sábado, enero 01, 2022

HOLA


 

En efecto. Entonces puse una señal. Un indicativo que expresaba lo obvio. Probablemente, no supe elegir mejores palabras a la hora de exponer el saludo inicial. Porque de eso se trataba, de decir hola. Muchas veces intentamos encontrar otras voces, abundar en lo barroco… o, mejor: ¿por qué he de incluir a nadie? Soy yo el que frecuenta esos jardines. Lo hago y no digo que me abstendré de proponer algo similar en el futuro. Contradicciones traigo… Ahora, una vez que los relojes de arena viven en el mareo de saberse destinados a girar y girar, con ayuda, midiendo la respiración de quienes los observan… Sucede cuando se revisita lo compartido en tiempos pretéritos. Hace semanas que me apetecía hacer, de nuevo, uso de esta casa. Fisgar averiguando qué es exactamente lo que pensaba tantísimos años más tarde y comparar. Cotejar para añadir lo que convenga de novedoso-otra oportunidad para la duda- y modificar lo que fuere necesario, porque las contradicciones existen y a mí no me faltan: lo he anotado en renglones previos. Por lo tanto, queda este lugar tal y como estaba, pero conmigo de regreso.

A continuación me remito a la propuesta de aquel día de marzo, 27, lunes, del año 2006… Algo escribiré después.

http://alasalamarenor.blogspot.com/2006/03/veinte-mil-leguas-de-viajes-expresivos.html

No empecé a utilizar imágenes enseguida. Creí que el poder de la palabra bastaba. Y, tampoco. Tendía a sacralizar algunas cosas. Era capaz de expresarme taxativamente acerca de la definición que merece un libro y consideraba la mar como el más preciado de los tesoros. Muy intenso, cual suele calificarse en la actualidad. Hoy no sabría facilitar una definición de libro que no quisiera modificar de inmediato, salvo todo aquello que tiene que ver con la apreciación del material y los soportes, y la mar, la mar… solo emplearé una palabra, algo que formaba parte del repertorio hablado del “Señor Spock”, el personaje de la legendaria “Star Trek”: fascinante. La mar es fascinante.

 

La imagen de cabecera es una edición personal a partir de otra que aparece en:

 

https://pixabay.com/es/vectors/continuar-verde-hola-firmar-1597583/


miércoles, diciembre 31, 2014

CONCLUSIÓN


La imagen aparece en...

https://myspace.com/milneeeum/mixes/profilemix-55601/photo/2612835



No se cierra, pero concluye. Ha sido casi año y medio de silencio. Sin una imagen, sin una palabra… pero no se cierra. Tal y como fueron las cosas ya no había más que decir, pero no cierra. Queda a disposición de quien desee leer y, si luego preguntar, por ocio o por demanda, a gusto.

Tendré cuaderno nuevo, así que, ¡Ea!


martes, julio 09, 2013

DEL MARATÓN DE LOS CUENTOS Y DE BLANCA CALVO


Con un poco de ingenio, mediante el pretexto de la teoría de los seis grados de aproximación- una persona tiene relación con otras muchas gracias a una serie de enlaces que tampoco han de ser masivos- se pueden poner en relación mundos aparentemente lejanos. Es lo que hubiera hecho quien esto redacta de habérselo propuesto. Sin embargo, algo así ocurrió el día en el que participé en las actividades de un club de conversación bilingüe, en Alicante, al titular mi parlamento La Fiesta de la Palabra…

