lunes, diciembre 31, 2007

POSTAL PARA EL CESANTE 2007 Y SALUDO AL INMINENTE 2008


POSTAL PARA EL CESANTE 2007 Y SALUDO AL INMINENTE 2008


Lado Impreso


Vista de la calle Vicente Blasco Ibáñez de Elche tras instantánea conseguida al utilizar GOOGLE EARTH considerando su máxima capacidad de aproximación. Se trata de una vía de tres carriles que reserva el exterior, el más alejado de la acera izquierda según el sentido de la marcha, con una única dirección de tráfico, para el autobús y los taxis. Calle comercial y de mucho tránsito dispone a ambos lados de cafeterías, agencias de viajes, comercio cultural, alimenticio etc… Al ser atravesada por varias otras calles es común que se produzcan choques entre automóviles cuyo origen está en las imprudencias propias del exceso de velocidad y la falta de respeto a las señales.



Lado Para Redactar


Nos convulsiona el último segundo. Ese que es idéntico a todos los anteriores. El mismo que viene, clon de todos los pendientes por llegar. Nos convulsiona y celebramos el espacio que hay entre su extinción y el nacimiento del siguiente, cual si adquiriéramos la certeza de haber salvado la vida una vez más. Porque de eso parece que se trate, de permanecer vivos, estado al que no debemos conceder mucho crédito cuando, al fin, se consumen los trescientos sesenta y cinco días de cada año… o trescientos sesenta y seis que traen los bisiestos como 2008. Hacemos una fiesta antes y la continuamos con redobladas muestras de alegría en el momento en el que verificamos que Cronos no nos ha devorado. Por eso, porque ese segundo preciado se aproxima y, aunque la vida sigue igual y nada es lo mismo con la barriga a punto de reventar, el gaznate rezumante de toda clase de vinos y licores, pintados y vestidos como durante la más loca de las ceremonias, convocaremos a los mejores, a los más queridos, a los que merecen la gloria, para darles las gracias: gracias por dejarnos participar de sus vidas, gracias por permitirnos aprender de ellos, gracias por confiarnos su paz y su derrota. Somos en ellos y con ellos, en las lágrimas y en la risa y, si solos sabemos sobrevivir, es contando con su presencia cuando verdaderamente podemos hablar de vida. Así pues, antes de cerrar el libro de un año que se va y abrir las páginas de otro cuyo contenido desconocemos, brindemos por la ventura y el deseo.

He dicho.

Posdata: quienes sintieran alusión en lo bueno de entre los que leyeran este propósito escrito, sepan que también para con ellos va el envite de placer aunque todavía seamos recíprocamente anónimos.

domingo, diciembre 30, 2007

CUENTO DE NAVIDAD


CUENTO DE NAVIDAD

Ray Bradbury

El día siguiente sería Navidad y, mientras los tres se dirigían a la estación de naves espaciales, el padre y la madre estaban preocupados. Era el primer vuelo que el niño realizaría por el espacio, su primer viaje en cohete, y deseaban que fuera lo más agradable posible. Cuando en la aduana les obligaron a dejar el regalo porque pasaba unos pocos kilos del peso máximo permitido y el arbolito con sus hermosas velas blancas, sintieron que les quitaban algo muy importante para celebrar esa fiesta. El niño esperaba a sus padres en la terminal. Cuando estos llegaron, murmuraban algo contra los oficiales interplanetarios.
-- ¿Qué haremos?
-- Nada, ¿qué podemos hacer?
-- ¡Al niño le hacía tanta ilusión el árbol!
La sirena aulló, y los pasajeros fueron hacia el cohete de Marte. La madre y el padre fueron los últimos en entrar. El niño iba entre ellos, pálido y silencioso.
-- Ya se me ocurrirá algo --dijo el padre.
-- ¿Qué...? --preguntó el niño.
El cohete despegó y se lanzó hacia arriba al espacio oscuro. Lanzó una estela de fuego y dejó atrás la Tierra, un 24 de diciembre de 2052, para dirigirse a un lugar donde no había tiempo, donde no había meses, ni años, ni horas. Los pasajeros durmieron durante el resto del primer "día". Cerca de medianoche, hora terráquea según sus relojes neyorquinos, el niño despertó y dijo:
-- Quiero mirar por el ojo de buey.
-- Todavía no --dijo el padre--. Más tarde.
-- Quiero ver dónde estamos y a dónde vamos.
-- Espera un poco --dijo el padre.
El padre había estado despierto, volviéndose a un lado y a otro, pensando en la fiesta de Navidad, en los regalos y en el árbol con sus velas blancas que había tenido que dejar en la aduana. Al fin creyó haber encontrado una idea que, si daba resultado, haría que el viaje fuera feliz y maravilloso.
-- Hijo mío --dijo--, dentro de medía hora será Navidad.
La madre lo miró consternada; había esperado que de algún modo el niño lo olvidaría. El rostro del pequeño se iluminó; le temblaron los labios.
-- Sí, ya lo sé. ¿Tendré un regalo? ¿Tendré un árbol? Me lo prometisteis.
-- Sí, sí. todo eso y mucho más --dijo el padre.
-- Pero... --empezó a decir la madre.
-- Sí --dijo el padre--. Sí, de veras. Todo eso y más, mucho más. Perdón, un momento. Vuelvo pronto.
Los dejó solos unos veinte minutos. Cuando regresó, sonreía.
-- Ya es casi la hora.
-- ¿Puedo tener un reloj? --preguntó el niño.
Le dieron el reloj, y el niño lo sostuvo entre los dedos: un resto del tiempo arrastrado por el fuego, el silencio y el momento insensible.
-- ¡Navidad! ¡Ya es Navidad! ¿Dónde está mi regalo?
-- Ven, vamos a verlo --dijo el padre, y tomó al niño de la mano.
Salieron de la cabina, cruzaron el pasillo y subieron por una rampa. La madre los seguía.
-- No entiendo.
-- Ya lo entenderás --dijo el padre--. Hemos llegado.
Se detuvieron frente a una puerta cerrada que daba a una cabina. El padre llamó tres veces y luego dos, empleando un código. La puerta se abrió, llegó luz desde la cabina, y se oyó un murmullo de voces.
-- Entra, hijo.
-- Está oscuro.
-- No tengas miedo, te llevaré de la mano. Entra, mamá.
Entraron en el cuarto y la puerta se cerró; el cuarto realmente estaba muy oscuro. Ante ellos se abría un inmenso ojo de vidrio, el ojo de buey, una ventana de metro y medio de alto por dos de ancho, por la cual podían ver el espacio. el niño se quedó sin aliento, maravillado. Detrás, el padre y la madre contemplaron el espectáculo, y entonces, en la oscuridad del cuarto, varias personas se pusieron a cantar.
-- Feliz Navidad, hijo --dijo el padre.
Resonaron los viejos y familiares villancicos; el niño avanzó lentamente y aplastó la nariz contra el frío vidrio del ojo de buey. Y allí se quedó largo rato, simplemente mirando el espacio, la noche profunda y el resplandor, el resplandor de cien mil millones de maravillosas velas blancas.

sábado, diciembre 29, 2007

LETRILLA DE LA VÍRGEN ESPERANDO LA NAVIDAD


Letrilla de la Virgen María esperando la Navidad



Por Gerardo Diego




Cuando venga, ay, yo no sé

con qué le envolveré yo,

con qué.


Ay, dímelo tú, la luna,

cuando en tus brazos de hechizo

tomas al roble macizo

y le acunas en tu cuna.

Dímelo, que no lo sé,

con qué le tocaré yo,

con qué.


Ay, dímelo tú, la brisa

que con tus besos tan leves

la hoja más alta remueves,

peinas la pluma más lisa.

Dímelo y no lo diré

con qué le besaré yo,

con qué.


Y ahora que me acordaba,

Ángel del Señor, de ti,

dímelo, pues recibí

tu mensaje: «he aquí la esclava».

Sí, dímelo, por tu fe,

con qué le abrazaré yo,

con qué.


O dímelo tú, si no,

si es que lo sabes, José,

y yo te obedeceré,

que soy una niña yo,

con qué manos le tendré

que no se me rompa, no,

con qué.

viernes, diciembre 28, 2007

EL ASCENSOR


EL ASCENSOR

Toda pesadilla es una amenaza, una proposición ficticia cuyo cese puede suponer la indeseada incorporación a la realidad de la misma y el inicio de una serie de episodios letalmente terroríficos. Es cierto que, la mayoría de las veces, queda todo en ese terreno de la ensoñación, de lo experimentado sin visos de certeza, y concluye, pero, aquel día…

Aquel día, ya dentro del ascensor, tras pulsar el botón correspondiente al piso al que me dirigía, escuché:

- ¡Cierre de puertas!

Se trataba de una voz metálica seguramente producto de la instalación de ciertos dispositivos informáticos acaecida durante el último ajuste previsto para el adecuado mantenimiento del aparato elevador. Una voz cual las populares de cine o televisión para expresión hablada de todo tipo de máquinas. Una voz capaz de decir más cosas:

- ¡Subiendo!

Vino luego el anuncio de la planta solicitada, la verificación de la apertura de puertas… Nada que pudiera atribuirse a otra cosa que no fuera la dispensa de nuevos servicios. Incluso es fácil ver en tal intento de personalización el empleo de la tecnología para facilitar el uso de transportes así a colectivos discapacitados como el de los ciegos. La cuestión es que, conforme pasaron los días, el maldito enano que debiera haber alojado en algún rincón del ascensor, como siempre sostuve, amplió sus asertos y diligencias… Por ejemplo, tras una mañana de compras en la lonja, de vuelta con unas piezas de pescado destinadas al condimento de un buen arroz de caldero escuché:

- Buenos días. ¡Cúbrase el rostro! ¡¡Fumigación!!

