpos abrasados en su caldo e imparables en la impudicia, sí, pero lejos de todo estigma porque lo ocurrido en la intimidad en la intimidad es y solo en la intimidad.
Lo notorio sobrevenía a partir de ciertas destrezas, naturales modos y maneras que, durante el transcurso de cada uno de aquellos volcánicos encuentros, ella puso en juego. Se manifestó experta a la hora de modelar el ariete de tierra en recordados instantes objeto de su delirio, divina manipulando el ingenio otrora invicto entre los pétalos labiales de sus sonrosados recovecos: puta y señora pero magnificentemente artesana, quien hacía de la barra de piedra, columna. Sin embargo, también una habilidad superior y rango cuyo logro completo daba lugar a un acto de creación escultórica memorable: atusándole los cabellos en un principio, ya concluida la suerte de las sábanas y el aseo personal que precedía a todo revestimiento de gala, valiéndose de las privanzas antes dichas, armaba su ser de complaciente frenesí para, mediante la intervención mágica de sus manos, hacer del hombre de arcilla, sin sombra de duda, una presencia especial. Fuera galán famoso, conocido hombre de negocios, auténtico titán de la política, notable entre los artistas merecedores de sobresaliente o, en fin, varón hermoso y conocido con el que acudir igual a un cóctel que a la ópera, el milagro estaba servido.
“Buenos días, mister Brosnan”, escuchaba el hombre de arcilla de parte de los porteros de los hoteles a los que acudían para asistir a una conferencia. Y él, solícito, se distanciaba un tanto de su esposa para corresponder imitando cualquiera de los actos y posturas al estilo de Remington Steele o 007.
Otro día escuchaba murmullos a su paso y, sin remilgos ni dilación, contentaba igual a las madres de familia que a las jovencitas con un cuidado repertorio de las mejores apariciones que se le conocen a George Clonney, aclamado como tal.
El éxito y la distinción del brazo de ella, pagada de sí y dueña de ese mundo.
Sin embargo, ya que la vida hace y deshace a su antojo, quisieron las parcas llevarse en primer lugar a la buena dama y la muerte ajena fue para el hombre de arcilla un pretexto para ir aviando, la excusa para olvidarse de vivir e ir muriendo poco a poco. Sin plazos, sin ruidos…

Sin los bálsamos, sin el ungüento placentero y vital constantemente recibido durante sus años de gloria, sin la gozosa humedad de aquella mujer lasciva, se le fue cuarteando la vida y, poco a poco, cada vez más sediento, terminó por fragmentarse y ser arrastrado por los aires como ocurre con el frágil polvo de las edades.
Un día dejó de ser rastro y se contó lo último que podía narrarse de él.

jueves, agosto 28, 2008

LA ODISEA: Canto sin número o Canto Apócrifo




LA ODISEA: Canto sin número o Canto Apócrifo.

Fue una travesía más larga de lo previsto. Por fortuna y deseo de los dioses afines, el bajel en el que hizo su última etapa Odiseo, también oficio generoso del rey Alcínoo, surcaba el ponto bien aprovisionado. Nadie pensó que el héroe itacense, libre de toda inclinación y propósito, fuera a ser tenido por reclamo de los más espantosos encantamientos. Ocurrió que, tan luego como había que alumbrarse con las antorchas, sufría Ulises un mal extraño y nunca antes conocido en mortal alguno: a los picores propios de una irritación cutánea sucedía el desprendimiento de la piel en finísimos hilos, hebras que se dirían fueran las propias de un sudario. Lo alaridos del laertida hicieron aflorar el miedo en el corazón de los navegantes feacios y hubo quien propuso se le arrojara del barco para que Poseidón, sospechoso de ser el autor de tales malignidades en lo que a las reticencias de los habitantes de la isla Esqueria concernía- sancionadas fatalmente en punto y hora como llegarían a apreciar- dispusiera a su antojo. Sin embargo, tan pronto como las luces del sol apuntaban en el horizonte cubríase de nuevo el lacerado cuerpo del rey griego regresando la piel a su sitio, punto por punto, desde el ovillo en el que había quedado la epidermis guerrera. Así pues, fuera por temores o en aras de atender al doliente, quedaban interrumpidas las labores normales de la marinería y la proa de la nave cesó en su pujanza. Todo, como se relata, aconteció día tras día. Y fue de esta forma hasta que, sin que nadie sobre las aguas lo supiera. ni nadie en la ya no muy lejana Ítaca comprendiera los efectos que los actos de las perras esclavas de Penélope iban a tener, se produjo el último restablecimiento de quien inició el regreso a su tierra veinte años atrás.

Aunque no figura escrito entre las crónicas y los poemas de Homero, coincidiendo con el registro de la primera huella de los pies del padre de Telémaco, al fin para siempre en la Isla, la valerosa esposa y madre concluía la mortaja destinada a envolver al viejo rey Laertes. Motivo de angustia sin nombre para la reina, sin pretextos ya para evitar la elección de uno de los pretendientes que aguardaban para desposarla en ausencia del supuestamente muerto astuto y protegido de Atenea, la deidad de los ojos de lechuza.


lunes, agosto 25, 2008

LEER ENGORDA


LEER ENGORDA



Por Edurne Uriarte


ABC 25 de Agosto de 2008


LEER adelgaza, imaginó Irene Lozano desde el puesto de socorrista en funciones que ocupa en las páginas veraniegas de este periódico. Desde el agua de la piscina donde ejerzo de bañista accidental, debo, sin embargo, afirmar justamente lo contrario. Alabo las buenas intenciones de Irene para promocionar la lectura, pero mucho me temo que la realidad es bien distinta. Que leer engorda.
Y no lo proclamo para boicotear la lectura, sino para poner de manifiesto el otro lado de la ciencia. El de los análisis banales, carentes de interés o, simplemente, estúpidos en los que tantas veces pierde el tiempo y el dinero la incuestionada, ensalzada y hasta idolatrada investigación científica. Y es que no debe atribuírseme en exclusiva la ridícula y, sobre todo, desagradable teoría de que leer engorda. Se trata de una mera aplicación al acto de leer de una investigación hecha pública recientemente por la sin duda respetable Universidad de Alberta. Uno de sus departamentos ha invertido una considerable cantidad de tiempo y dinero para comunicar al mundo que ver muchas horas de televisión engorda. Por dos motivos, han aclarado, por las horas que pasas sentado mientras realizas tal actividad y porque ver anuncios de comida estimula las ganas de picoteo. Uno de los dos directores de tan determinante estudio, John Spence, añadió muy serio a los medios de comunicación, y cito más o menos textualmente: «Además, hemos podido concluir que estar sentado viendo la televisión ofrece una estupenda oportunidad para picotear».
La demostración de obviedades es, seguramente, el primer desagüe por el que se escapa la credibilidad de la ciencia. En todos los campos científicos. Que nadie mire por encima de los hombros a las ciencias sociales, no más banales que las demás. Por esa obsesión en centrarse en la corrección del método científico sin importar demasiado a qué se aplica, a la relación entre estar muchas horas sentado y engordar, por ejemplo. El método perfecto dedicado a la demostración de la nada.
Y luego está el estudio de tonterías, el segundo desagüe de la credibilidad científica. Como una investigación que demostró hace un par de años que el 71% de gays, lesbianas, bisexuales y transexuales tienen animales de compañía frente a únicamente el 63% de los heterosexuales.
Los premios IG Noble ofrecen un repertorio fantástico sobre la cantidad de idioteces en las que pueden destrozarse las meninges los científicos. Con la atenuante, en su caso, de que las idioteces seleccionadas por los IG Noble nos hacen reír. Dos dignos representantes de la Universidad de Harvard y de la Universidad de Santiago de Chile recibieron el premio de Física en 2007 por su estudio sobre cómo se arrugan las sábanas. Y dos representantes no menos dignos de la universidad Paris VI lo ganaron igualmente el año anterior por explicar por qué los espaguetis secos tienden a quebrarse en más de dos pedazos.
Es el tercer desagüe, sin embargo, el que mejor pone de manifiesto las limitaciones de la ciencia, su condición frágilmente humana que el gran dios de la racionalidad y el método científico no consiguen siquiera disfrazar. Me refiero a la corrección política que determina la labor científica tanto como la vida de cualquier ciudadano. El miedo, el pánico, a llevar la contraria a las modas políticas e ideológicas, muestre lo que muestre el método científico.
No espere usted grandes provocaciones intelectuales por parte de los científicos. Espere más bien conclusiones perfectamente equilibradas con las convicciones morales e ideológicas más asentadas. Si Al Gore y el calentamiento global son, por ejemplo, quienes triunfan entre las creencias populares, pocos científicos osarán adentrarse en el camino de la impopularidad llevando la contraria al vídeo de Gore. Por la misma razón, y esta es la buena noticia con la que puedo concluir este artículo, ninguno osará tampoco emprender una investigación para demostrar que leer engorda. No porque la investigación parezca idiota, que lo es, sino porque es políticamente incorrecta. Se meterán con la televisión, y, con tal de ser populares, ni siquiera habrá que descartar su disposición a demostrar científicamente el sueño de Irene Lozano, que leer adelgaza