Dicho lo anterior, la cita de la que les hablo supone la ejercitación y aprendizaje de destrezas oratorias propias de quienes pretenden dirigirse así a terceros durante conferencias, congresos, reuniones y demás. Y en esas estábamos cuando decidí hablar del Maratón de los Cuentos de Gudalajara, precisamente, sirviéndome de un cuento: una versión libre de la historia de ese patrimonio de la ciudad y sus singularidades. Como no podía ser de otra forma, tras los saludos de rigor se escuchó, de mi parte, lo que sigue… “Érase una vez una ciudad. Y en la ciudad un palacio. Y en el palacio una biblioteca. Y en la biblioteca una mujer.  Una mujer luminosa. Una mujer menuda pero interminable que no era reina, ni princesa, ni hada, ni heroína. Una mujer entre libros, nada más… Pues bien, la mujer de la que les hablo, ideó, con algunos de sus iguales, una modesta carpa blanca. Y, el día 23 de abril del año de la Expo en Sevilla y los Juegos Olímpicos en Barcelona, en la plaza del ayuntamiento de aquella ciudad, bajo el techo de aquella modesta carpa blanca, reunió a gentes de todas las edades… Enseguida resonaron vocales, consonantes, sílabas… ¡palabras!… Y estaba bien leer y leer tanto.  Leer poemas, cuentos, hasta novelas famosas. Novelas como aquella protagonizada por “un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor”… Novelas famosas… pero interminables para la ocasión.... Y, como hubo que interrumpir al narrador, aprovechando que respiraba, con vítores y aplausos, porque si no, no se iba, aquella mujer residente entre libros y sus iguales comprendieron que leer era siempre un acierto pero podía ser también un inconveniente.  Una dificultad que resolvieron acordándose de los antiguos. Porque habían pensado en los abuelos y en aquellas viejas historias narradas al amor de la lumbre… Así que se reunieron al año siguiente, en el palacio llamado del Infantado. Acudieron vecinos y forasteros persuadidos de un único propósito: se comprometieron a contar cuentos, solamente de viva voz. Y, al año siguiente, contaron más cuentos, durante más horas. Y al año siguiente más. Y al año siguiente más. Y al año siguiente más…Y de aquellas reuniones, de aquellos compromisos, de aquel cariño entre todos, surgió el amor. Y gracias al amor, mediante inseminación verbal, tuvieron un Maratón: El Maratón de los Cuentos de Guadalajara…”… Hice algunas consideraciones que actualizaban la idea del Maratón y, por último me referí a “aquella mujer luminosa, menuda pero interminable”. Porque aunque no estuvo sola en aquel parto, merece hoy- y en esta edición del Maratón- más que nunca, todos los honores, todos los afectos: “… Se celebrará La Fiesta de la Palabra y festejaremos que no se va porque, aunque concluyan sus “oficios de timonel”, permanecerá para recordarnos que las historias impresas también tienen vida fuera de los libros y las leyendas que nunca fueron escritas lograrán acomodo de lectura en las páginas de los volúmenes encuadernados y en los dispositivos tecnológicos que correspondan. Y todo será para bien,  y todo será para la buena vida… “… De modo que, gracias Blanca, gracias alcaldesa, gracias directora y, en ese compromiso de gratitud, desde esta tribuna que en Guadaqué me proporcionan, gracias a todos los que de un modo u otro hacen y harán posible este triunfo humano. He dicho.


Publicado en GUADAQUÉ el 09 Junio 2013

sábado, junio 01, 2013

EL PLAN B


Desconozco si existe alguno de esos estudios universitarios promovidos por investigadores ociosos y perfectamente financiados que hayan reunidos datos estadísticos acerca del número de iniciativas emprendidas para lograr un objetivo o paliar la no consecución del mismo. Si existen personas y organismos, sociedades, que, a fuer de empecinados, hayan llegado a consumir las letras del abecedario para designar las alternativas a aquello que no pudo ser o que no funcionó como se esperaba…