Inmediatamente mientras el elevador realizaba su recorrido, un gas perfumado se expandió por toda la cabina, como si la máquina hubiera advertido la necesidad inaplazable de limpieza.
Por otra parte, ser interpelado para conocer mi opinión acerca del cambio climático, interesarse por la salud de mi familia y la mía propia, deducir mis intereses políticos y constatar mi gusto por los colores de tal o cual equipo, era plato de todos los días, fuera en versión ascendente o descendente.

Lo fui aceptando, por ejemplo, como se consiente la humedad costera con tal de disfrutar de la proximidad del océano. Eso a pesar de ser recibido cada vez más a menudo con vocerío de publicidad, propaganda política, bandos municipales y notificación del número de farmacias en esa fecha de guardia. Nunca faltaron las efemérides del día ni los boletines de noticias, por lo que, tomar el ascensor de la finca en la que vivo, era obrar igual que quien desamordaza a un charlatán de mercado: exponerse a la fecundación de los tímpanos dejándolos preñados de cotilleo durante varios días.

La cuestión es que, tras un par de semanas de uso en estas circunstancias, logró sacarme de mis casillas. El artefacto, notablemente crecido, se atrevió a realizar comentarios despectivos acerca de mi forma de vestir o despreciando a mis amistades. Hubo ocasiones en las que se negó a facilitarme el acceso a la cabina si no me cambiaba de calcetines inmediatamente. Pero como intercalaba a ese carácter escasamente diplomático con momentos de servicialidad extraordinaria, aguanté:

- Leo: Mal día para invertir en bolsa, tanto como para esperar nada de su pareja. Es mejor que pase la jornada entre almohadones.

De todos modos el día que adquirió la costumbre de pregonar las intimidades que suponía ocurridas en mi domicilio, pues cavilaba no se qué fantasiosos asuntos de tórrida pasión tras aquellos trayectos realizados por mí en la compañía de señoritas cuyo palmito movía al asombro más gozoso, amigas a las que uno invitaba en su calidad de soltero y excelente partido, perdí los estribos. Desde entonces, y no quieran saber ustedes mediante qué procedimiento, el ascensor enmudeció y se detuvo. Ahora los vecinos ejercitamos nuestros atléticos cuerpos subiendo y bajando pisos prontos a ganar años de vida, según se dice: por supuesto, cuando el artefacto que nos priva de tan saludables costumbres se repare, será de los que no dicen ni “mu”. O eso le he pedido al presidente de la comunidad.

jueves, diciembre 27, 2007

A LA VIRGEN DE NAVIDAD


A LA VIRGEN DE NAVIDAD



Por Pedro María Casaldáliga



La olvidada campana de la estrella

toca la hora del Amor, y el viento

dispersa en las tinieblas el lamento

de los cautivos y la Paz lo sella.


Porque eres Madre, siendo aún Doncella,

y el río de tu leche es ya sustento;

porque duerme el Señor bajo tu aliento,

heno de tu campiña en la gamella:


En la Noche del Tiempo renacido,

incapaz de decir tu dulce nombre

la Palabra del Padre hecha vagido;


capullo de las fajas y del sueño,

tembloroso y mortal capullo de hombre

¡nuestro hermano mayor y el más pequeño!

miércoles, diciembre 26, 2007

BELÉN, LUMBRE Y VIDA


Tras la muerte de Franciso Umbral, el lugar que su columna ocupaba en la contraportada del diario El Mundo, tuvo cada día titularidad nueva hasta llegar a cien. Ahora, luego de ese centenar de voces, precisamente una de las primeras, la de Raúl del Pozo, se manifiesta dando final descanso a LOS PLACERES Y LOS DÍAS. Por eso, es oportuno celebrar al gran escritor que es Del Pozo y felicitarle porque estrena atalaya: EL RUIDO DE LA CALLE...



BELÉN, LUMBRE Y VIDA

Por Raúl del Pozo

El Mundo 26 de diciembre de 2007
.
El ruido que suena en este recodo de papel, que nunca será el rincón de Ordóñez, es el de la zambomba. Si escuchan unas notas lejanas, solo dos, son las del Shofar, el cuerno de carnero de los hebreos. Si se quedan con la copla, les llegarán las melodías de la sonaja de los incas; los panderos son de los gitanos y las maracas de Machín, de los negros y los caribeños. He montado el Belén en esta última página con el pesebre global: el niño ucraniano, el pastor rumano, la virgen del Machupichu. Dejo pasar a los reyes constitucionales porque ya no matan a los recién nacidos.
Pido que lleguen las manos de los dioses a sus correspondientes adoradores o creyentes y la esperanza, hermana del sueño, a los racionalistas. Aderecemos una garbanzada con alubias y azafrán de pelo de los gitanos, una carne con pita para los árabes, nubes de caviar para los rusos. Pidamos merced para los 70.000 presos, de los cuales la tercera parte son extranjeros, tres veces más penados. Sólo tienen una ventaja, nadie les trae amor a los locutorios, pero tampoco les contagia la neurosis de estas noches melancólicas y apesadumbradas. Muchos de ellos no ven el mar, ni siquiera gaviotas carroñeras; cuando miran a la luna siempre hay una tapa por medio. No hay ojos más apesarados que los de los presos y los emigrantes en la noche de Navidad.
Cuentan las autoridades que en la cárcel de Acebuche les van a dar a los placados fiambre de pavo si son musulmanes, lechón a los de Botafuegos; en la de Córdoba, van a tocar 14 langostinos por chapado. Que Dios se lo pague.
El mamoncete que da patadas al vientre del tiempo entre la paja es el Mesías del éxodo y del viento. Los ateos dicen que lo del pesebre es un cuento oriental y que aquel rabí, mago, judío converso y nacionalista, que hablaba el rudo dialecto nazareno, sin querer fundó una multinacional con diseño de Miguel Ángel que vive su decadencia, pero llevan diciendo lo mismo 2.000 años.
El ciego de la Recoleta nos cuenta que el chico prefirió ser judío. No quiso ser francés, ni siquiera porteño. Desconocemos la fecha de su nacimiento. Vino al mundo los días en que la Estrella del Este (tal vez el Cometa Halley) fue vista en algunas provincias orientales del Imperio Romano. Nació antes de Cristo porque un papa encargó a un astrónomo escita que estableciera el primer año de la era cristiana. Se equivocó en seis años.
Este pesebre sigue las normas de San Francisco, que según el breviario Florecillas, cuando quería nombrar a Jesús, le llamaba Niño de Belén e, inflado de amor, imitaba al pronunciar la palabra Bethleem el balido de la oveja.
Demos balidos de cordero para felicitar a los amigos e incluso a los enemigos, que son villanos, pero no dan la lata.

martes, diciembre 25, 2007

NAVIDAD


Pues, eso....



NAVIDAD



Por Manuel Mújica Láynez



Navidad: nave e vida,

iluminado bajel,

con un Niño timonel

y una estrellita prendida

en un pino de Noel.

Va en el aire prendida

por ángeles de papel,

y hay un cántico doncel

en su estela dividida.

Navidad: nave de vida.

Súbete pronto al bajel.

Ve que el niño te convida

y que su brújula fiel

es un corazón de miel.

Navidad: nave de vida

lunes, diciembre 24, 2007

POSTAL DE NAVIDAD

POSTAL DE NAVIDAD

HAZ

Panorámica de un pequeño dormitorio transformado en cuarto de estudio o despacho, al que se accede desde un breve pasillo: un armario de madera pintado en blanco topa de costado con la pared del fondo de la pieza y ajusta sus dos cuerpos al muro de la derecha, siempre desde la perspectiva del observador. A mano izquierda, de pies a cabecera, una cama sencilla cuyo costado frontal derecho linda con la ventana del cuarto. Son los dos muebles principales que dan escolta a un escritorio habilitado para su uso y situado contra la pared del fondo. Por lo demás, considerando plataforma todo aquello que pueda sustentar cajas y montoneras de libros y periódicos, confusión y asimetría. Algún desplegable “ameniza” la simpleza de los tabiques y en la vertical del escritorio, un panel de corcho para notas y mensajes en el que están insertadas dos fotografías: niño y niña, hermanos, sobrinos que lo son de la persona que habita la estancia.

ENVÉS

Hay un cartel pegado sobre el costado derecho del armario al que se hizo mención, al fin costado visible, que reza: REPÚBLICA INDEPENDIENTE DE FERNANDO.

Desde ese lugar que diríase mi castillo dentro de una casa humilde, hago saber: … que, aunque siempre he considerado la Navidad como una fiesta desnaturalizada y fraudulenta- sobre todo en lo que a apelar durante la misma a la familia, la fraternidad y el amor toca- me place ser hoy, al igual que los demás días del año, familiar al lado de quienes hacen familia conmigo, fraternal con los que forjan amistad y hermandad sin desmayo en alterna reciprocidad, y latentemente pródigo en amor siempre merecido por quienes amo.

Me agrada añadir, además, que deseo el bien, la salud y el sosiego impregnando la vida de toda criatura capaz de utilizar su inteligencia y recursos a beneficio y provecho de todos. Para ellos mismos y los más cercanos entre quienes merecen la excelencia. Ahora, en Navidad, cuando el año finalice y se inicie el próximo, y durante cada segundo del tiempo en que vivimos.


Elche 24 de diciembre de 2007

Alasalamar.

sábado, diciembre 22, 2007

PERDÓN POR LA DEMORA



Perdón, perdón, perdón; son muchos días ya sin comparecer: PERDÓN. El deseo de ALASALAMAR desde que abrió este "cuaderno", correspondió con el propósito de evitar un intervalo demasiado grande entre una y otra referencia. Y, de ser posible, inexistente. Por contra, incluso alguien me ha sugerido que cerrara por vacaciones... Pues bien, ese cartel no va a leerse aquí. Solucionados o atajados de momento los problemas- técnicos- que originaron toda esta demora, continuamos.