domingo, agosto 24, 2008

TEORÍA DE LA TORRIJA


TEORÍA DE LA TORRIJA



Por Esteban Greciet



La Nueva España de Asturias 24 de agosto de 2008



El viandante entra en la cafetería de un centro comercial y solicita una bebida, además de la única torrija que observa de lejos en la vitrina de la barra. Tras una aproximación organoléptica, la torrija solitaria es clasificada provisionalmente como de la familia «torríscula vulgaris», subespecie «mínimum cuadrangulata», de origen cretense. Según una primera hipótesis, la materia prima observable correspondería al cuadrado de un pan de molde, de diez centímetros de lado, con un elemento ornamental consistente en un churretillo de miel de flores silvestres. El concepto de torrija es variable. No es igual la castiza torrija castellana que la torrija comercial contemporánea, ambas respetables pero inferiores a la sublime torrija clásica asturiana, que preparaba mi abuela Manolita con arreglo a cánones históricos. En cualquier caso, podríamos establecer unas características comunes convenidas para obtener una suerte de torrija sincrética: pan remojado en leche, edulcorado, rebozado, frito y ocasionalmente emborrachado. Reconozco que mi torrija respondía a estos mínimos exigibles y, por lo tanto, consideré que estaría homologada por la Comunidad Europea y sería computable para el IPC. Así tranquilizado, di cuenta de ella y de mi bebida y me retrepé en la silla a ver pasar la vida con mayor benevolencia. Grata situación interrumpida por el camarero con el ticket de caja en el que la torrija se hacía valorar en 2,85 euros, 475 pesetas al cambio. Un estudio comparativo posterior me ha convencido de que el precio de mi torrija estaba muy en razón. En razón directa, quiero decir, de otras tarifas hosteleras actualizadas que en ciertas terrazas se aproximan estos días, en pesetas, a 500 una caña, 700 un vermut, y un café solo 300 (un litro, 40.000).


Conclusión: la crisis es culpable. Que es lo que se trataba de demostrar.

sábado, agosto 23, 2008

TELEGRAMAS DE VERANO 16


TELEGRAMAS DE VERANO 16

Desde el salón de casa. Seis

Sólo hubo un hombre así. Lo tenía todo, todo, todo, porque su mentor, el escritor guatemalteco y premio Nobel de literatura Miguel Ángel Asturias obró de modo que obtuviera valor y precio gracias a las características propias de su descanso nocturno. Ahora sólo hace falta que conozca la manera de animar la mierda y concertar con el asco un acto de retorno a los seres que la originaron para distinguir a cada marrano o cochina con el cieno vomitivo que le corresponde. Porque si aquel afortunado personaje mereció tantos recursos, gracias al talento de su creador, los que hacen del espacio público, del lugar que comparten con los demás, calles, aceras, calzadas, parques, recintos, arenales, ríos, mares y montañas, se han ganado la caca propia y la ajena generosamente regresada.

viernes, agosto 22, 2008

SI ES UN ACCIDENTE, TODOS LOS ACCIDENTES LO SON


He buscado las cifras y me salen las cuentas. Durante el año 2007 los accidentes de tráfico originaron la muerte de siete personas cada día. Fallecidos que no regresarán a la vida a pesar del empleo de campañas de concienciación y medidas legislativas arbitradas por los gobiernos y administraciones a fin de reducir los efectos que la impericia, las imprudencias y los actos delictivos hacen del tráfico por vías asfaltadas un riesgo considerable para las personas que lo hacen posible. Como ya se sabe, a nada que los términos del código de circulación fueran observados sin omisión ninguna y los usuarios se comportaran con responsabilidad y civismo, tales accidentes podrían descender en gravedad y número como para evitar una pérdida de vidas y de dinero que es torrencial en estos momentos. Mas, ya que hablamos de accidentes, no recuerdo a los familiares y amigos de los finados en las circunstancias dichas retratados en la tele ni seriadas en los periódicos las vidas de cada una de las víctimas, ni la presentación de condolencias de parte de gobernantes y políticos a quienes corresponde en casos así. No recuerdo tampoco- aunque bien pudiera estar equivocado- la comparecencia de sanitarios competentes que ayuden a sobrellevar el luto a los deudos de tanta tragedia. Y aplíquese esto a cualquier otra muerte por causas imprevisibles, ni naturales ni por enfermedad. Aplíquese y se verá la extraña diferencia. ¿Con qué? Pues porque a la catástrofe aérea recientemente ocurrida, por desgracia abundante en decesos, se la está equiparando tanto a la hora de informar como de guardar las formas oficialmente con aquel desastre criminal del 11 M. Se ofrecen informaciones que si no son falsas contribuyen al caos cuando se cotejan jornada tras jornada, llueven los pronósticos de adivinación: expertos o muy entendidos que se ofrecen o son reclamados a fin de esclarecer por anticipado las causas del siniestro. En fin, a nada que se sigan los acontecimientos, el relato de lo que supone el trato de uno y otro suceso es enunciación pareja de algo, sin embargo, bien distinto. Dentro de dos días- y quien dice dos dice doce- todo se habrá olvidado para la prensa y para los que viven de salir en las fotos de la prensa o en los espacios de televisión y radio o para los que sin tales medios corren el riesgo de dejar de existir. Será así, pero el agravio comparativo queda. Permanece una diferencia de rangos del todo inadmisible puesto que los accidentes son desgracias fortuitas e indiscriminadas y el asesinato en masa es una obra criminal que, humanamente, no tiene nombre. Y es incomprensible para mí la razón o el argumento gracias al cual se sostiene este consumo de mal gusto que nos hace candidatos a la divisa de chismosos y chismosas más ávidos de morbo que lo está un fumador de tabaco cuando padece el “mono”. De modo que, investíguese en silencio y seriamente con la misma rigurosidad siempre. En estas eventualidades y en cualesquiera otras. Valen lo mismo quienes sufren un accidente en carretera, ferroviario, trabajando en una obra, a pie por la calle o volando de un lado al otro del planeta. Los que perecen y los que les llorarán merecen respeto, honor y justicia todos por igual y cuando se destacan con tanta efusión unas desgracias sobre otras, estamos en el camino de pervertir los símbolos y las acciones. De empecinarnos en etiquetar de sentido y sentimental lo que no es más que espectáculo. Otro paso más en el interminable camino que ha tiempo hemos iniciado perseverando en la degradación y el asco. Que nadie nos maree. Que nadie se sirva de nosotros porque parece que ni los muertos, ni los muertos en vida que son los sobrevivientes- en este caso los parientes sociales o familiares de esos muertos- puedan proseguir a un lado y otro de la existencia en Paz.



lunes, agosto 18, 2008

TELEGRAMAS DE VERANO 15


TELEGRAMAS DE VERANO 15



Desde el salón de casa. Cinco



Tengo resbalones y no es porque patine. Digo que mis despistes son cual asunto de zarandeo y reequilibrio por no caer. Claro. Saber el día y hora en el que se disputa ese partido importante o el canal indicado para ver la famosa película, suele ser salmo que se reza sin error. Pero, amigo, los días felices, esos que suponen la puerta a un bien hermoso, a todo un ciclo de amor- y que este no se limite a un lustro, miel sobre ojuelas- son óbolo perdido por los bolsillos rancios de la memoria. Y eso está muy mal. Luego llega ella con lazos en los labios y fechas cantadas en los ojos, comparezco, me sorprende, hace de mí un tipo menos ignorante y yo tengo nada más una rana en la garganta: imposible el auto- beso, la transformación principesca y el posible decoro recuperado. Pero eso sí, la quiero, empecé a quererla posponiendo una merienda en Tabarca y besándola mientras me besaba tras un tormentón a las luces de un chiringuito cerca del mar. Así son las cosas

viernes, agosto 15, 2008

NATACIÓN


NATACIÓN


Por Virgilio Piñera


He aprendido a nadar en seco. Resulta más ventajoso que hacerlo en el agua. No hay el temor a hundirse pues uno ya está en el fondo, y por la misma razón se está ahogando de antemano. También se evita que tengan que pescarnos a la luz de un farol o en la claridad deslumbrante de un hermoso día. Por último, la ausencia de agua evitará que nos hinchemos.


No voy a negar que nadar en seco tiene algo de agónico. A primera vista se pensaría en los estertores de la muerte. Sin embargo, eso tiene de distinto con ella: que al par que se agoniza uno está bien vivo, bien alerta, escuchando la música que entra por la ventana y mirando el gusano que se arrastra por el suelo.