No figura entre mis certezas lo anterior, pero igual necesitamos un PLAN B. Una solución en la que pienso sin aludir a las finanzas, a la corrupción, a la incívica ciudadanía o a la marcha de Mouriño. No. Medito sobre lo que ocurriría de producirse un colapso. La suspensión indefinida de toda comunicación tecnológica: satélites abrasados, internet sin conexión, telefonía apagada o fuera de servicio… Algo, además, perfectamente posible puesto que no pasan muchos días sin que, al darnos la noticia de una nueva y violenta erupción solar, se nos advierta de las consecuencias que tal explosión podría tener en el entramado de la globalidad. Tengo por seguro que, si ocurriese un episodio como aquel de 1859 llamado Tormenta de Carrington- según leo en National Geografic- por el astrónomo Richard Carrington “que fue testigo del acontecimiento y la primera persona en comprender la relación entre la actividad solar y las alteraciones geomagnéticas de la Tierra”, un periodo de oscurantismo desalentador acabaría con la existencia de muchos. Porque, ¿qué iban a hacer si son obligados a regresar a los álbumes de toda la vida para coleccionar fotos o a solicitar que en los bares pongan música a menor volumen porque son la única red social que les queda, o a prescindir de la tele? No digo nada de lo que sufrirían los dedos de los usuarios compulsivos de teclados ambulantes y las gargantas enmudecidas de quienes tienen su razón de ser en el gasto indiscriminado de saliva a distancia: que no, que no digo que escupan, sino que le dan a la húmeda como posesos al aparato… ¡Que espanto! ¡Comunicarse de viva voz cara a cara con el vecino, la novia, el tío- abuelo, la dependienta de la floristería…! ¡Entretenerse de nuevo con la baraja jugando al cinquillo y al tute! ¡Recordar historias o inventarlas! ¡¡Un tremendo desastre!! Mas, si lo que leí en el artículo que mencioné al principio es cierto, si es verdad que, “algo parecido ocurriera hoy, las infraestructuras de alta tecnología de todo el planeta podrían paralizarse”, peligrarían el servicio en los hospitales, la defensa, el sistema bancario- sí, más aún- los transportes, el suministro de energía. Y esto sí que es serio. Tan serio como para tener un plan b. Como para curarnos en salud, que también se dice. Cosa que un servidor hará porque, aunque las autoridades repitan 140 caracteres mediante que no “pasa na´”, que con un poquito de crema y de protector solar todo arreglado, pueden venir rigores radiantes procedentes de la esfera a la que llamamos Lorenzo como se llama Catalina a la luna, y no con buenas intenciones. Tengo velas, naipes, libros, un tablero de parchís, pilas para escuchar la radio por onda media, lápiz, papel y paracetamol. Quedan avisados.

Publicado en Guadaqué el día 25 de mayo de 2013

viernes, mayo 31, 2013

PACTOS


Todo tiene su momento. Algunas ocasiones son de falda corta, otros de pajarita y predominan los bolsos grandes o los cordones en los zapatos según una voz autorizada haya dictaminado, “Aquí estoy yo”. Y lo dicen, las voces autorizadas, con voluntad de permanecer. De regresar incluso, en el caso de que hubieran de marcharse. Por eso, porque existe la moda, también con la crisis regresan los pactos… ¿Regresan?...