Gracias.

lunes, diciembre 17, 2007

EL DUENDECILLO FRAILE


Dos día sde descanso, los que fueron y acaban de pasar, a cambio de una joya cual la que se leerá a continuación: a lo mejor alguno encuentra indulgencia en sí para con este "blogger".


EL DUENDECILLO FRAILE



Por Fernán Caballero


Había una vez tres hermanitas que se mantenían amasando de noche una faneguita de harina. Un día se levantaron de madrugada para hacer su faena, y se la hallaron hecha, y los panes prontos para meterlos en el horno, y así sucedió por muchos días. Queriendo averiguar quién era el que tal favor les hacía, se escondieron una noche, y vieron venir a un duende muy chiquito, vestido de fraile, con unos hábitos muy viejos y rotos. Agradecidas le hicieron unos nuevos, que colgaron en la cocina. Vino el duende y se los puso, y en seguida se fue diciendo:

-Frailecito con hábitos nuevos,
ni quiere amasar, ni ser panadero.

Esto prueba, niños míos, que como el duendecito hay muchos, que son complacientes y oficiosos hasta que logran un beneficio, y que una vez recibido, no se vuelven a acordar de quien se lo hizo.

viernes, diciembre 14, 2007

INVIERNO EN ANÁHUAC


Ahora que tan en boca de todos están los asuntos del CAMBIO CLIMÁTICO, el invierno, cuando es invierno de verdad, podría parecerse a este que sigue...



Invierno en el Anáhuac



Por Rosario Castellanos




Como nadie va al Polo

el Polo viene en forma de masa, en calidad

de viento. Y necesita

saludarnos a todos, de mano, por la calle,

entrar en cada casa, presidir el convivio

acompañarlo a uno hasta la cama

y ahí dictar los sueños.

(Pero en el sueño uno lo traiciona

y va de vacaciones a Acapulco.)
Dc madrugada funge como amante y se inclina

sobre nuestra mejilla descubierta.

Pero, esquimal al fin, no besa: muerde.

jueves, diciembre 13, 2007

LOCURAS ESTIVALES


Si, cual se afirma popularmnente, no sólo es Navidad, sino Primavera en El Corte Inglés, vale compartir con todos estas...




LOCURAS ESTIVALES.



Por Antonio Gómez Rufo



Sólo recuerdo que abrí el cajón de la mesilla y me quedé estupefacto: los objetos que guardo allí estaban celebrando una fiesta y el ruido era ensordecedor. Los tres relojes bailaban salsa en medio del cajón, contorsionándose con movimientos procaces y lujuriosos, mientras la gafa de cerca permanecía tumbada en una hamaca, con un vaso de zumo en la mano, como si estuviese tomando el sol junto a la orilla del mar, que estaba formado por el bicarbonato que avanzaba y retrocedía en tropel, imitando olas. Al fondo, la caja de preservativos estaba abierta, simulando un chiringuito atendido por el prospecto, un papel doblado que se movía también al son de la música. Y allá, a la derecha, una pluma vieja, con la espalda apoyada en la pared y las manos en los bolsillos, susurraba frases coquetas a un mechero al que apenas quedaba gas.
No podía creer cuanto veía. Una cajetilla de cigarrillos se estaba fumando un porro con toda tranquilidad ante la mirada atenta del estuche de los gemelos, que parecía esperar a ver si se lo pasaba alguna vez. Y los sobres de aspirina efervescente, de dos en dos, hacían manitas mientras observaban el voluptuoso baile de los relojes.
El despertador, siempre tan metódico e inalterable, se asomó al borde de la mesa para contemplar también el prodigio que se desarrollaba dentro del cajón. Un libro que reposaba a su lado preguntó qué ocurría allá abajo y, abriéndose por la página 133, se aproximó hasta el borde para descubrir de dónde venía el alboroto. Aquella fiesta no tenía visos de acabar y yo, al día siguiente, tenía que madrugar.
Era agosto, la ciudad estaba dormida y por el patio de luces no se veía ni una luz. Seguramente no habría vecinos; todos se habrían ido de vacaciones. Pero yo estaba allí, pasadas las tres de la madrugada, soportando a quienes se divertían sin respetar mi descanso, el mío, que tenía que madrugar al día siguiente para ir a trabajar. Así es que, sin dudarlo, llamé a la policía municipal, les conté lo que sucedía y les pedí que vinieran a cerrar el chiringuito y a poner fin a aquella babilonia.
Con lo que no contaba era con que, en lugar de hacer eso, llegasen unos señores de blanco que me apresaron a mí. Y aquí estoy, en esta sala blanca, acolchada, esperando a que me expliquen qué ocurre y me dejen salir para ir a trabajar a la oficina, que menudo estará el jefe...

(Revista ATENEAGLAM. Valencia, octubre 2005)

http://www.gomezrufo.com/

miércoles, diciembre 12, 2007

LOS CUATRO ELEMENTOS


¿Es posible tamaña unión? La de la poesía y la ciencia, digo. Pues he aquí la respuesta...




LOS CUATRO ELEMENTOS




Por Jorge Guillén




Los hombres -pobres hombres-

Mantienen convivencia necesaria

Con ese alrededor que los sostiene:

La tierra más el agua, fuego y aire.

Esa nutricia tierra

Que a todo sin cesar le da su hondura.

El agua de los mares, de los ríos,

De creaciones líquidas.

Los fuegos y sus llamas nos alumbran,

Caldean y destruyen.

Oh luz con sus penumbras y sus sombras

De una puntualidad bien dirigida.

En una relación siempre inmediata,

El aire: brisa, viento, vendaval.

Brisa, deleite, viento acosador

Y ya enemigo.

Ahí está la natura prodigiosa,

Algo como una madre, como un padre.

Sin ellos no hay presente ni futuro.

¿Y arriba a gran altura el primer Móvil?

martes, diciembre 11, 2007

EL VOLUMEN DE SU VOZ


Con cierta simpatía, de JAIME LÓPEZ



EL VOLUMEN DE SU VOZ



Últimamente estaba preocupado por el volumen de su voz. Él no lo notaba, pero, aunque a algunos les hacía gracia, la mayoría decía que, incluso cuando susurraba, era excesivo, casi violento; así que decidió visitar a un foniatra. Tras un breve examen, éste le dijo que no le pasaba nada a voz, que su problema era más bien psicológico y que un especialista en la materia le ayudaría a dejar de utilizar el megáfono a través del cual se comunicaba.



lunes, diciembre 10, 2007

BALADA PARA UN LOCO



Tarde de tango y de entre ellos las mejores formaciones: con enlace para ser escuchado.








Balada para un loco






Tango






- Voz Masculina (04'23")


Música: Astor Piazzolla


Letra: Horacio Ferrer


Orquesta Astor Piazzolla


Canta: Roberto Goyeneche


12/4/1969 Buenos Aires RCA-Victor 31A-1605 9803










Letra:







Las tardecitas de Buenos Aires tienen ese qué sé yo, ¿viste? Salís de tu casa, por Arenales. Lo de siempre: en la calle y en vos. . . Cuando, de repente, de atrás de un árbol, me aparezco yo. Mezcla rara de penúltimo linyera y de primer polizonte en el viaje a Venus: medio melón en la cabeza, las rayas de la camisa pintadas en la piel, dos medias suelas clavadas en los pies, y una banderita de taxi libre levantada en cada mano. ¡Te reís!... Pero sólo vos me ves: porque los maniquíes me guiñan; los semáforos me dan tres luces celestes, y las naranjas del frutero de la esquina me tiran azahares. ¡Vení!, que así, medio bailando y medio volando, me saco el melón para saludarte, te regalo una banderita, y te digo...







(Cantado)





Ya sé que estoy piantao, piantao, piantao...


No ves que va la luna rodando por Callao;


que un corso de astronautas y niños, con un vals,


me baila alrededor... ¡Bailá! ¡Vení! ¡Volá!



Ya sé que estoy piantao, piantao, piantao...


Yo miro a Buenos Aires del nido de un gorrión;


y a vos te vi tan triste... ¡Vení! ¡Volá! ¡Sentí!...


el loco berretín que tengo para vos:



¡Loco! ¡Loco! ¡Loco!




Cuando anochezca en tu porteña soledad,


por la ribera de tu sábana vendré


con un poema y un trombóna desvelarte el corazón.



¡Loco! ¡Loco! ¡Loco!




Como un acróbata demente saltaré,


sobre el abismo de tu escote hasta sentir


que enloquecí tu corazón de libertad...¡Ya vas a ver!





(Recitado)



Salgamos a volar, querida mía;


subite a mi ilusión super-sport,


y vamos a correr por las cornisas


¡con una golondrina en el motor!



De Vieytes nos aplauden: "¡Viva! ¡Viva!",


los locos que inventaron el Amor;


y un ángel y un soldado y una niña


nos dan un valsecito bailador.



Nos sale a saludar la gente linda...


Y loco, pero tuyo, ¡qué sé yo!:


provoco campanarios con la risa,


y al fin, te miro, y canto a media voz:





(Cantado)



Quereme así, piantao, piantao, piantao...


Trepate a esta ternura de locos que hay en mí,


ponete esta peluca de alondras, ¡y volá!


¡Volá conmigo ya! ¡Vení, volá, vení!



Quereme así, piantao, piantao, piantao...


Abrite los amores que vamos a intentar


la mágica locura total de revivir...