Al principio mis amigos censuraron esta decisión. Se hurtaban a mis miradas y sollozaban en los rincones. Felizmente, ya pasó la crisis. Ahora saben que me siento cómodo nadando en seco. De vez en cuando hundo mis manos en las losas de mármol y les entrego un pececillo que atrapo en las profundidades submarinas.

jueves, agosto 14, 2008

TELEGRAMAS DE VERANO 14


TELEGRAMAS DE VERANO 14


Desde la playa. Diez.


Es desaconsejable proclamar las bondades de la propia condición humana cuando a diestra y a siniestra acontece lo que casi no es noticia. Se celebran un acontecimiento deportivo para celebrar la unión entre los pueblos en un país dictatorial que ofrece una ceremonia inaugural falsa y, a pesar de lo que se llama TREGUA OLÍMPICA, rusos y georgianos afilan las bayonetas buscando un nuevo record de muerte. Los comentaristas deportivos, llenos de tópicos y típicos como ellos solos, seguramente amparados en lo escasamente preparados que salieron de la universidad a fin de expresarse con acierto, anuncian y se lamentan de la mala suerte que tuvo una deportista española, aspirante a medalla en JUDO, en verdad receptora de una tremenda paliza como pudo verse, minutos antes, por la tele. En una localidad española de cuyo nombre no puedo acordarme los vecinos se ejercitan en el lanzamiento de azada. Bisbal es ensalzado en televisión por lo que, a juicio de la cronista de turno, es su santo y seña: remolino y esplendor de caderas insinuándose. O sea que lo de cantar es cosa de mucha menor importancia. Desde el telediario recomiendan una película que, a fuer de ser etiquetada como hilarante abunda en la infamia y el insulto al cine. Cunde el espíritu temerario de los bañistas prestos a coronarse como los más intrépidos en cuanto ven bandera roja en las playas. Prosigue la mala educación y desorden cívico en las noches veraniegas y… Pero, mejor, no. He vuelto a ganar al INTELECT- y van cinco seguidas- y Marcos, el vecinito de enfrente ya no me niega. A pesar de ello no pienso renunciar a mi espíritu de Herodes.

domingo, agosto 10, 2008

CIUDAD


Para hoy algo exqusito y breve: un microcuento de Antonio Pérez Henares...



CIUDAD



Por Antonio Pérez Henares



El engranaje de la ciudad era perfecto.
Un solo Dios, un solo diablo, un solo alcalde, un solo concejal y un único conserje.

Un casino, un socio, una sola ficha de dominó, el uno-blanca y una carta, el as de espadas.

Un boticario, un guardia, un médico, un cura, un sacristán, un monaguillo y un fiel.

Bajo un solo cielo, con una nube y luego una estrella.
Un parque, un pájaro, un niño, un banco y un gato.
Pero ¡ah!, maldición había dos moscas

sábado, agosto 09, 2008

MANOS BLANCAS NO OFENDEN


MANOS BLANCAS NO OFENDEN



Por David Torres



El Mundo 2 de agosto de 2008



Dice la alcadesa de Colmenarejo que la paliza monumental que le propinaron a una menor ecuatoriana no tenía tintes racistas. Menos mal. Una vacaburra encolerizada le rompió la boca, le arrancó mechones de pelo y le pateó la cabeza mientras la pobre víctima aún seguía tendida en el suelo, pero no la llamó panchita ni champiñón, que hubiera sido lo verdaderamente imperdonable. Según la alcaldesa, sólo era una discusión entre crías a las que se les fue un poco la mano.


Afortunadamente para la agredida, tampoco la reventó a golpes un maromo, un varón, uno de esos seres cuya dotación cromosómica XY lo predispone a la violencia desde el cigoto. No, por suerte para ella, María José recibió su metódica ración de hostias de una sufrida camarada hembra (una criatura pacífica por naturaleza) y quienes vitoreaban y jaleaban la somanta con los gritos rituales de «mátala, mátala» también eran niñas, así que todo queda en familia. La familia XX, para ser exactos. Los teléfonos de la ministra Bibiana pueden seguir durmiendo el sueño de los justos.


Sin nada más a lo que aferrarnos, sin motivaciones racistas ni machistas, nos queda únicamente una pelea de crías un pelín subida de tono. Despegadas las etiquetas con las que habitualmente los sociólogos clasifican estas cosas, habrá que recurrir al alcohol, al calor veraniego o a la simple y atávica mala leche para explicarnos el salvajismo abusón de esta cuadrúpeda y su coro de mironas, que alentaron la tunda con la sádica excitación de un circo romano mientras la grababan en un móvil para que las amiguitas ausentes pudieran disfrutar luego del espectáculo. También para que todos viéramos que se trataba de una diversión inocente, un juego de niñatas aficionadas al pressing catch.


Aunque esta variante descafeinada y portátil del cine snuff prolifera más y más en los colegios, los sociólogos todavía no le han inventado una etiqueta para domesticarla y guardarla en sus tarros, ni los pedagogos han discurrido la manera de adaptarla al programa escolar (parece un cruce entre gimnasia, lucha libre y trabajos audiovisuales). Sin embargo, se empeña en persistir como una aberración de las leyes estadísticas, ésas que dicen que la violencia se ejerce siempre siguiendo unos patrones preestablecidos de género y raza.


Quizá la verdadera causa de este vídeo de primera protagonizado por la vacaburra de Colmenarejo esté en las sabias palabras de aquel pastor que, interrogado acerca de los motivos de la violación de una menor, soltó: «Verá usted, yo creo que lo hizo pa' satisfacerse».

jueves, agosto 07, 2008

POSTALES DE VERANO 1


POSTALES DE VERANO 1


Foto:


El sol acaba de ocultarse tras los más altos edificios sitos en primera línea de playa y la arena es puro cobre hoyado todavía por bastantes plantas humanas. La mar hermosa y tranquila. A lo lejos, observando tierra desde el mar, a la izquierda, vuelan cometas.


Texto



Víspera de la celebración universal en el deporte. Son los juegos Olímpicos y toda reprobación política está demás cuando, no solo se consienten a diario las tropelías de un régimen totalitario como el chino, no solo se atiende a ese país comercialmente, sino que, precisamente a fecha de hoy- o en días anteriores- se cuestiona al anfitrión. Hubo tiempo incluso para desestimar la organización años ha concedida. Pero ya es tarde y lo que venga, por más audaz que fuere- si es que ha de venir- constituirá tan solo un inoperante acto de corrección política… Sin embargo, importa todo esto porque el acontecimiento del verano está a punto de suceder y, antes de abandonar la playa, sobre los cielos turísticos de Guardamar del Segura, observo prácticamente flotando en el aire, un pájaro de fuego. Consulto mi visión con el oráculo, y mister GOOGLE me dice que la instancia impresa en mis retinas puede ser un CARDENAL ROJO nombre propio del citado pájaro en Norteamérica, un ave que se distribuye por el este y suroeste de Estados Unidos, México y el sur de Guatemala. El plumaje del macho es rojo intenso, con una máscara negra que va desde los ojos hasta el cuello… Pudiera ser, y las dudas que considero oportunas origina un impulso: solicito nueva opinión... Quizás se trate de un ABEJARUCO- o comedor de abejas como la especialista en idioma Inglés que me acompaña leyendo a Millás certifica y me propone, antes de cenar y derrotarme otra vez al INTELECT- animal parecido al ave del paraíso, habitante de las selvas tropicales: el colorido de su plumaje y la forma del pico y cola, son rasgos muy típicos de los alados pobladores de dichas zonas. Además, entre sus colores mas llamativos está el azul verdoso del pecho, el amarillo de la garganta y alas y el rojizo de cabeza y espalda, y llama la atención también su largo y ligeramente curvado pico y la larga cola en la que destacan las plumas centrales acabadas en punta. Todo muy puesto a favor de lo que juraría estuvo a mi vista durante el tiempo en el que abandonábamos la arena. Sea como fuere me inclino a pensar que se trataba de un Articuno- Freezer en el original japonés, Artikodin en francés y Arktos en alemán- una de las 493 criaturas ficticias de la franquicia Pokémon. Averiguo que, Articuno, es uno de los “pájaros legendarios”, junto con Zapdos y Moltres. Su nombre procede del término inglés arctic (ártico) por ser de tipo Hielo, y del término español uno por ser la primera ave legendaria. Y a mí es lo que mejor me cuadra para expresar esa maravilla volante, suspendida en el espacio, dueña del aire mediante unos hilos sabiamente manejados desde tierra, producto de uno de los más hermosos artificios humanos. Como dentro de unos días el Circo del Sol. Aunque los atletas desfilen en Beijín mañana.