Veamos… Según la Real Academia “pacto” es: 1- Concierto o tratado entre dos o más partes que se comprometen a cumplir lo estipulado… /2- Cosa estudiada para tal concierto… De modo que  un pacto es cosa de varios. Pactar con uno mismo es en cierto modo como llegar a acuerdos con un amigo invisible y, aunque se dice que solo los niños pueden ver enanitos y otros seres asombrosos, no es admisible por ser prácticamente lo mismo que una cuestión de fe: no se demuestra, hay que aceptarlo sin réplica. Por lo tanto, las modalidades de pacto serán, conforme al supuesto “dos o más de dos”,  tantas como individuos distintos participen… Por ejemplo… “Mirad muchachos, vais mal, vais mal y os vamos a ayudar: nosotros ponemos la idea- todo lo que ya os hemos dicho en otras ocasiones que había que hacer- y vosotros chocáis esos cinco con nosotros admitiendo el plan que os proponemos: todo sea por el pacto, ¿no?…”… O… “Está bien, está bien: lleváis razón. Pongámonos de acuerdo en todas y cada una de las iniciativas que ya conocéis porque son, sin falta, las que hemos propuesto siempre. Una vez las hayáis aceptado, vosotros y nosotros estaremos conformes y saldremos sonrientes en la tele o en el cine… “… O… “Creo que podremos llegar a un buen entendimiento mediante una de las dos alternativas que comprenderéis son las que conviene poner en marcha a nuestra entera satisfacción. Así pues, vosotros mismos: o garrote vil o guillotina…”… O, esperen, lo olvidaba: se necesita voluntad de pactar. Que sean dos o más de dos y que quieran admitir principios ajenos a la vez que renuncian a algunos de los suyos. Algo, la verdad, que hace tan ilusorio el pacto como sostener que uno se reúne con su persona para conversar y plantearse soluciones propias y no propias. Porque los vecinos no pactan, se imponen. Se imponen los forofos deportivos. Se imponen los ateos a los conversos y viceversa. Se imponen los políticos, los que reniegan de los políticos- al menos en las redes sociales- y los que quieren que no haya políticos, ni estado, ni sistema, modalidad de desorden que suelen expresar durante el circo de machotes urbanos: facinerosos contra policías. Se impone la señora al caballero, el novio a la novia. Se imponen los bancos, se impone la prensa, se impone el restaurador, se impone el cineasta, se impone quien quiera que se imponga… “Al mar o a la montaña de vacaciones, pregunto… No, no digáis nada: ni para mi ni para vosotros: este año a la montaña y el año que viene al mar… si seguimos juntos…

Publicado en Guadaqué el 11 de mayo de 2013.

jueves, mayo 30, 2013

QUE NO TE LO CUENTEN


Aunque me irrita más, “¿Te lo vas a perder?” parece que enterarse antes que nadie de aquello de lo que se hablará entre los de la manada- no se olvide que solemos ser rebaño- es una prioridad social. Y los que venden o compran- usted y yo también- lo saben. He aquí donde aparece la publicidad y la propaganda. Porque, a pesar de la distinción económica que se hace entre las dos- crematística la primera e ideológica o cultural la segunda- son parte de lo mismo…

De modo que, como queda de manifiesto desde las primeras luces activas del día a la oscuridad dinámica que las preceden, hay alguien en continuo estado de promoción. Nada anormal, hasta ahora. La publicidad es legal bajo unas determinadas reglas y me parece divertida. Se hace para sumar consumidores al propósito de “servicio” de una empresa o profesional lo que se traduce en dinero- riqueza- e influencia o poder, mas disfruto con el ingenio empleado para realizar historias o trasmitir emociones en un muy breve espacio de tiempo. La repetición de tales mensajes logra en mí el mismo efecto que el estornudo continuado, es verdad, y lo combato desentendiéndome de ellos. Sin embargo celebro la oportunidad de coincidir con una emisión de audio o filmada que pretenda establecer las máximas excelencias de lo que sea… incluso cuando no es toda la verdad lo que se dice, que suele ser casi siempre. Me interesa el juego narrativo, la forma, los medios, la perversidad. Algo que está, también, en la propaganda. Que se sepa que la única proposición política moral, ética y justa posible, por ejemplo, la única digna de tenerse en cuenta, es la que apadrinan los voceros de la misma. Que se sepa que la única concepción cultural aceptable es la que proponen desde este púlpito o desde aquel atril. Que resuenen en todos los rincones del espacio los predicados de la fe, de la economía, del sistema convencional, de la revolución o de todo lo contrario… La propaganda parece erigirse en asunto superior y con paciencia llega a conocerse que, al final, también hay dinero en juego. Mucho dinero. Todo se ha industrializado y la comunicación hoy- tal vez siempre- es publicidad y propaganda. Con mayor o menor intensidad, más o menos tangencialmente, pero así funciona la cosa. Si hay producto, si hay mercancía- ¿y qué no lo es?- lograr adeptos, partidarios, personas que avalen lo puesto a la venta con su ejemplo como consumidores o acólitos, constituye el lógico empeño que dará carta triunfal al bien o servicio puesto en el mercado. Pasa con el fútbol. Un equipo está a punto de lograr el ascenso a otra división. Ese supuesto es el que merece publicidad y propaganda para que más personas acudan al estadio, animen al equipo y, la escuadra deportiva logre más dinero. Los bares, lugar donde se reúnen muchos de esos forofos, se decoran con banderas y hay promociones de consumo a precio reducido o sorteos a favor de todo lo anterior… Es propaganda y publicidad por más que se revista de sentimiento. Y todos acudiremos. Como lo haremos a las manifestaciones que propongan unos, a las concentraciones que propongan otros, al mitin, a la firma de libros, a la función musical, al rezo o a la lectura de esta pieza escrita. ¿Por qué? Porque, ¿te lo vas a perder?