¡Vení, volá, vení! ¡Trai-lai-la-larará!





(Gritado)



¡Viva! ¡Viva! ¡Viva!


Loca ella y loco yo...


¡Locos! ¡Locos! ¡Locos!


¡Loca ella y loco yo








domingo, diciembre 09, 2007

EL HOMBRE DE LA SESERA DE ORO


Las festividades de primeros de Diciembre, Constitución e Inmaculada, han propiciado la pausa. Tiempo de descanso que, en lo personal, se concreto hospedando a las mejores visitas posibles. Pero Alasalamar continúa como lo hace el camino…





EL HOMBRE DE LA SESERA DE ORO



Por Alphonse Daudet



Érase una vez un hombre que tenía la sesera de oro; sí, señora, una sesera completamente de oro. Cuando vino al mundo, los médicos pensaron que aquel niño no podría vivir, tan pesada era su cabeza y tan desmesurado su cráneo. Sin embargo, vivió y creció al sol como un hermoso retoño de olivo; sólo que su gruesa cabeza le arrastraba siempre, y daba pena verlo tropezar con los muebles al andar... A menudo se caía. Un día rodó desde lo alto de una escalinata y vino a dar con la frente en un peldaño de mármol, donde su cráneo resonó como un lingote. Le creyeron muerto; pero, al levantarlo, sólo le encontraron una leve herida con dos o tres gotitas de oro cuajadas entre sus cabellos rubios. Fue así como los padres supieron que tenía una sesera de oro.
No lo divulgaron; ni siquiera el niño sospechó nada. De vez en cuando éste preguntaba por qué ya no le permitían correr y jugar fuera de casa con los demás niños.



-¡Podrían robarte, mi tesoro! -decía la madre.



Entonces el chiquillo sentía miedo de que lo raptaran y se ponía a jugar solo, sin decir palabra, vagando pesadamente de una habitación a otra.



Sólo al cumplir los dieciocho años le revelaron sus padres el don monstruoso que debía al destino; y como lo habían alimentado y educado desde que nació, le pidieron, en compensación, una parte de su oro. El chico no vaciló: en el acto -¿cómo?, ¿por qué medios?, la leyenda no lo dice- se arrancó del cráneo un buen trozo de oro macizo y lo depositó en el regazo de su madre...
Luego, deslumbrado por los caudales que llevaba en la cabeza, abandonó la casa paterna y se fue por el mundo dilapidando su tesoro. A juzgar por el modo de vivir a lo grande, regiamente y derrochando el oro sin contarlo, habríase dicho que aquella sesera era inagotable... Pero se iba agotando y, poco a poco, su mirada se fue apagando y sus mejillas se demacraron. Un día, la mañana siguiente de una fiesta desenfrenada, el desgraciado, que se había quedado solo entre los restos del festín, se espantó al ver el enorme trozo que le faltaba a su lingote; por lo que pensó que debía detener su despilfarro.



A partir de entonces su existencia cambió. Se retiró y empezó a vivir del trabajo de sus manos, atemorizado y receloso como un avaro, huyendo de las tentaciones, procurando olvidar las fatales riquezas a las que no quería tocar... Por desdicha, un amigo le había seguido en su soledad y este amigo conocía su secreto. Una noche, el desventurado fue despertado súbitamente por un intenso dolor de cabeza; se incorporó desatinado, y vio a la luz de la luna a su amigo que escapaba ocultando algo bajo su capa... ¡Un trozo más de sesera que le quitaban!
Poco después se enamoró, y esta vez se acabó todo. Amaba a una mujercita rubia, que también lo amaba, pero que amaba más aún las plumas, los lazos, los pompones, los bordados y pasamanerías. Entre las manos de aquella gentil criatura -mitad pájaro, mitad muñeca- las monedas de oro se fundían sin sentir. Era caprichosa a más no poder; y él no sabía decir no. Por no contrariarla llegó incluso a ocultarle el origen de su fortuna.



-¿Así que somos muy ricos? -decía ella.



El pobre hombre respondía:



-¡Oh, sí!... ¡Muy ricos! -Y sonreía con amor al pajarito azul que, inocentemente, le iba devorando el cráneo.



Pese a todo, a veces le entraba miedo y le daban ganas de volverse avaro, pero entonces llegaba su mujercita mimosa y le rogaba:



-Cariño, tú que eres tan rico... ¡Cómprame algo que sea muy caro!



Y él le compraba algo muy caro. Así pasaron dos años, hasta que una mañana la mujercita, sin saber por qué, se murió como un pajarito... El tesoro tocaba a su fin, pero con lo que le quedaba, el viudo encargó un hermoso entierro para su amada muerta. Campanas al vuelo, carroza tapizada de negro, caballos empenachados, lágrimas de plata sobre el terciopelo, nada le pareció demasiado suntuoso. Ahora ya ¿qué le importaba su oro? Lo prodigó: le dio a la iglesia, a los sepultureros, a las vendedoras de siemprevivas; por todas partes lo repartió sin regatear... Por eso, al salir del cementerio ya no la quedaba casi nada de su maravillosa sesera; tan sólo unos trocitos pegados a las paredes del cráneo.



Entonces lo vieron irse por las calles con aspecto extraviado y las manos por delante, tropezando como un beodo. Al anochecer, a la hora en que se encienden los bazares, se detuvo ante un amplio escaparate en el que todo un amasijo de lujosas telas y pedrerías espejeaba bajo las lámparas; y permaneció allí un buen rato contemplando un par de chinelas de raso azul con ribetes de plumas de cisne. «Sé de alguien a quien estos escarpines le darán una gran alegría», se decía sonriendo; y, sin recordar que su esposa estaba muerta, entró para comprarlos. Desde el fondo de la trastienda la tendera oyó un grito agudo; acudió y retrocedió espantada al ver al hombre de pie, recostado sobre el mostrador, mirándola angustiosamente. Tenía en una mano los escarpines y en la otra, ensangrentada, unas cuantas partículas de oro en las uñas.




Traducción de Esperanza Cobos Castro: relatosfranceses.com.

jueves, diciembre 06, 2007

CONJURO


Buscaba algo mágico y un conjuro lo es. Mas, si el conjuro conseguido se debe a la pluma de Federico García Lorca, ¿además de magia es duende y misterio?




CONJURO




por Federico García Lorca





La mano crispada

como una Medusa

ciega el ojo doliente

del candil.
As de bastos.

Tijeras en cruz.
Sobre el humo blanco

del incienso, tiene

algo de topo y

mariposa indecisa.
As de bastos.

Tijeras en cruz.
Aprieta un corazón

invisible, ¿la veis?
Un corazón

reflejado en el viento.
As de bastos.

Tijeras en cruz.




miércoles, diciembre 05, 2007

MUCHACHA Y GUITARRAS


Muchacha y guitarras


por Javier Munguía

En aquel entonces yo tenía 16 años y quería sobre todas las cosas llegar a ser cantautor. En aras de conseguirlo fue que me inscribí a un curso de guitarra de verano que ofrecía, a muy bajo precio, una institución de gobierno. La conocí ahí. No recuerdo si me remeció la primera vez que la vi: tenía los cabellos negros y lacios y un nombre exótico: Sené. Debió haber sido, en todo caso, la segunda o la tercera cuando le encontré un admirable parecido con una cantante que me gustaba. Entonces empecé a encontrar admirables también sus pechos y sus piernas; encontré admirable la manera en que tocaba el círculo de do, la manera en que se sentaba, la manera en que no me miraba, la manera que tenía de no darse cuenta de que yo me sentaba tras ella para mirarla.


En dos palabras, me enamoré. Durante la mañana la veía en el curso, mientras que por la tarde imaginaba la manera en que, al día siguiente, me acercaría, le hablaría de ella, de mí, de ese nosotros que estaba todo por hacerse y esperando. Siempre me arrepentía cuando estaba a punto de, Sené, ¿puedo hablar contigo?, llamarla; de, Sené, qué bien luces hoy, decirle alguna de esas tonterías que se me ocurrían por las tardes.


Una vez estuve a punto de hablarle. Nos pusieron a ensayar en grupos el círculo de re, que tenía cierta dificultad, pues hacía falta oprimir todo un traste con un dedo. Sené se sentó ensayar a sola, esperando, quizá, que yo le pidiera que ensayáramos juntos. Había extendido el brazo hacia ella, estaba a punto de preguntar, Sené, ¿podemos ensayar juntos? (entonces ella sabría de mi interés, sabe mi nombre, me ha llamado Sené, y me diría que por supuesto, que ensayáramos, que yo lo hacía muy bien), cuando llegó César y la llamó despreocupadamente y se sentó con ella, y yo me quedé con la mano extendida y una gallina perniabierta atravesada en el cogote. Me dio rabia porque, según yo, eso solo pasaba en las telenovelas. César era un tipo que había entrado a destiempo al curso; al parecer, Sené y él se conocían, pero a ella no le caía ni pizquita de bien, al menos eso interpreté cuando Sené lo saludó con un beso en la mejilla, el primer día que asistió, y se desatendió de él para seguir ensayando su círculo de fa, dificilísimo. Ahora el tipo me estaba robando la oportunidad de hablarle. Nunca más volví a animarme a hacerlo, a pesar de que una vez la descubrí volviendo el rostro para mirar a los compañeros a los que el profesor les aplaudía sus avances, les daba consejos, excepto a mí, lo cual era signo inequívoco de interés.


En otra ocasión, días después, poco antes de que terminara el curso (luego del cual no volvería a saber más de Sené), la muchacha me habló: me preguntó la hora. Diez diecinueve, recuerdo perfectamente que le dije. Ella dijo: gracias. Yo dije, y nada más: de nada.



martes, diciembre 04, 2007

SOBREVOLANDO MADRID


Buscando otra cosa, como casi siempre que "navego" la lírica me lleva al centro: ¿que no?