miércoles, agosto 06, 2008

TELEGRAMAS DE VERANO 13


TELEGRAMAS DE VERANO


Desde la playa. Nueve



Incorrección en grado sumo es la voz que define, de todas todas, la maniobra ventajista efectuada por quien no la necesita a fin de intimidar y someter al rival. Ella- porque sigue siendo ella- juega lo suficientemente bien como para no necesitar este tipo de ayudas. Mas, si obra al punto de originar un terremoto de tres con cinco en la escala Richter- como el de anoche en Los Montesinos, lugar donde finalmente se situó el epicentro del temblor- cuyos efectos se hacen notorios durante la partida de INTELECT correspondiente a la liga “Ositos de verano”, para sobresalto de mujeras y mujeros- siquiera por el estruendo que una manifestación telúrica así lleva a aparejada- es que sus triunfos- tantos como partidas jugadas a fecha de hoy- pueden haber concluido o estar a punto de llegar a su término. El caso es que recurre a matones y eso son bazas a mi favor. No hubo baño hoy, por lo demás, y sí demasiado por lo que darle la razón al Forges: líbrenos Dios de perder el equipaje con Iberia e intentar recuperarlo al habla con el Servicio de Atención al Cliente de Telefónica. Eso es terremoto y horror despiadado, a fe mía que sé lo que me digo, por desgracia... Pero seguiremos informando.

martes, agosto 05, 2008

TABARCA... CA


La tarea a la que me he encomendado, necesaria aunque sin alcanzar el grado de imprescindible, antes siquiera de ponerme a redactar lo que de inmediato pongo por escrito, es escoger una de entre las geniales piezas de humor, obra y talento en forma de viñeta, propias de Antonio Fraguas, EL FORGES. El queridísimo dibujante y humorista retrata a la perfección el mundo, nuestro entorno, y las vacaciones de verano son, de un tiempo a esta parte, una de sus especialidades. Al maestro le obsesionan- me figuro que porque las padece- las mismas cosas que a mí. Y bien se ve, entonces, de qué pie cojeamos. El caso es que, recordando durante estos días algunas de sus más celebradas ilustraciones, le he puesto “foto” a cada uno de esos desaguisados que, parece ser, lleva a aparejado el estío vacacional. Y hoy, leyendo un ejemplar del diario INFORMACIÓN DE ALICANTE, edición del domingo tres de agosto, compruebo que las arenas de las playas no son las únicas letrinas del verano. ¿Por qué? Pues porque se han sacado 100 KILOS DE BASURA DEL FONDO DE TABARCA. Naturalmente- aunque a algunos pudiera no parecérselo- se refiere a inmundicias depositadas en los alrededores costeros de la isla próxima a Alicante y Santa Pola. Según la noticia, fueron miembros- y miembras- del Club de Buceo y Academia Náutica “Océano” con la colaboración de la Obra Social de la CAM “Volcam”, quienes realizaron los trabajos de limpieza del fondo marino cercano ayudados y dirigidos por el biólogo de la reserva marina de Tabarca, Felio Lozano. Entre los objetos que formaron el “botín” de tan abnegada rapiña se recontaron en el talego de la basura, chupetes, botas, navajas, botellas, cuchillos, paraguas y antenas… Y digo yo, amable maestro Forges, ¿no sería posible retirar sus monigotes habituales de cada uno de los recuadros con los que usted nos obsequia y reemplazarlos por diversas especies de guarros? Digo de cerdos, puercos, marranos, cochinos, chanchos, gorrinos, tocinos, verracos, cebones, lechones etc… Porque eso es lo que me parece la humanidad puesta en camino de ida y vuelta hacia no importa que latitud y longitud del planeta, tras retratos como este. Pura cochinada andante, maloliente y degradante. Si a los que dejan estos ascos en una zona paradisíaca se les habla de respeto, orden, libertad y naturaleza, ¿por qué orificio les saldrá la perorata presumiendo yo que no va a ser por boca, narices u oídos?... No, no tiene caso vale más que se reserven, pero absolutamente, los poquísimos espacios aún no hollados por las pezuñas del ser humano, hombre u hombra, mujer o mujero, y que se cierren al público y obturen los caminos para llegar a ellos, antes de que formen, definitivamente, parte del patrimonio internacional de asquerosidades y desperdicios, fosa séptica en que se está convirtiendo el planeta. Porque este cambio hacia la cochambre si que es un cambio y no el cambio climático de Al Gore.

lunes, agosto 04, 2008

TELEGRAMAS DE VERANO 12


TELEGRAMAS DE VERANO 12


Desde la playa. Ocho.


Más que concluido, pero el día de las edades tiene exactamente las mismas horas que cualquier otro día. Sumaré, espero no restar tanto como para nombrar el desastre, y un día dejará de haber cera porque, como dice el dicho, no hay más cera que la que arde. Precioso, eso sí- he de mencionarlo como exponente de una jornada para mí ropa de rey tratada con la bondad de la luz de sus ojos- el ratito de sosiego a la orilla de ese estabulado de naves al que llaman puerto deportivo de Alicante, sin agobios de sol, y plenos de nosotros. No le dije mi amor en ese instante- ella conoce ese sentimiento de mi parte- pero pensé que era tan obvio latir como latía…

domingo, agosto 03, 2008

TELEGRAMAS DE VERANO 11


TELEGRAMAS DE VERANO 11


Desde la playa. Siete



Es la víspera. O está a punto de finalizar. En horas las 49 edades de ALASALAMAR. Probablemente con la alegría aparejada de otra derrota jugando al INTELECT- ella cada vez más Nadal yo cada vez más Federer, o eso quisiera- pero con campanillas de felicitación cuando el día se haga jornada completa. Sonará el móvil aunque no como atronaba la banda del KARAOKE, anoche, antes de recibir toda la pus originada en la garganta de un individuo que no podía dormir. Cierto, no faltaba más, que certera pulsión de ira contra quienes se creyeron los cuarenta y tres tenores a pura saturación de decibelios... Sonará mientras me reafirmo en la idea tantas veces comentada. A la mala educación de la gente se le une la creencia de que por alquilar una vivienda en verano, en un lugar turístico, se acaba de adquirir la totalidad de la plaza. Piensan los dichos cafres que, como pagan, tiene derecho sobre todo y a todas horas. Lo peor, me temo, es que llegará el día de las cincuenta edades de ALASALAMAR y todo habrá cambiado para que siga igual… El mar por lo menos sigue igual de apasionante que desde los inicios del mundo. Y los besos de ella, aunque con pullitas valoradas en triple tanto de palabra, inmejorables. He dicho

sábado, agosto 02, 2008

TELEGRAMAS DE VERANO 10


TELEGRAMAS DE VERANO 10



Desde la playa. Seis.


No lo advertí en su verdadera dimensión hasta que, haciendo caso a las señales emitidas por la feliz homenajeada- según rezan los santos del día- y siempre hermosa compañera, que todavía no esposa, presté atención. Abundante de carnes pero musculosa, rotundamente negra, poderosa, batía sus extremidades a la carrera, al modo y manera de cualquiera de las velocistas que se manifestarán deportivamente en los juegos de Beijing a punto de iniciarse. Jugaba con quien pensamos era su hermano, éste también correcaminos pero sin arte. Con cada extensión de sus piernas, cada vez que pisaba para impulsarse, la tierra tembló… Supero el número de baños que realicé la temporada pasada durante este verano de crisis económica y vergüenza política al comprobar como la ley es insuficiente para mantener en prisión a uno de los asesinos más espeluznantes de la historia. Pero esta bonanza de tiempo atmosférico, de mucho calor por el contrario, supone la oportunidad de regocijarse con un detalle humano propio de lo mejor de la vida. A eso me atengo, porque sino...

viernes, agosto 01, 2008

TELEGRAMAS DE VERANO 9


TELEGRAMAS DE VERANO 9



Desde la playa. Cinco



Inauguración. Es agosto. Sin novedad en el termómetro y mil y una conjeturas: ¿son más o menos los veraneantes? ¿Viene para instalarse por el mismo tiempo que el años pasado? ¿Obrarán en las calles como en las playas, a voz en grito cuando no que demuestran lo cochinos que son?... En mi haber otro baño. Este de piscina aunque marítimo. Agradable como el mar de agradable y porque, dadas las horas, las hordas terminan sus abluciones en otra parte de la villa. Ella está contenta. También yo lo estoy. Mañana será otro sábado.

domingo, julio 27, 2008

TELEGRAMAS DE VERANO 8


TELEGRAMAS DE VERANO 8



Desde la playa. Cuatro



En ocasiones la ausencia de luz, el ocaso, e incluso la manifestación lumínica originada por la mano del hombre- o de la hombra, ministra Aido- embellece o confiere atractivo a todo lo evidentemente horroroso visto en cuanto el sol despunta. Es el caso del conglomerado al que llaman urbanización y es espanto de ladrillo encalado alzado a la derecha o a la izquierda según entramos o salimos de la villa. Esos diamantes ambarinos sembrados por calles y domicilios hacen leve el malestar que ha de monopolizar el ánimo de cualquier sensibilidad justo cuando el amanecer descubra sus verdades. Ahora he de contar cinco noches antes de obtener un beso nuevo. Tal vez sea lo que cuento parte del verano.