Publicado el 23 de abril de 2013 en Guadaqué.

martes, mayo 28, 2013

A OTROS CON ESA BROMA


Bromas infantils: obra de Artus Morodei.

http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Bromas_infantils_-_quadro_de_Artus_Morodei.png


Lo recuerdo ahora. Fue hace tiempo. Durante una de esas, entonces habituales para mi, vigilias de radio, en la cocina de casa, pendiente de profesionales que no salían en televisión y, por lo tanto, totalmente imaginados a partir de la voz con la que se dirigían a los “escuchantes”, como suele designarse a los oyentes durante las mañanas de sábado y domingo en Radio Nacional- NO ES UN DÍA CUALQUIERA- de las que es maestra de ceremonias Pepa Fernández. Hablaban, digo, de humor y de lo escasamente tolerantes que solemos ser cuando los chistes hacen alusión al colectivo del que formamos o creemos formar parte…

Pues bien. Ocurre lo mismo con la crítica. Las opiniones adversas, más allá de improperios, descalificaciones y ofensas, son tomadas por quienes las reciben como inadmisible acto de guerra que da lugar a una repuesta crecientemente belicosa. Es verdad que existe la mala costumbre de realizar reproches poniendo a todos los de una misma “familia” en el mismo saco. Si se trata de repartir halagos, bienvenidos los consideran todos. Pero, basta con decir, “los políticos hacen o deshacen, suben o bajan, comen o dejan de comer”, para que, hasta de debajo de las piedras, “profesionales” y simpatizantes, salgan a protestar por la “broma”… “¿Cómo que nosotros?”… “¡Oiga, que no todos somos iguales!”… Y pasa con los sindicalistas, los maestros, los funcionarios, los artistas, las feministas, los abogados, los sanitarios, los banqueros, los jóvenes, los abuelos, las amas de casa, los opulentos, los pobres de solemnidad, los creyentes, los forofos, los militares, los ecologistas, los románticos, los peatones, los dueños de mascotas, los dependientes de comercio, los pacifistas, los cofrades, los arquitectos, los adictos a Internet, los locutores de radio, los publicistas, las emisoras de televisión etc. … Nadie, jamás- ocurre como con lo de dimitir- de entre quienes se ponen en pie para rechazar la mayor y la menor- hace uso de un ápice de cordura con el fin de asegurarse si aquello que fue puesto en cuestión tiene visos de corresponder con algo cierto. Nadie admite que, hay ganaderos, monjes, peluqueras o payasos cuyos actos merecen censura y que ese error o cúmulo de faltas se perpetúa si los que pueden hacer algo más que mirar para otro lado evitan tal desinterés interesado… Creo que se atribuye a quien fuera presidente de los Estados Unidos de Norte América, Franklin D. Roosevelt, aunque no estoy seguro de que fuera este personaje de la historia quien lo dijera, quien, refiriéndose al dictador Anastasio Somoza- dueño según él de Nicaragua- sostuvo: “Puede que sea un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta”… Por lo visto, una manera de ver las cosas que no es privativa de los dirigentes del país que detenta todavía el puesto de primera potencia mundial. Que nadie ose decir, “El Barça jugó de pena”, porque, aunque sea un hecho, sobre todo si el aserto viene de parte del rival de toda la vida- el real Madrid- hasta el último socio “culé” se sentirá ofendidísimo. Y viceversa. Que nadie ose decir, “El defensa del Betis mereció la tarjeta roja”. Porque, aunque sea un hecho, sobre todo si viene de parte del rival de toda la vida- el Sevilla- hasta el último socio bético considerará que lo de tal miembro de la plantilla es menos importante que aquello otro que en tal fecha perpetró fulanito, estrella del equipo de los que se manifestaron críticamente. Así que, “menos lobos”… Y viceversa. Es a lo que jugamos todos los días.