SOBREVOLANDO MADRID



Sobre mi frente




-Gloria a Dios- perfuma

el jardín de la noche un alto ramo

de neón y azahar. Baten su pluma

arcángeles y nubes. Desparramo

los ojos por las ascuas de Su Nombre.

Descendemos.

Madrid sangra la herida

de farolas y estrellas. ¡Paz al hombre

sobre el suelo, luciérnaga encendida!

Como un abeto en Navidad, se inflama

de oro el asfalto. Mil ojos de llama

hacen guiños de asombro y de ternura.

Pasmo final: temí bajar al llano

de la impiedad, a la Ciudad oscura,

¡y aterrizo en la palma de Su Mano!



Por Nicolás de la Carrera

lunes, diciembre 03, 2007

CURRÍCULUM VITAL


Bueno, recordando los periodos de mi vida en los que buscar trabajo era una prioridad, de una antología o compilación de autoras paragüayas y sus obras como narradoras que se pued encontrar en la Biblioteca Virtual Cervantes- Narradoras paraguayas (antología)
José Vicente Peiró, Guido Rodríguez Alcalá [recopiladores]

http://www.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/04703885499347239647857/index.htm




Currículum Vital




Por Lita Pérez Cáceres





Sr. Gerente de Venta



«Tienda La Coqueta»



Ciudad



Señor Gerente de Ventas, antes que nada me disculpa por dirigirme a Vd., pero en el aviso que salió no figuraba su nombre. Sabe, mis padres me enseñaron que a la gente había que llamarla por su hombre, como por ejemplo, doña Engracia, doña Micaela y así por el estilo. Pero ellos eran campesinos y acá en la ciudad es diferente.


Le escribo por ese empleo que anda ofreciendo. Cuando leí que tenía que enviar mis datos personales en una carta manuscrita, busqué la palabra en el diccionario y me hallé mucho al saber que no necesitaba pedirle ayuda a mi hija Alina. Ella sí que sabe escribir a máquina: A veces, la visito en su departamento y me dice: Mamá, sentate por ahí que no te puedo atender porque estoy muy ocupada. Veo que sus dedos se mueven muy pero muy ligeros y hacen un ruido agradable con las teclas.


Pero me estoy saliendo del tema, como diría mi finado marido. Sabe don Gerente que yo quiero ser vendedora de salón. Ay, me gustó tanto ese título: VENDEDORA DE SALÓN.


Pienso que voy a servir porque siempre anduve vendiendo algo; cuando era jovencita los pañuelitos de ahó-poí que bordaba mi mamá... después de casarme hacía pastelitos y los ofrecía a mis vecinos y a los albañiles que trabajaban cerca de mi casa. Es que tenía que ayudar a mi marido para poder dar de comer a nuestros hijos y mandarlos a la escuela. Él siempre me decía que no quería que sean «unos burros como vos». No vaya a pensar mal, no fue malo, un poco autoritario a lo mejor, pero eso le venía de trabajar en la Policía. Era muy serio, se reía raras veces y la gente del barrio no le quería. Pero se mataba trabajando, casi siempre volvía de madrugada con los ojos muy rojos y de mal humor. Solamente se ponía cariñoso cuando les hablaba a sus cardenales. Si Vd. lo hubiera escuchado don Gerente... tenía cuatro en la jaula de hierro. Les compraba alimentos especiales y lechuga... y frutas; cuando estaba con ellos su carácter variaba, le cambiaba la voz. A mí me gustaba escucharlo y me hacía la distraída y me quedaba cerca... hasta me ilusionaba pensando que me hablaba a mí. Mire, no crea que conmigo era malo, me pegó algunas veces y me lastimó, pero le doy la razón porque yo era muy contestadora.


Volviendo a lo de vendedora de salón, me gusta la idea de no tener que estar a la intemperie... ¿Se dio cuenta de que yo también uso palabras difíciles? Las aprendí con mi patrona la señora Lucía de Lamermour, una gringa de muy buen corazón que me da trabajo de lavandera y planchadora. Ella me aconsejó que leyera los diarios, las revistas. Me dijo que yo soy muy inteligente, además de ser guapa y honrada, y que tenía que progresar. Dijo que le causa tristeza verme trabajar de sol a sol a mi edad. Y ahora que hablo de edad aprovecho para decirle que tengo cincuenta años, como verá no estoy muy vieja y gracias a Dios soy sana. Desde que Ciriaco tuvo ese accidente y falleció, yo quedé sola. Mis hijas están casadas y mi hijo se fue a vivir a la Argentina y me escribe muy raras veces. No tengo casa propia, vivo en una pieza y con lo que gano lavando y planchando alcanza para pagar el alquiler y para comer.


Por eso, don Gerente, me animo a ofrecerme como candidata a su empleo, aprendí a ser amable con la gente para que tuvieran deseos de comprar lo que ofrecía y también aprendí a callar mis rabias y a disimularlas con una sonrisa.


¿Qué le parece mi propuesta? Por favor contésteme pronto.


Petrona Viuda de Figún.


Ah, disculpe si no le mando el Currículum Vitae que pide... No sé lo que es.


domingo, diciembre 02, 2007

LA CAMA DEL CIELO


Puede leerse en EL PODER DE LA PALABRA: "Poeta y ensayista estadounidense, también traductor de poesía japonesa. Su obra está marcada por la ecología, los mitos y la cultura de los indígenas americanos, la literatura y filosofía asiáticas, y el budismo zen. Nació en San Francisco, California. Después de obtener la licenciatura en Lengua Inglesa y Antropología en el Reed College en 1951, estudió Lenguas Asiáticas en la Universidad de Berkeley, donde conocería a los escritores Allen Ginsberg y Jack Kerouac. A través de ellos se asoció con el grupo de la generación Beat y los poetas de Black Mountain. Desde 1956 hasta 1968 vivió principalmente en Kioto, Japón, estudiando la filosofía zen en un monasterio. Regresó a Estados Unidos y en 1986 fue nombrado catedrático de la Universidad de Davis (California). Destacan sus poemarios: Riprap (1959), Mitos y textos (1960), El país de atrás (1967), Respecto a la ola (1969), Isla de la Tortuga (1974, premio Pulitzer de poesía en 1975), El mango del hacha (1983) y Montes y ríos sin fin (1996). Sus colecciones de ensayos La práctica de lo salvaje (1990) y Un lugar en el espacio (1995) recogen sus ideas sobre ecología."... Y se refieren a Gary Snyder, escritor de quien, gracias a la traducción de Nacho Fernández en ABCD cultural de ABC damos a la lectura la siguiente pieza...





LA CAMA DEL CIELO



Por Gary Zinder




La moto repiquetea por las calles desiertas
camino de casa a la una de la mañana
placas de hielo brillan bajo la luna
las sorteo por un paso seguro.

la luz aterida y desnuda se vierte
llenando la cuenca sobre Kyoto
y la llanura
fantasmal sueño glaciar.

Desde aquí ciento cincuenta kilómetros limpios
en el cementerio detrás
Namu Amida Butsu
cincelados diez mil veces.

Las ruedas revientan los charcos de barro
las colinas al norte brillan blancas
deberían quedarme fuera solo
a ver la luna la noche entera.

Pero la cama está llena oscura hecha
te abrazo y me hundo en el calor
mi estómago contra tu gran vientre.

sientes moverse a nuestro bebé.

sábado, diciembre 01, 2007

BANDAS SONORAS: UN GUIÓN DE CINE.


El cine, antes de ser materia visual, se propone como circunstancia escrita. Por supuesto, con lo dicho, no hago otra cosa que mencionar el guión. Este que sigue lo encuentro en el número 46 de la revista VULTURE, publicación que se subtitula como MAGAZINE DE CREACIÓN MASIVA…



Nº 2. BANDAS SONORAS



Por Clarisa Muñoz.




SEC 1- INT. VIDEOCLUB. DÍA


ANA y PEP van mirando las estanterías del videoclub.

ANA coge la película Moulin Rouge, y se pone a bailar sensualmente. PEP se avergüenza.

ANA

Ichi, ichi, guaia. Ichi, ichio, guaia í…

PEP

(Por lo bajini)

Venga Ana, no montes el espectáculo, que sabes que me da vergüenza.


ANA le hace burla y deja la caja en su sitio. Sigue caminando. Se detiene ante la caja de Grease. La coge risueña.

ANA

(Bailando alrededor de Pep)

Agachiúuuuu, dermontuplain


ANA lo rodea bailando al estilo Grease. PEP mira hacia todos lados, avergonzado y nervioso.

PEP

Venga ya, Ana, déjalo.

ANA se detiene, le hace burla con un poco de rabia, y deja la caja en su sitio. Esta vez, PEP, observa todos sus movimientos. ANA sigue buscando entre los DVD, y coge la caja de AL OTRO LADO DE LA CAMA. Se decide, risueña, a cantar una canción de esa película, pero PEP, con un movimiento rápido, coge otra caja de la estantería y:

PEP

(Gritando)

Grrrr, aghhhhhh, grrrrrr…


ANA se asusta, se le caen varias cajas al suelo, que tira al moverse torpemente a causa del susto.

PEP

(Sobrado, le muestra la caja.)




FIN





Ya se sabe, es una de esas películas de final abierto, que pueden o no continuar, que tendrán secuela o versiones en el futuro, pero, ¿será un éxito?

viernes, noviembre 30, 2007

CARONTE


Igual porque daban la enésima versión del clásico LA NOCHE DE LOS MUERTOS VIVIENTES- en la tele- toca hoy esta magnífica fantasía de Lord Dunsany





CARONTE (CHARON)



LORD DUNSANY


Caronte se inclinó hacia delante y remó. Todas las cosas eran una con su cansancio.
Para él no era una cosa de años o de siglos, sino de ilimitados flujos de tiempo, y una antigua pesadez y un dolor en los brazos que se habían convertido en parte de un esquema creado por los dioses y en un pedazo de Eternidad.