martes, julio 22, 2008

TELEGRAMAS DE VERANO 7


TELEGRAMAS DE VERANO 7


Desde la playa. Tres


Sin demoscopia: entre la orilla y yo un paso bajo las sombrillas de la playa. Hay mayoría, abrumadora de fumadores. Los desperdicios entre la arena dan fe de tal aseveración y es indiscutible: los fumadores, además de fumar, son marranos como ellos solos. Eso sí, para tranquilidad de feministas empecinadas, son guarros y guarras. Pero hay otros cochinos y cerdas entre la parroquia durante las horas de sol allí apoltronados, que hay que sortear cenizas, filtros y cigarros a medio consumir y otras mierdecillas… Por otra parte, me di cuenta que el mar es suficientemente atractivo incluso cuando uno no está para corroborarlo. Mas, hoy, ahora, me falta encajar la costilla que soy en el hermoso vacío de su cuerpo, registro del amor encarnado en la mujer que ha aceptado casarse conmigo. Y dos besos... O tres…

sábado, julio 19, 2008

TELEGRAMAS DE VERANO 6


TELEGRAMAS DE VERANO 6



Desde el salón de casa. Cuatro



Lo de la tostada que cae siempre del lado de la mantequilla, aparte de una fatalidad perfectamente enunciada por “Murphy”, es un fenómeno suficientemente explicado por la ciencia. Sin embargo, proceder contra el orden establecido sin ser revolucionario o disidente, sino es demencial llama al asombro. Y así me va: casi todos los días- porque es una de las partes contratantes que me tocan- pongo el mantel del lado donde la labor de bordado no luce sin que pueda ofrecer explicaciones al respecto… Cabut, me dice ella- y algo peor ha de añadir si escribí mal el insultante adjetivo- pero el dardo es de azúcar, según veo en su sonrisa, y comprendo que una regañina también puede ser signo de amor. Ayer baño maravilloso con la sirena antes mencionada. Agua con demasiadas algas y, no obstante, rica, rica, rica. Argiñano debe entender ya que no puede seguir apoltronado en mi mente.

jueves, julio 17, 2008

TELEGRAMAS DE VERANO 5


TELEGRAMAS DE VERANO 5

Desde el salón de casa. Tres

Anteayer la luna, incompleta aún, refulgía. Las gracias de su azogue, donación universal, sin embargo, repartíanse en una zona que me pareció costera. Los altos edificios impidieron cualquier vista y, por lo tanto, la instantánea solicitada por mis ojos. Quizás unos amantes; el juego de los que sin reparo en trasnochar, pasean… O una sirena silente, criatura que diera fe, al emerger de entre la espuma marina, y certificara la fantasía estival.

domingo, julio 13, 2008

TELEGRAMAS DE VERANO 4


TELEGRAMAS DE VERANO 4



Desde la playa. Dos.


Bandera roja. Hay un tipo que ignora las señales o cree que no van con él. Nada. Tal vez juega a la ruleta rusa. Justo cuando los socorristas abandonan sus atalayas. Sustituirán los buitres a las gaviotas. Si perece, allá sus carnes. Es lo que pienso, pero me equivoco. Nadie es solo quien es. Es, igual sumergido que al sol de secano, y vive en otros. No perjudica a terceros y se arriesga en contra de aquellos comprometidos con su aliento por amor, vecindad o compañerismo. Fraude ejemplar. Merece ser despojado de todo latido y, sin embargo, permanecer para siempre en este valle de lágrimas. Yo me siento a recibir las olas, Reposo mi espalda contra las piernas de mi compañera: ¿existe algo mejor?... No en ese momento.

miércoles, julio 09, 2008

TELEGRAMAS DE VERANO 3


TELEGRAMAS DE VERANO


Desde el salón de casa. Dos


Leo el periódico del día, cuando está por finalizar la jornada, y me entero. Se llama Antonia Paz, es peruana y acaba de recibir un premio concedido por el gobierno de Perú y la OIE. ¿Por qué? Porque acaba de aprender a leer. Empezó a estudiar hace un año y es todo un ejemplo: vive desde hace ciento tres años. Nunca es tarde. Siempre hay tiempo. Cabe proponérselo y actuar como lo hacen los vivos. Antonia debiera ser un símbolo, una razón, un acicate. Pero mejor: es una persona y un principio de excelencia casi poético.

domingo, julio 06, 2008

TELEGRAMAS DE VERANO 2


TELEGRAMAS DE VERANO

Desde el salón de casa. Uno

Día domingo. Quizás un lance donde forman once contra once pueda ser una batalla. Doblegar a quien accede al reto por derecho, de igual a igual, es la suerte final de todo duelo. Prefiero el combate incruento a la locura originaria de enardecidos alborotadores que dicen festejar mientras menoscaban el descanso de los que nunca pidieron sufrir sus descerebradas orgías. Nadal triunfa sobre Federer y gana el trofeo que le corresponde en Wimbledon, al igual que la Selección Española de Fútbol obtuvo recientemente el suyo. No hay cohetes. No hay automóviles llenos de inconscientes agitando banderas a las que acuden desde la ignorancia. No hay gritos. El suizo es un campeón, un señor, un genio, merece ser considerado ejemplo para todos. Ganar ante Federer es lograr el valor añadido de la excelencia. Felicidades chaval.

sábado, julio 05, 2008

TELEGRAMAS DE VERANO 1


TELEGRAMAS DE VERANO 1

Desde la playa. Uno.

Día viernes. Oportunidad para evitar a las multitudes, sobre todo madrileñas. Equipo sencillo: bañador, toalla y calzado a propósito. Celebrar el agua y su agradable temperatura, aún en día de crespones amarillos, constituye un episodio de felicidad que merece mayúsculas. Saludo a los vecinos del verano. Ducha, Cervecita con el Mediterráneo a la vista… Y, en esas o en aquellas, siempre su frente despejada, su cariño, su encantadora presencia. Parto desde el papel para recalar en sus labios y decirle que ella es el amor en mí y yo hago todo lo que sé para ser el amor en ella.

miércoles, julio 02, 2008

DE JOSÉ TOMÁS A FACULTADES


Me dicen que lo despache enseguida, que salde el contratiempo con una afirmación o fórmula de compromiso más o menos parecida a la siguiente: la ausencia, mi incomparecencia, se originó en una oportunidad de vacaciones que supone partir y regresar sin hacer ruido. Que no estoy, que no estaba, que no estuve, pero, con estas mismas palabras, demuestro mis deseos de continuidad… Sin embargo, como diría un viejo amigo, obraría conforme a la “posturita fácil”. No, amigos, visitantes y demás lectores, no es así. Aconteceres, responsabilidades, prioridades nuevas o circunstancialmente decididas, son la suma de una presunción seguramente equivocada por mi parte: que los que supieron gozar del sitio esperarían. Bueno, el caso es que estamos aquí como siempre pretendimos y es el estío: ¡¡salud!!

Ah, y teníamos pendiente otra de toros…




DE JOSÉ TOMÁS A FACULTADES


Por Carlos Herrera


El Semanal 9 de septiembre de 2007



Aproveché la cita taurina anual con Agustín Hipólito Rivero Facultades en la plaza de Estella para pasar examen de chapa y pintura en el Hospital de Navarra –sepan mis enemigos que, lamentablemente para ellos, estoy como una rosa–, donde cabe toda celebridad médica y donde sacan del pozo negro de la enfermedad a un cada día más abultado número de pacientes. Estando de anamnesis con el doctor Valerdi, uno de los grandes especialistas europeos en tratamiento e investigación del cáncer, me llegó la inquietante noticia de que Facultades había decidido esa misma mañana llevar un poco más allá su matrimonio con el riesgo al anunciar a un grupo de íntimos su voluntad de poner en práctica esa misma tarde el pase de la cigüeña. Valerdi, acostumbrado a conocer vidas al límite, a trajinar con la vida y la muerte desde el burladero de la bata blanca, palideció: «¿Tiene conciencia del peligro ese hombre?», me preguntó, seriamente impresionado, cuando le conté que dicho pase consiste en esconder el engaño, la muleta, tras el cuerpo y, cuando el toro arranca y hace por ti, correr como una cigüeña por todo el ruedo sin que las astas del cinqueño siquiera te rocen. La realidad, después, superó con mucho las expectativas, como ha ocurrido con la gira veraniega que José Tomás, la otra exhalación del momento, viene realizando por una veintena de plazas afortunadas. Desde aquella prodigiosa tarde en Barcelona, donde, para de-sesperación de antitaurinos violentos, nacionalistas resecos y otros hierbajos, Tomás hilvanó la danza del fuego más puro, el diestro que tan bien maneja la zurda ha inyectado en los tendidos unas dosis de ilusión y turbación que no se conocían desde hacía mucho tiempo.
Sólo Facultades alcanza esa épica una tarde al año: la que se anuncia en Estella y a la que acude, en este ciclo en traje de luces repasado de modernidad, a hombros del Mercedes de Lorenzo, el jefe de los seguros Mapfre de la localidad. A Rivero no lo rozó el afiladísimo pitón del morlaco ciclópeo que le deparó el sorteo; antes al contrario parecía que iba a ser él quien hiriese al toro con su hambre de triunfo, con su desprecio por la muerte, con su delicada manera de someter seiscientos kilos de carne. Tomás, en Málaga, brindó la fotografía de la épica, el rostro de la batalla, el póster de la verdad: minutos antes de haberle dicho a Finito de Córdoba, director de lidia, «maestro, si no tiene inconveniente voy a pasar por la enfermería», el hombre misterioso de Galapagar agradeció estoque en alto a la presidencia el trofeo que le acababa de conceder por haber matado un toro que a punto estuvo de matarlo a él. Esa cara ensangrentada, esa ropa manchada y rota, esa serenidad en el rostro de quien acababa de batallar sin concesiones a vida o muerte es la foto del año, el escalofrío del año, la verdad del año. Otras cogidas han resultado mucho más graves que ésta, pero en ese sereno «gracias, señor presidente» está la realidad que sigue llevando gente y más gente a los toros, la fascinación de lo heroico, la magia y el misterio de la tauromaquia genuina.