Si los dioses le hubieran mandado siquiera un viento contrario esto habría dividido todo el tiempo en su memoria en dos fragmentos iguales.


Tan grises resultaban siempre las cosas donde él estaba que si alguna luminosidad se demoraba entre los muertos, en el rostro de alguna reina como Cleopatra, sus ojos no podrían percibirla.
Era extraño que actualmente los muertos estuvieran llegando en tales cantidades. Llegaban de a miles cuando acostumbraban a llegar de a cincuenta. No era la obligación ni el deseo de Caronte considerar el porqué de estas cosas en su alma gris. Caronte se inclinaba hacia adelante y remaba.


Entonces nadie vino por un tiempo. No era usual que los dioses no mandaran a nadie desde la Tierra por aquel espacio de tiempo. Mas los Dioses saben.


Entonces un hombre llegó solo. Y una pequeña sombra se sentó estremeciéndose en una playa solitaria y el gran bote zarpó. Sólo un pasajero; los dioses saben. Y un Caronte grande y cansado remó y remó junto al pequeño, silencioso y tembloroso espíritu.


Y el sonido del río era como un poderoso suspiro lanzado por Aflicción, en el comienzo, entre sus hermanas, y que no pudo morir como los ecos del dolor humano que se apagan en las colinas terrestres, sino que era tan antiguo como el tiempo y el dolor en los brazos de Caronte.


Entonces, desde el gris y tranquilo río, el bote se materializó en la costa de Dis y la pequeña sombra, aún estremeciéndose, puso pie en tierra, y Caronte volteó el bote para dirigirse fatigosamente al mundo. Entonces la pequeña sombra habló, había sido un hombre.


"Soy el último", dijo.


Nunca nadie antes había hecho sonreír a Caronte, nunca nadie antes lo había hecho llorar.

jueves, noviembre 29, 2007

JUAN GELMAN, CERVANTES 2007


Juan Gelman, laureado poeta argentino, recibirá el Cervantes 2007...


Este poeta excepcional nació en Buenos Aires —en el histórico barrio de Villa Crespo— en 1930. Su primera obra publicada, Violín y otras cuestiones, prologada entusiastamente por otro grande de la poesía, Raúl González Tuñon, recibió inmediatamente el elogio de la crítica. Considerado por muchos como uno de los más grandes poetas contemporáneos, su obra delata una ambiciosa búsqueda de un lenguaje trascendente, ya sea a través del "realismo crítico" y el intimismo, primeramente, y luego con la apertura hacia otras modalidades, la singularidad de un estilo, de una manera de ver el mundo, la conjugación de una aventura verbal que no descarta el compromiso social y político, como una forma de templar la poesía con las grandes cuestiones de nuestro tiempo.Fue obligado a un exilio de doce años por la violencia política estatal, que además le arrancó un hijo y a su nuera, embarazada, quienes pasaron a formar parte de la dolorosa multitud de "desaparecidos". En 1997 recibió el Premio Nacional de Poesía. Su obra ha sido traducida a diez idiomas.Reside actualmente en México, aunque "Volver, vuelvo todos los años, pero no para quedarme. La pregunta para mí no es por qué no vivo en la Argentina sino por qué vivo en México. Y la respuesta es muy simple: Porque estoy enamorado de mi mujer, eso es todo". Perdonando tamaño romanticismo, la ciudad de Buenos Aires lo honró recientemente con el título de ciudadano ilustre. fuente: "Juan Gelman, Obra Poética" de Ediciones Corregidor, 1975










Oración de un desocupado





Padre,

desde los cielos bájate, he olvidado

las oraciones que me enseñó la abuela,

pobrecita, ella reposa ahora,

no tiene que lavar, limpiar, no tiene

que preocuparse andando el día por la ropa,

no tiene que velar la noche, pena y pena, rezar,

pedirte cosas, rezongarte dulcemente.


Desde los cielos bájate, si estás, bájate entonces,

que me muero de hambre en esta esquina,

que no sé de qué sirve haber nacido,

que me miro las manos rechazadas,

que no hay trabajo, no hay,

bájate un poco, contempla

esto que soy, este zapato roto,

esta angustia, este estómago vacío,

esta ciudad sin pan para mis dientes, la fiebre

cavándome la carne,

este dormir así,

bajo la lluvia, castigado por el frío, perseguido

te digo que no entiendo, Padre, bájate,

tócame el alma, mírame

el corazón,

yo no robé, no asesiné, fui niño

y en cambio me golpean y golpean,

te digo que no entiendo, Padre, bájate,

si estás, que busco

resignación en mí y no tengo y voy

a agarrarme la rabia y a afilarla

para pegar y voy

a gritar a sangre en cuello.




de "Violín y otras cuestiones" por Juan Gelman



miércoles, noviembre 28, 2007

DINEROS SON CALIDAD


Hoy, una letrilla de don LUÍS DE GÓNGORA Y ARGOTE...





DINEROS SON CALIDAD




Dineros son calidad,
¡verdad!
Más ama quien más suspira,
¡mentira!



Cruzados hacen cruzados,
escudos pintan escudos,
y tahures, muy desnudos,
condados ganan Condados;
ducados dejan Ducados,
y coronas Majestad:
¡verdad!



Pensar que uno solo es dueño
de puerta de muchas llaves,
y afirmar que penas graves
las paga un mirar risueño,
y entender que no son sueño
las promesas de Marfira:
¡mentira!



Todo se vende este día,
todo el dinero lo iguala:
la Corte vende su gala,
la guerra su valentía;
hasta la sabiduría
vende la Universidad:
¡verdad!



En Valencia muy preñada
y muy doncella en Madrid,
cebolla en Valladolid
y en Toledo mermelada,
Puerta de Elvira en Granada
y en Sevilla doña Elvira:
¡mentira!



No hay persona que hablar deje
al necesitado en plaza;
todo el mundo le es mordaza
aunque él por señas se queje;
que tiene cara de hereje,
y aun fe la necesidad:
¡verdad!



Siendo como un algodón,
nos jura que es como un hueso,
y quiere probarnos eso
con que es su cuello almidón,
goma su copete, y son
sus bigotes alquitira:
¡mentira!



Cualquiera que pleitos trata,
aunque sean sin razón,
deje el río Marañón,
y entre el río de la Plata,
que hallará corriente grata
y puerto de claridad:
¡verdad!



Siembra en una artesa berros
la madre, y sus hijas todas
son perras de muchas bodas
y bodas de muchos perros;
y sus yernos rompen hierros
en la toma de Algecira;
¡mentira!




martes, noviembre 27, 2007

TRASCENDENTE INFORTUNIO


El Dalai Lama anuncia un referéndum
antes de su muerte para elegir sucesor

Titular de ABC: 27 de noviembre de 2007


Podemos afirmarlo con toda rotundidad: el Dalai Lama se equivocó a principios del siglo XXI. Eligió la peor fecha posible- el día de difuntos, dos de noviembre de dios mil siete- a fin de comunicar al mundo sus deseos democráticos en materia sucesoria. Y fue así porque los disparos causantes de su deceso- tiroteo mortal aún sin esclarecer- evitaron la convocatoria de un referéndum en el Tibet para nombrar a su sucesor. Tal llamada al voto de los ciudadanos de esa parte de China se habría efectuado desde el mismo instante en el que se certificara el natural deterioro de su mente y consiguiente pérdida de facultades. Tal vez enrabietado durante su agonía, convencido de la posibilidad de regresar según los principios de la Metempsicosis, de la trasmigración, reencarnación y renacimiento, forzó las entretelas del buen orden budista y quiso ser reconocido de inmediato, por el Pachen Lama en el niño más cercano de entre los que asistieran a sus exequias. Pero todo fue en vano porque los rasgos de venganza y empecinamiento que caracterizaban tan anormal propósito hicieron de su camino el de la Palingenesia y la Metensomatosis: vino de nuevo al mundo, sin alma, dentro del cuerpo todavía incorrupto de un niño que había sido enterrado recientemente. Por lo tanto, a pesar de “azafranarse” incluso la piel, y dar muestras obvias de conocer de sí mismo lo que nadie sabía, su condición de Zombie hizo imposible la difusión del mensaje que pretendía hacer llegar al mundo: ¿quién iba a conceder crédito a alguien que tras morir regresa como esclavo de sí mismo y al cabo, postulándose cual Océano de Sabiduría que decía ser?

lunes, noviembre 26, 2007

CATÁSTROFE EN LA COCINA


Tengo fama de "buchón" y mi aspecto no hace sino confirmar esas espectativas. Y como esta tarde fui acusado, injustamente, de saltarme todas las reglas del comedimiento "despachándome" una ensaimada como poco, busco en la lírica amparo y sin querer dar respuesta con lo que sigue, cumplo con la determinación de alternar prosa y poesía en este blog. De lo de mis apetitos, solución otro día.




Catástrofe en la cocina




de Luz Méndez De La Vega




El silbato de las hirvientes jarrillas

rompe el silencio oloroso a cebolla

en las limpias y pacíficas cocinas

que se llenan de su música arcaica

de viejo ferrocarril en miniatura.

Las jarrillas de silbato

han sido hechas para aquellos

que olvidan siempre

apagar la hornilla, como yo,

para preocupación tuya.

Hoy, estrené la jarrilla

esmaltada de rojo y asa negra

que confiados compramos ayer

para evitar catástrofes frecuentes

por mis constantes olvidos.

Al principio fue sólo su "gor-gor'

suave como ronronear de gato

el que cautivó embelesada.

Luego, fue su agudo silbato

-imperioso y mágico-

el que hizo irrumpir en mi cocina

sobre los rieles del ensueño,

oloroso a caña y cintronela,

el verde campo de la costa

con sus sembrados de milpa y banano.

El paisaje parpadeó veloz

por las ventanillas

del ruidoso tren

de negra y humeante locomotora

que me llevó

-adolescente en vacaciones-

entre campanas, banderazos

y olor a petróleo

hasta la vieja estación

del pueblo de mi abuela.

Y así, sobre la locomotora

roja y negra de mis sueños

alucinada por el silbato

de mi nueva jarrilla

me olvidé, otra vez,

-para desesperación tuya-

de apagar la hornilla.

http://www.poema-de-amor.com.ar/mostrar-poema.php?poema=6672

domingo, noviembre 25, 2007

DE ALGUNAS TREGUAS Y SU VENENO


No tendría inconveniente en decir lo cierto si fuera algo distinto de lo que he de afirmar así se conozcan los motivos de la “parrafada” que sigue, pero la verdad es la que es. Coincide que hoy, día 25 de noviembre se celebra, si así pude decirse, el Día Internacional Contra la Violencia Sobre las Mujeres y me pongo a escribir cuando el impulso para expresar lo que sigue surgió durante la semana pasada tras la visión de un programa televisivo en el que se mostraba la realidad de unas cuantas mujeres víctimas desde la tortura a la muerte en una escala de amenazas y ejecuciones atribuibles solo a los que en su día dijeron amarlas. Porque, luego de lo visto, me espantó y me espanta, no ya la muerte, no ya las atrocidades que se suman al horror, sino la supuesta calma originada tras la encarcelación de uno de esos marranos capaces de ensuciar a la humanidad en su mismo nombre mediante la crueldad de sus muy reprobables actos. Contemplar a la justicia en su imperio dando satisfacción a lo requerido siempre según las leyes actuales, supone, en el mejor de los casos una larga tregua. Es lo que ocurre cuando, tras anunciarse la condena que corresponda, a pesar de las órdenes de alejamiento y los destierros, el violento hace todo lo posible para vengarse como si cada una de las horas que vivió como penado hubiera sido tiempo para alimentar una sola esperanza: salir y acabar lo que se aplazó por culpa de la ley. Para muchas de esas personas, de esas mujeres que tuvieron la suerte de advertir la gravedad de lo que conlleva ceder o apiadarse del sujeto maltratador y, en consecuencia, denunciaron su caso, incluso para las que vieron como los medios que el estado ha puesto para reducir la incidencia brutal de lo que se llama violencia machista o violencia de género llegan a funcionar, la perspectiva de hallarse en el centro, en el ojo de un huracán en su día desatado y que estallará de nuevo turbulento coincidiendo con la fecha de liberación del penado, es algo que a mí acabaría por anularme como ser libre y cabal. Saber que la pesadilla retornará a plazo fijo es una noticia terrible para la cual ni el legislador, ni el juez, ni la cárcel ni la ciencia, han ofrecido mejor respuesta hasta ahora. Ellas, sin embargo, aguantan y no mueren de verdad hasta que las matan. Un itinerario realizado en compañía del miedo, del dolor, de la vergüenza, un camino cuyos resultados deberían soliviantarnos hasta el punto de exigir algo más a aquellos a quienes hemos cedido los derechos de nuestra administración. Porque, desde mi punto de vista, hasta que todos los estamentos mencionados anteriormente, sean capaces de inventar y corregir en la medida que convenga evitando los días y las noches sin descanso a cada una de las afectadas por la degradación más repugnante que pueda consignarse atendiendo a su procedencia, creo que no cabe cosa mejor que establecer la cadena perpetua. Se dice que nuestro sistema es notablemente “garantista” y en verdad lo es, pero exponer sicológica y físicamente durante segundas partes a quienes ya pasaron por una fase dolor y sangre injusta entre las injustas, es permitir un nuevo martirio o “arriesgarse con todo éxito” a reeditar la locura de creer que el día que amanezca será aquel en el que lo que se creyó desterrado para siempre regresa imparablemente. Estos delitos, todos aquellos que conllevan agresiones sexuales y los que se consideran crimen por muerte humana, deberían tener como respuesta social el encarcelamiento del culpable hasta el fin de sus días. Al menos claro, que se persuada a la ciudadanía mediante la educación sobre todo, de lo intolerable que es admitir todo derramamiento de sangre sin hacer nada que prevenga unos números estadísticos crecientemente adversos. Me gustaría saber que eso figura en el programa electoral de algunas de las fuerzas que concurrirán dentro de unos meses a las urnas con el verdadero propósito de que se lleve a cabo. Quizás entonces esta vez sí. Esta vez alguien recibiría mi voto.

sábado, noviembre 24, 2007

CÓMO EMPECÉ A ESCRIBIR


Ayer se conoció y es una muy grata noticia. Ana María Matute, escritora y académica catalana de ochenta y dos años, acaba de recibir el premio Nacional de las Letras Españolas. Algo por lo que felicitarse ya que es un merecido galardón. Por lo tanto, quede con todos un texto de la autora y sea el tiempo de lectura que le dediquemos homenaje a su personalidad creadora.




CÓMO EMPECÉ A ESCRIBIR



ANA MARÍA MATUTE






Al decir “cómo empecé a escribir”, no me refiero a un sistema a seguir para ser escritor -si es que existe, que lo dudo- sino más bien a la búsqueda de algunas motivaciones, motivaciones que siempre resultarán bastante vagas, al cómo una persona como yo puede entregar su vida, desde tan temprana edad, a eso que suele llamarse comúnmente literatura, y que, a su vez, es también tan indefinible como opinable. Huyo sistemáticamente de toda definición en este sentido, porque a lo largo de mis años he comprendido que la más afortunada entre ellas no es sino una invención más, debida con más frecuencia a quienes no son escritores, que a quienes lo son. Y cuando digo escritor, me refiero, en este caso concreto, al creador literario. Supongo que las razones o motivos de un escritor como tal, obedecen a causas tan distintas entre sí, como distintos entre sí son todos los hombres; pero sin olvidar que a todos en general acostumbra unirnos un nexo común: el malestar en el mundo.Reduciendo esto a mi caso particular, si para explicar o explicarme esas razones acudo a la infancia, es porque creo que tanto en la literatura como en la vida, la “infancia” está siempre aquí. Muchas veces he dicho que si yo escribo es porque no sé hablar. Y añado ahora, que si todavía no sé hablar, acaso tenga parte en ello el hecho de que fui una niña tartamuda. Pero muy tartamuda: como acostumbran a presentarse en los chistes o en las películas cómicas. Como no podía expresarme igual a las otras niñas, como me sentía aislada del mundo que me rodeaba, y por circunstancias implícitas a la época en que me tocó nacer, a la familia y clase social a que pertenecía, mi infancia transcurrió, en su mayor parte, sumida en el desamor y en la soledad. Para los niños como nosotros, los padres resultaban seres casi míticos, totalmente alejados de nuestra confianza. Por lo común, los niños de mi tiempo debíamos refugiarnos en alguna amistad de colegio, o en algún cariño capaz de llenar tanto vacío afectivo, como el que podía ser el de alguna niñera o cocinera. Hasta que llegara un día en que súbitamente y, aun en la ignorancia de la cara más cínica del mundo, nos arrojasen hacia la vida, nos enfrentasen a ella brusca y dolorosamente. de un empujón, como quien lanza a la piscina una criatura que nunca aprenderá a nadar. Lo que acabo de referir puede dar una idea aproximada de la soledad de una niña cuyas palabras siempre hacen reír a sus compañeros en clase. Incluso a sus profesoras, y hasta a sus propios hermanos. Risas y burlas, que los años disculpan, pero que no pueden olvidarse. A mí me gustaba estudiar, y lo hacía, pero no podía recitar mis lecciones o responder a las preguntas en mi clase. Y acabé siendo la última, con las represiones y amenazas que se suponen, y acabaron por arrinconarme y aislarme definitivamente. Pasé a ser la eterna “distraída” cuando en verdad ahora pienso era más exactamente la “retraída”. Así pues, ya que la vida o el mundo me resultaban ajenos, me rechazaban, por así decirlo, hube de inventarme el mundo, y la vida. Nunca entré en lo que suele llamarse “los secretos de las niñas”, porque las niñas no me querían. Era desmañada y demasiado inocente. Sigo siendo desmañada, aunque lamentablemente, algo menos inocente. No sé en qué lenguaje (porque existe el lenguaje de la infancia, un lenguaje universal aunque siempre perdido u olvidado) me diría: ¿Quién ha inventado mi vida? ¿Quién soy yo? No creía pertenecer ni a aquella familia ni a aquel ambiente, ni a aquella época ni a aquella sociedad. Intuitivamente me decía: ¿Es que yo no soy de éstos, o es que todavía no he llegado a alguien? Después de preguntarme: ¿Quién inventó mi vida?, decidí inventarla yo; y enseguida comencé a escribir. Y a descubrir que la soledad podía ser verdaderamente algo hermoso, aunque ignorado. Y de pronto, la soledad cambió su figura, se convirtió en otra cosa. Creció como la sombra de un pájaro crece en la pared, emprende el vuelo y se convierte en algo fascinante: algo parecido a la revelación de la otra cara de esa vida que nos rechaza. Así aprendí a ver el fulgor de oscuridad. Yo quería (al revés de los otros niños) ser castigada en el cuarto oscuro, para ver ese resplandor de la nada aparente. Y recuerdo que un día, al partir entre mis dedos un terrón de azúcar, brotó en la oscuridad una chispita azul. No podría explicar hasta dónde me llevó esa chispita azul. Pero creo que todavía hoy puedo, a veces, ver luz en la oscuridad, o mejor dicho, la luz de la oscuridad. Eso es lo que hago cuando escribo. En medio de estos pequeños desastres de mi vida, que a lo largo de los años pienso no lo fueron tanto, estalló la Guerra Civil. Entonces, la imagen más brutal y menos agradable de la vida rompió y penetró en ese círculo mío, en esa especie de isla privada y solitaria. Aprendí a mirar las cosas y los seres con otros ojos, a oír con otros oídos, y a comprender, al fin, que no importaba demasiado de dónde venía yo o a dónde iba. Supe que estaba allí. Y que debía avanzar, tanto si me gustaba como si no. Así estoy aún. Sólo puedo añadir, ya que no sé hablar, que probablemente tengo aún mucho que escribir. Pero nada más que decir.