Dicen algunas voces que es posible que Tomás acabe la temporada y no se vuelva a vestir de torero. No sería de extrañar: aumentaría su leyenda y haría de su corta reaparición un hito inolvidable. Vendría a ser como decir: «Aquí lo dejo, para que veáis cómo se llenan las plazas difíciles; ahora que venga otro y lo mejore». Facultades estuvo a punto de hacerlo hace unos años, pero él mismo reconoció que no podía dejar a la gente sin una referencia como la suya. Acababa de retirarse Curro Romero y otro golpe como ése era demasiado para la afición española. Ahora torea poco, pero se sigue vaciando en cada muletazo, cigüeña i

martes, junio 10, 2008

FACULTADES, TORERO DE ESTELLA


FACULTADES, TORERO DE ESTELLA

Por Carlos Herrera

ABC 16 de agosto de 2002


«Maestro, no engaña a nadie, todos sabemos que vamos a la plaza de Estella a ver un fenómeno inexplicable, a alguien que hace grande esta fiesta fascinante y contradictoria»
Se llama Agustín Hipólito Rivero, pero toda Estella y su merindad le conoce como «El Facultades», y como tal procede, como una Facultad no inscrita en el cerrado y endogámico escalafón de figura y relumbrones. Torero de arte impreciso, Agustín trocó su auténtico apellido de Rivero por el de Rivera para entroncar así con una de las más renombradas sagas taurinas de España y para infundir un mayor espeto en una afición que, aún bien de seguirle hasta el infinito, en ocasiones da muestras de no entender su concepción radicalmente revolucionaria del toreo.
«Facultades» tan sólo es anunciado un tarde en las plazas de España a lo largo del año y esa coincide con la última de feria de las Fiestas de Estella, entre Abadejadas de bacalao y Bajadicas del Ché, Gigantes, Bailes de la Era y Procesiones de la Virgen del Puy, y quiere el capricho de la voluntad popular que esa sea la tarde en la que se llena la plaza a rebosar y que toda la afición estellesa acuda en masa con su atuendo blanco y su pañuelico rojo al cuello, su merienda, su vino, y sus ganas de ver torear a uno de los pocos espadas que se permite el lujo de no salir al ruedo si la vaquilla no le gusta o si le ha puesto en aprietos en uno de sus inconcebibles lances. Su vestido de torear es de plata, pero para este año «Facultades» supo convertir alguno de esos machos en dorados adornos de matador de primera —dice la gente que con ayuda de una brocha fina y pintura dorada— par aparecer en la recoleta plaza de sus triunfos como toda una figura del toreo. Salió la vaquilla y un inoportuno y tradicional vómito le retuvo en el burladero: esas arcadas de pánico comprensible ante lo que se le viene literalmente encima forman parte de su toreo clásico y el público no concebiría una faena de Agustín sin que su estómago se quedara sin restos de la comida que ni siquiera comió antes de hacer el paseíllo. De hecho, esta depleción de iones viene a producirse todos los años dos o tres veces a lo largo de la accidentada faena ante el deleite la afición que abarrota los tendidos. Aún así, la gente está con él. O mejor, por ello la gente está con él.


Poco importa que tan sólo se deje ver en dos o tres lances con el astado: dichos pases forman parte de un repertorio único, no visto hasta ahora, y, por lo que me temo, desaparecerá sin posibilidad de formar escuela. ¡Cómo le quiere la gente, Maestro! Hasta le brindaron un Porsche para que fuera usted el primer torero que llegara así a la plaza en el mundo entero. Hasta llegaron a cortar el burladero con una motosierra —en Lezaum, acuérdese— para obligarle a salir al ruedo aquella tarde en la que no acaba usted de ver al toro. Al toro o a lo que fuera. Hasta le otorgan las dos orejas y le obligan a varias vueltas al ruedo cuando rompe usted el tiempo y la luz, cuando hace verdad aquello de que torear es engañar al toro sin mentir: usted pude que no dé un pase, Maestro, pero no engaña a nadie, todos sabemos que vamos a la plaza de Estella a ver a un fenómeno inexplicable, a alguien que hace grande esta fiesta fascinante y contradictoria. Usted, Maestro, y su cuadrilla —de la que forma parte, sin ir más lejos, el mismísimo Pablo Hermoso de Mendoza y en la que hemos añorado este año al inolvidable «Tripudo»—, nos dejan en el paladar el agridulce sabor de la eterna faena incompleta, del poema dolorosamente inacabado, de la belleza, en fin. Por ello, Maestro, es usted Torero de Estella, que es como decir, Torero de España.

lunes, junio 09, 2008

JOSÉ TOMÁS ES EL TOREO


Lo he dicho en innumerables ocasiones: lo siento, me declaro incapaz de apreciar aquello a lo que los taurinos llaman arte en una plaza de toros. No comprendo la gracia ni siento la emoción de los lances, temo por la vida del torero y me enoja ver la muerte de un animal convertida en espectáculo. Que quede muy claro. Sin embargo, no puedo evitar la fascinación que me produce todo ese mundo trasladado al de la literatura, la pintura, la fotografía o el cine. Lo que si saben tomar y transmitir otros artistas de entre lo sucedido en un coso, pellizca mi interior y obra como un contradictorio revulsivo. Por eso, durante tres días, tres piezas mágicas por escrito. Que no se moleste nadie. O sí, que se moleste quien quiera. Yo renuncié hace mucho a gustarle a todo el mundo.







José Tomás es el toreo

06/06/2008

http://www.zabaladelaserna.com/SalidasASP/publicaciones.asp?Seccion=3&subSeccion=3&Numerador=397&Viene=S

Por Vicente Zabala de la Serna


José Tomás es el toreo. José Tomás es el toreo puro y absoluto. José Tomás convirtió su reencuentro con Madrid en una antología, en una página de oro de la Historia. Vomitar ahora toda una marea de sentimientos y pasiones con la exactitud del escribano se torna en un ejercicio vano. Nada puede igualar la experiencia de 24.000 almas unidas en un solo grito de aclamación: «¡Torero, torero, torero!». La Monumental rugió como un volcán; la Monumental se desbordó por la Puerta Grande como la lava ardiendo. Las Ventas se rindió al toreo grande, a la tarde más redonda y pletórica de los últimos veinticinco años. Rejuvenecimos más allá de los años del trienio cabal de José Tomás; rejuvenecimos hasta cuando esta plaza peinaba y adoraba un mechón blanco y unos pulmones negros. Aquellas salidas a hombros... Ayer no se movía nadie hasta que izaron al mito de seda y oro; las escaleras repletas, no se podía salir. Ni nadie quería. ¿A dónde vamos? Se nos había olvidado el sitio de la Puerta Grande, la multitud enronquecida, los caballos de la Policía escoltando a una figura de época, tan cerca del cielo. Cuatro orejas, cuatro, y a ver quién es el imbécil que le resta una, un miligramo de valor, un ápice de verdad, a dos faenas distintas, con dos toros diferentes. Dos toros, he dicho.