Ana María Matute


(Publicado en Revista de Bellas Artes, núm. 3. México, julio de 1982)




jueves, noviembre 22, 2007

POR DON FERNANDO FERNÁN GÓMEZ UN DÍA DESPUÉS DE SU MUERTE


Desde el mismo instante en el que una persona admirada se va, muere, o al día siguiente, cuando los medios de comunicación hacen algo más que ofrecer la noticia puntual de tal deceso, los partidarios, amigos, familiares, conocidos y adversarios o detractores del mismo, comparecen en el ágora para ser portavoces de un sentir laudatorio predominantemente. Casi es costumbre, oficio social, parte de la corrección política que como sinónimo de lo bien visto se invoca de un tiempo a esta parte tan a menudo. Por eso muchos claman y desestiman lo sin aplaudir cuando en vida corresponde y los responsos de antes del entierro declamado. Algo que, por desgracia, ocurre con demasiada frecuencia. Pero, no es este el caso. Muere Fernando Fernán Gómez tras ochenta y seis años de vida y todo testimonio, para bien o para mal, de los que se van produciendo, al paso, sin prisa, como la lluvia que apacigua, como la voz de la que fue su mujer Maria Dolores Pradera, otra magnífica veterana que conversó a primera hora del día con Carlos Herrera en la radio- como será el dolor de la que era su actual compañera Emma Cohen- se suceden y pintan el día como el sosegado chubasco la calle. Son palabras que recuerdan, que ensalzan, que pormenorizan, y subrayan lo bueno entre aciertos y triunfos propios de una vida de artista. Abunda la anécdota hoy- a los estudios acerca de su obra existentes se sumarán muchos otros elaborados en un futuro no lejano- que es día de rebuscar en la humanidad, en aquello que suponga detalle de encarnación puesto que de vísceras y huesos es todo tipo, hombre o mujer, señalado como digno de aposentarse sobre los altares. Sin embargo no seré yo quien cuente los hechos y vicisitudes de un hombre que mereció el Olimpo de la escena universal. Lugar y plaza para la que reuniría crédito durante toda su vida aunque, quizás, fuera de España, ya como actor, director, dramaturgo o escritor, la resonancia que hubiera sido fiel a la par de lo legado, llegara todo lo más a concierto con sordina. No me extenderé en valoraciones que los que si estuvieron cerca hacen y nos brindan desde hace horas mediante pregoneros de los que escriben o de los que vocean. Le recuerdo en Balarrasa, le recuerdo en muchísimo cine del buen cine español, en Las Bicicletas Son Para El Verano, en El Pícaro para la tele, le recuerdo en La Ciudad Sin Límites, en El Lenguaje de Las Mariposas, en El Abuelo y le recuerdo por escrito, por sus libros o por los artículos que firmó, por ejemplo, durante el periodo en el que colaboró con El País. Sé que de él, en todas las televisiones, triunfará una imagen hosca, elaborada a partir de un lamentable incidente, igual que pareciera santo y seña de Umbral y todo lo que fue aquel encontronazo con la periodista Mercedes Milá un buen día de hace tanto tiempo ya. Le recuerdo incluso con emoción, porque nunca le olvidé, y me atrevo a llamarle maestro, a pesar de no ser yo nunca alumno suyo: tal distinción se ha de conceder a quienes con todos los defectos que por humanidad y consiguiente imperfección cargan, dejan en aquello que públicamente comparten, de lo que son o de lo que hacen, para bien y progreso. Así pues sea bienvenido a la vida, ahora que se muere más que nunca, porque su nombre, don Fernando, genera entretenimiento, sabiduría e historia.

martes, noviembre 20, 2007

ETÉREA CORTESÍA


Etérea cortesía

Por Roberto Bañuelos

Llegué al baile una hora tarde y más allá de la mitad de un vals vienés. Entre las resignadas que sonreían al aire en espera de ser invitadas a bailar, descubrí a una que me pareció hermosa a pesar del excesivo maquillaje. Cuando llegué ante ella, se levantó y propició el convencional abrazo al mismo tiempo que el vals daba vuelta a un frenético foxtrot.

“Perdóneme", dijo entre apenada y sonriente, "pero yo no estoy acostumbrada a estos ritmos modernos". “Hoy me dieron permiso de visitar el mundo de los vivos: soy el fantasma de una puta del siglo pasado. Buenas noches”.

lunes, noviembre 19, 2007

BOTELLA AL MAR


He sabido, leyendo en las páginas de la Biblioteca Virtual Cervantes, que Benedetti envió una botella al mar y amplió, más tarde, esa misma pieza... He aquí la versión corta, la de 1979:



BOTELLA AL MAR



"El mar es un azar"


Vicente Huidobro




Por Mario Benedetti



Pongo estos seis versos en mi botella al mar

con el secreto designio de que algún día

llegue a una playa casi desierta

y un niño la encuentre y la destape

y en lugar de versos extraiga piedritas

y socorros y alertas y caracoles.

domingo, noviembre 18, 2007

LA FÁBULA DE LOS CIEGOS


La fábula de los ciegos.




Por Hermann Hesse





Durante los primeros años del hospital de ciegos, como se sabe, todos los internos detentaban los mismos derechos y sus pequeñas cuestiones se resolvían por mayoría simple, sacándolas a votación. Con el sentido del tacto sabían distinguir las monedas de cobre y las de plata, y nunca se dio el caso de que ninguno de ellos confundiese el vino de Mosela con el de Borgoña.
Tenían el olfato mucho más sensible que el de sus vecinos videntes. Acerca de los cuatro sentidos consiguieron establecer brillantes razonamientos, es decir que sabían de ellos cuanto hay que saber, y de esta manera vivían tranquilos y felices en la medida en que tal cosa sea posible para unos ciegos.


Por desgracia sucedió entonces que uno de sus maestros manifestó la pretensión de saber algo concreto acerca del sentido de la vista. Pronunció discursos, agitó cuanto pudo, ganó seguidores y por último consiguió hacerse nombrar principal del gremio de los ciegos.
Sentaba cátedra sobre el mundo de los colores, y desde entonces todo empezó a salir mal. Este primer dictador de los ciegos empezó por crear un círculo restringido de consejeros, mediante lo cual se adueñó de todas las limosnas.


A partir de entonces nadie pudo oponérsele, y sentenció que la indumentaria de todos los ciegos era blanca. Ellos lo creyeron y hablaban mucho de sus hermosas ropas blancas, aunque ninguno de ellos las llevaba de tal color. De modo que el mundo se burlaba de ellos, por lo que se quejaron al dictador.


Éste los recibió de muy mal talante, los trató de innovadores, de libertinos y de rebeldes que adoptaban las necias opiniones de las gentes que tenían vista. Eran rebeldes porque, caso inaudito, se atrevían a dudar de la infalibilidad de su jefe.


Esta cuestión suscitó la aparición de dos partidos. Para sosegar los ánimos, el sumo príncipe de los ciegos lanzó un nuevo edicto, que declaraba que la vestimenta de los ciegos era roja. Pero esto tampoco resultó cierto; ningún ciego llevaba prendas de color rojo.


Las mofas arreciaron y la comunidad de los ciegos estaba cada vez más quejosa. El jefe montó en cólera, y los demás también. La batalla duró largo tiempo y no hubo paz hasta que los ciegos tomaron la decisión de suspender provisionalmente todo juicio acerca de los colores.
Un sordo que leyó este cuento admitió que el error de los ciegos había consistido en atreverse a opinar sobre colores. Por su parte, sin embargo, siguió firmemente convencido de que los sordos eran las únicas personas autorizadas a opinar en materia de música.


http://www.bolinfodecarlos.com.ar/fabula_ciegos.htm

sábado, noviembre 17, 2007

BAGDAD


Eran las primeras horas del día cuando, al hojear el periódico me propuse viajar. Destinos en Alemania y Francia con motivo de las fotografías que ilustraban dos muy distintas noticias. Mas, como Tartarín de Tarascón, no pensaba salir de casa. Fabularía... Y, he aquí que la noche es la noche y me voy a Bagdad. La propuesta es de don Antonio Gala de modo que, todo un lujo...



BAGDAD



Por Antonio Gala



Tenía tanta necesidad de que me amaras,

que nada más llegar te declaré mi amor.

Te quité luces, puentes y autopistas,

ropas artificiales.

Y te dejé desnuda, inexistente casi,

bajo la luna y mía.

A las princesas sumerias,

cuando fueron quemadas con joyas rutilantes,

les brillaban aún sus dientes jóvenes;

se quebraron sus cráneos antes que sus collares;

se fundieron sus ojos antes que sus preseas....

Bajo la luna aún brillaban sus dientes,

mientras te poseí desnuda y mía.