Las campañas insidiosas se van ahora mismo por la letrina del ridículo: José Tomás salió a torear. ¡Y cómo toreó! Como en su plenitud, ofrecido el medio pecho, la muleta de cuero, látigo de seda, los muslos generosos, la tela por delante y, sobre todo, por abajo. El toreo es por abajo, arrastrar la franela, vaciarlo atrás, vaciarse con él; el toreo es cruzado. El toreo es José Tomás con un toro que pegaba un tornillazo desde que salió, que le enganchó el capote y se lo desarmó de las manos y esas muñecas que hay que clonar. En un principio, el toreo fue Belmonte; hoy es José Tomás. Se encontró con el mismo defecto del toro de Victoriano del Río en el prólogo de faena y le tocó un par de veces la muleta. J.T. se recolocó y supo a ciencia cierta que desde entonces la clave era sacarle la tela por debajo de la pala del pitón. Una serie buena, clavadas las zapatillas, limpia, nítida como un manantial, que sirvió para hacer gárgaras de oles. Y otra cumbre, de bramido, de cintura y pecho, con la ligazón por bandera, la media distancia tomada de arrancada. Reducía José Tomás al toro con los vuelos, y el toro viajaba tras su mando. ¿Qué es torear? Parar, templar, mandar y cargar la suerte. ¡Cargar la suerte! La faena crecía, el público se fundía, se derretía como bronce con unos trincherazos bestiales. Y de repente la izquierda produjo el más estremecedor natural de treinta tardes, con permiso de El Cid, para no molestar. Un natural que duró una eternidad, y que se unió a otros, acompañados con la figura y la cintura, más a media altura, con la embestida ya entregada, rendida. Un circular invertido que se empalmó a un inacabable pase de pecho, a la hombrera contraria, de rebozarse. Rodaba la gente con las trincherillas; rodó el toro con una estocada que se salió en parte al ser José Tomás encunado entre los pitones. Dos orejas, dos.


Y otras dos con un toro extraordinariamente picado, de una acometividad bárbara —¡qué gran corrida la de Victoriano del Río!— y un viento feroz. Cuando atacaba el toro, atacaba con todo. Los estatuarios de J.T. fueron un puente trágico sobre un tren. Eolo flameaba la muleta de José Tomás, imperturbable; por abajo otra vez sucedió todo, absolutamente todo. Ni un paso atrás. Ni una guiñá. El toro obedecía; José Tomás lo obligaba cada vez más. Temple, el toro, tenía el justo. Y templar en esas circunstancias era una hazaña. Si los flecos no barrían la arena en una intensa serie, era porque el aire planeaba por debajo de la muleta y la ponía casi en horizontal. La ligazón de nuevo, interrumpida por alguna pausa en los momentos de más duro empuje de la corriente ventosa. Enfrontilado con la izquierda, con todas las ventajas para el toro, el personal se frotaba los ojos, enjugados de lágrimas negras; a pies juntos, fluyó un caudal de naturales. Y la bestia encastada se rajó ante el dios de piedra de Galapagar. La estocada fue al encuentro. O a toro arrancado. Las voces, los pañuelos, «¡torero, torero, torero!», la apoteosis se desbordó, como no podía ser de otra manera.


José Tomás no había perdonado un quite. Por las clásicas gaoneras en el toro primero de Conde, que fueron toda una declaración de temple e intenciones; a la verónica —¡qué dos lances!— en el quinto; por apretadas chicuelinas en el suyo de apertura; por discretos delantales en el sensacional cuarto de Javier Conde, el mejor y de más clase y atemperada embestida. ¡Ay, Conde! Que también fue bueno el que masacró en varas en segundo lugar. Sin palabras, y nos ahorramos un disgusto.


Un punto y aparte, y siento no dedicarte más, chaval, para la confirmación de Daniel Luque, que contó con el peor lote, un torazo que manseó y derrotaba por arriba y otro que se encogió. Pero ni se escondió ni se arrugó nunca Luque. Enhorabuena, como a todo el que vivió en directo una tarde para conservar en un rincón del corazón. Hoy ya saben qué es torear.


Las campañas insidiosas se van ahora mismo por la letrina del ridículo: José Tomás salió a torear. ¡Y cómo toreó! Como en su plenitud, ofrecido el medio pecho, la muleta de cuero, látigo de seda, los muslos ofrecidos, la tela por delante y, sobre todo, por abajo. El toreo es por abajo, arrastrar la franela, vaciarlo atrás, vaciarse con él; el toreo es cruzado. El toreo es José Tomás con un toro que pegaba un tornillazo desde que salió, que le enganchó el capote y se lo desarmó de las manos y esas muñecas que hay que clonar. En un principio, el toreo fue Belmonte; hoy es José Tomás. Se encontró con el mismo defecto del toro de Victoriano del Río en el prólogo de faena y le tocó un par de veces la muleta. J.T. se recolocó y supo a ciencia cierta que desde entonces la clave era sacarle la tela por debajo de la pala del pitón. Una serie buena, clavadas las zapatillas, limpia, nítida como un manantial, que sirvió para hacer gárgaras de oles. Y otra cumbre, de bramido, de cintura y pecho, con la ligazón por bandera, la media distancia tomada de arrancada. Reducía José Tomás al toro con los vuelos, y el toro viajaba tras su mando. ¿Qué es torear? Parar, templar, mandar y cargar la suerte. ¡Cargar la suerte! La faena crecía, el público se fundía, se derretía como bronce con unos trincherazos bestiales. Y de repente la izquierda produjo el más estremecedor natural de treinta tardes, con permiso de El Cid, para no molestar. Un natural que duró una eternidad, y que se unió a otros, acompañados con la figura y la cintura, más a media altura, con la embestida ya entregada, rendida. Un circular invertido que se empalmó a un inacabable pase de pecho, a la hombrera contraria, de rebozarse. Rodaba la gente con las trincherillas; rodó el toro con una estocada que se salió en parte al ser José Tomás encunado entre los pitones. Dos orejas, dos.


Y otras dos con un toro extraordinariamente picado, de una acometividad bárbara -¡qué gran corrida la de Victoriano del Río!- y un viento feroz. Cuando atacaba el toro, atacaba con todo. Los estatuarios de J.T. fueron un puente trágico sobre un tren. Eolo flameaba la muleta de José Tomás, imperturbable; por abajo otra vez sucedió todo, absolutamente todo. Ni un paso atrás. Ni una guiñá. El toro obedecía; José Tomás lo obligaba cada vez más. Temple, el toro, tenía el justo. Y templar en esas circunstancias era una hazaña. Si los flecos no barrían la arena en una intensa serie, era porque el aire planeaba por debajo de la muleta y la ponía casi en horizontal. La ligazón de nuevo, interrumpida por alguna pausa en los momentos de más duro empuje de las corriente ventosa. Enfrontilado con la izquierda, con todas las ventajas para el toro, el personal se frotaba los ojos, enjugados de lágrimas negras; a pies juntos, fluyó un caudal de naturales. Y la bestia encastada se rajó ante el dios de piedra de Galapagar. La estocada fue al encuentro. O a toro arrancado. Las voces, los pañuelos, «¡torero, torero, torero!», la apoteosis se desbordó, como no podía ser de otra manera.


José Tomás no había perdonado un quite. Por las clásicas gaoneras en el toro primero de Conde, que fueron toda una declaración de temple e intenciones; a la verónica -¡qué dos lances!- en el quinto; por apretadas chicuelinas en el suyo de apertura; por discretos delantales en el sensacional cuarto de Javier Conde, el mejor y de más clase y atemperada embestida. ¡Ay, Conde! Que también fue bueno el que masacró en varas en segundo lugar. Sin palabras, y nos ahorramos un disgusto.


Un punto y aparte, y siento no dedicarte más, chaval, para la confirmación de Daniel Luque, que contó con el peor lote, un torazo que manseó y derrotaba por arriba y otro que se encogió. Pero ni se escondió ni se arrugó nunca. Enhorabuena, como a todo el que vivió en directo una tarde para conservar en un rincón del corazón. Hoy ya saben qué es torear.

domingo, junio 08, 2008

LA GUERRA DE LOS FOGONES


LA GUERRA DE LOS FOGONES


Por Raúl del Pozo


El Mundo 28 de mayo de 2008

Lorenzo Díaz, sociólogo trotskista que llegó a Madrid en un camión de melones, es ahora el Lúculo de Herrera en la onda. En el prólogo que ha escrito al libro de Santi Santamaria, La cocina al desnudo, dice que es la primera vez que un cocinero de élite hace autocrítica. Ha cuestionado al dios Ferran Adrià e inmediatamente ha estallado la guerra de los fogones. Se meten los tenedores en los ojos unos a otros. Santamaria informa de que en el AVE los alquimistas de la cocina te pueden azogar aunque vayas en clase Club porque te dan cacahuetes con acidulantes y colorantes. Según él, nos tratan peor que a cuadrumanos; a lo que Sergi Arola contesta: todo es envidia.


Ahora mismo yo comería polenta y vendería el alma al diablo, si es que vale algo, por volver a los bocatas de calamares que nos vendían al aire libre de la Plaza Mayor cuando Lorenzo y yo llegamos a Madrid. Buenos días, Mefistófeles, restitúyeme la juventud para no tener que ir a los restaurantes donde te roban y te envenenan. También le pediría al Príncipe de las Tinieblas que me extirpara el ego, como si fuera un asceta, para que ese orangután que todos llevamos dentro y que es tan poderoso en los poetas, en los políticos y en los cocineros no me convirtiera en un pelmazo. Hoy guisar, asar y cocer son hacendera divina como tocar el violín. Y el egotrip, que también sufre Rajoy («el mejor, el único», dicen los barones), ha inflado a los cocineros como a ranas.


Después de comernos unos a los otros y darle al morro con la olla podrida y las albóndigas de palmolive, los españoles hemos convertido la cocina en una de las bellas artes. Pero antes de que se inventaran las faldas del bogavante con habas, tocino y vaca encecinada los aventureros españoles mataron sus piojos y conquistaron la Tierra cuando la gloria no se forjaba en el NYT. El michelín es el demonio, la anorexia enfermedad sagrada, el aderezar platos ha dejado aquella monótona vulgaridad.


La cocina española, según Camba, estaba llena de ajo y religión, nació en los conventos, como la poesía y la prostitución sagrada. A pesar de que los mandiles son la bandera de la masonería, Dios está en los pucheros. Hay postres en Castilla que se llaman enaguas de monja, pan de abadesa y tarta de converso. La cocina era un sacrificio a las divinidades cuando ya éramos caníbales y darwinistas. Alguien dijo que para conocer el arte culinario de la Edad de Piedra no hay más que visitar a los comederos de la Mesta. Antes del perejil licuado con spray, los pastores inventaron el morteruelo, mejor que el foie gras francés. Así que vuelvan los cocineros levantiscos humildemente a los ventorros de la Mesta.


Para ser modernos no hay que dejar de ser rigurosamente clásicos.

sábado, junio 07, 2008

QUIEN MATA A LOS GRANDES CHEFS


Leo que fue el día uno. Me refiero a la última fecha de autos. Es decir, el precedente de esta intervención, actos de escritura con ilustración separados por seis días de intervalo. Durante todo ese tiempo hubo oportunidad para reír, para dolerse, para contemplar los segundos, para conversar, para registrar emociones y placer, todo sin olvidar las tareas diarias, el trabajo… Pues bien. Seis días y, de pronto, el reencuentro. Un momento para celebrar. Así pues, alcemos las copas y ofrezcámonos felicidad. Es lo que toca al añadir esta nueva entrada que lo es de las que se consignan como recomendables. Hasta mañana…




QUIEN MATA A LOS GRANDES CHEFS

MATÍAS VALLÉS

La Opinión A Coruña 2 de junio de 2008

Nunca he comido en Chez Ferran Adrià, pero él tampoco lee mis artículos. En mi familia hay media docena de cocineros mejores que el artista catalán más hiperbolizado desde Dalí, pero nos lo comemos en privado. Ahora, un charlatán de los fogones denuncia a sus colegas por charlatanería. Hasta aquí, la rencilla sería un capítulo más de Canal Cocina. Sin embargo, el hablista sartenero salpimenta sus comentarios con insinuaciones sobre la toxicidad de la alta cocina -un desastre equivalente a que los visones cosidos en los abrigos orinaran sobre las propietarias de las pieles-. El vulgo se conmueve con la revelación, como lo haría si le informasen de que los yates de más de treinta metros tienen problemas de estabilidad sobre las aguas. Pobres magnates.Pese a las acusaciones del chef parlanchín sobre la nocividad de la cocina de sus rivales, éstos presentan un aspecto rollizo y saludable. Siempre sospeché que no comían los platos que cocinaban. Quizás no puedan pagarlos. Hasta ahora, la toxicidad de sus producciones sólo afectaba al bolsillo de sus clientes, que se empeñaban en averiguar cuánto has de gastar para que un plato te parezca una obra maestra. La alta cocina no crea placeres a la altura de tu paladar, sino de tu tarjeta de crédito.Nunca confíes en un cocinero ni en sus descendientes. Si algún cliente falleciera tras serle inyectada una emulsión gelificada de hidrógeno líquido con espuma de plutonio, el artista culinario sería absuelto, porque la gran mayoría de los días ni comparece en los fogones. Ahora se descuartizan entre ellos. No hay que interrumpir la limpieza, sino perfeccionar en todo caso sus técnicas de envenenamiento, para reducir la efusión de sangre. Como en la película, quiero saber quién mata a los grandes chefs, para felicitarlo. Media vida enseñando que la química es cocina, y un chef obeso inventa ahora que la cocina es química. Me vuelvo a Chiquilicuatre, tiene más proteínas.

domingo, junio 01, 2008

LA EXISTENCIA DEL ALMA EN EL CAIO


La existencia del alma en el Caio


Capitulo 122 en la bitácora MUJER GORDA

08 de Enero de 2004

Por gentileza de ALEJANDROCASALS en LOSCUENTOS.NET


El Zacarías y yo tomamos mate. Siempre. A cualquier hora. Las veces que estuvimos a punto de separarnos, las veces que llegó un hijo nuevo a casa, cuando lo echaron del trabajo, cuando Argentina salió campeón del mundo, cuando se cayeron las torres gemelas. Cuando murió mamá... Entre el Zacarías y yo hubo días sin besos a la mañana, semanas sin dirigirnos la palabra, meses enteros sin juntar los pelos, años larguísimos sin un peso en el bolsillo. Pero no hubo nunca en nuestro matrimonio un solo día sin que él o yo nos sentáramos en silencio a tomar mate.
El mate no es una bebida, corazones de otro barrio. Bueno, sí. Es un líquido y entra por la boca. Pero no es una bebida. En este país nadie toma mate porque tenga sed. Es más bien una costumbre, como rascarse. El mate es exactamente lo contrario que la televisión. Te hace conversar si estás con alguien, y te hace pensar cuando estás sola. Cuando llega alguien a tu casa la primera frase es “hola” y la segunda “¿unos mates?”.
Esto pasa en todas las casas. En la de los ricos y en la de los pobres. Pasa entre mujeres charlatanas y chismosas, y pasa entre hombres serios o inmaduros. Pasa entre los viejos de un geriátrico y entre los adolescentes mientras estudian o se drogan. Es lo único que comparten los padres y los hijos sin discutir ni echarse en cara. Peronistas y radicales ceban mate sin preguntar. En verano y en invierno. Es lo único en lo que nos parecemos las víctimas y los verdugos. Los buenos y los hijos de puta.
Cuando tenés un hijo, le empezás a dar mate cuando te pide. El Caio empezó a pedir a los cinco. La Sofi a los nueve. El Nacho a los tres. Se lo das tibiecito, con mucha azúcar, y se sienten grandes. Sentís un orgullo enorme cuando un esquenuncito de tu sangre empieza a chupar mate. Se te sale el corazón del cuerpo. Después ellos, con los años, elegirán si tomarlo amargo, dulce, muy caliente, tereré, con cáscara de naranja, con yuyos, con un chorrito de limón.
Cuando conocés a alguien por primera vez, te tomás unos mates. La gente pregunta, cuando no hay confianza:
—¿Dulce o amargo?
El otro responde:
—Como tomes vos.
Yo les escribo siempre a ustedes con el mate al lado del teclado. Leo los comments con el mate al lado. Los teclados de Argentina y Uruguay tienen las letras llenas de yerba. La yerba es lo único que hay siempre, en todas las casas. Siempre. Con inflación, con hambre, con militares, con democracia, con cualquiera de nuestras pestes y maldiciones eternas. Y si un día no hay yerba, un vecino tiene y te da. La yerba no se le niega a nadie. Ni a la vieja Monforte.
Escribo esto por algo. Hoy llegamos todos de la calle y el Caio estaba tomando mate solo. Nunca antes había tomado mate solo. Siempre con el Chileno Calesita, o con la hermana, o con nosotros. Solo jamás.Éste es el único país del mundo en donde la decisión de dejar de ser un chico y empezar a ser un hombre ocurre un día en particular. Nada de pantalones largos, circuncisión, universidad o vivir lejos de los padres. Acá empezamos a ser grandes el día que tenemos la necesidad de tomar por primera vez unos mates, solos. No es casualidad. No es porque sí. El día que un chico pone la pava al fuego y toma su primer mate sin que haya nadie en casa, en ese minuto, es porque ha descubierto que tiene alma. O está muerto de miedo, o está muerto de amor, o algo: pero no es un día cualquiera.
El Caio no sabe qué carajo le pasa. No va a recordar este día. Ninguno de nosotros nos acordamos del día en que tomamos por primera vez un mate solos. Pero debe haber sido un día importante para cada uno. Por adentro hay revoluciones. Yo no me acuerdo de mi día. Zacarías tampoco. Nadie se acuerda. Pero hoy el Caio empezó a tomar mate solo. Hoy, 8 de enero del 2004, a la madrugada. Su padre y yo, escondidos en el pasillo, empezamos a mirarlo con respeto.

http://mujergorda.bitacoras.com/archives/000131.html