Publicado en Guadaqué el 25 de marzo de 2013

HÉROES Y VILLANOS


“Malos tiempos para la lírica”, se escuchaba en una canción de los ochenta del siglo pasado. “Elegí un mal día para dejar de fumar”, afirmaba el actor Lloyd Bridges durante la película “Aterriza como puedas”. Y, en verdad, no son estos días propicios, aunque en las pantallas de los cines proliferan convirtiendo sus hazañas en oro, para los superhéroes…

Me refiero a gentes sin duda acreedoras del favor popular que, tanto por cuestiones conocidas como por asuntos arbitrarios, transitan a mayor o menor velocidad, al cabo de una fracción de tiempo fugaz y a la vez prolongada, de héroes a villanos. Y si no es así, reúnen en torno a sus idolatradas personas una legión de partidarios al que equivale la tropa de detractores cuyos gritos igualan a los de los primeros… ¿Nombres? José Mourinho, casi siempre vil y despreciable, a la hora de redactar este parecer, sin embargo, triunfante vencedor de un Barcelona que sucumbe en su propio campo, patrón de una escuadra madridista poderosa y, en esta ocasión, indiscutible… Lance Armstrong, el ciclista maravilla y confeso tramposo ganador de tantas pruebas mediante sustancias y tratamientos ultra secretos… Juan Carlos I, rey de España, cuestionado por tanto en la actualidad y carente de la benevolencia que se le debiera a un jefe de estado que rindió y rinde grandísimos servicios a la patria… Benedicto XVI, Cardenal Joseph Ratzinger, Papa de la Iglesia Católica que dejará de serlo el 28 de febrero por voluntad propia, en boca de todos: para unos el irresponsable que deja a Dios en la estacada y para otros ejemplo de siervo que cede su lugar a mayor gloria del que pueda ocupar el sillón de San Pedro, convencido de lo poco que puede ofrecer ya a tan alto magisterio… Los artistas que se ganan el pan- algunos el pan, el vino, una o dos bodegas, tres casas, varias empresas- con sus industrias a las que llaman cultura aunque son negocio: modelo de solidaridad hablada y ejemplo de hipócritas arengas… Ada Colau, nueva heroína de los descamisados, aficionada a los zapatazos, a la violencia verbal- dicen que a causa de una justa indignación- campeona de millón y medio de firmantes que no solo exige y logra promover la discusión de un proyecto de ley en el Congreso, sino que amenaza a los que no se postulen a favor con no muy buenas intenciones… Y, la cabanillera Beatriz Talegón, por ejemplo, voz que clama ante los suyos afeándoles su gusto por el lujo y sospechosa de no ser, precisamente, alguien con un currículo modélico… Alguien se ha atrevido ya a afirmar que pudiera seguir los pasos de la Hormigos, aquella concejal víctima de la difusión de un vídeo íntimo que acaba de dejar la política para hacer “bolos” televisivos… Porque, de los otros, de quienes reciben a diario el impacto de la denigración a pulso labrada y obtenida tras años y casos de ignominia- los profesionales del poder- ya ni siquiera se duda: son los malos más abyectos. Eso sí, tendréis "Berlusconis" y "Bepos Grillos", que es lo mismo que decir "Rajoys" y "Rubalcabas"- los tendremos- porque, ¿qué mejor héroe que el mal héroe conocido en lugar del héroe bueno por conocer? Ya lo decía el malvado visir Iznogud: “Yo sólo quiero ser califa en lugar del califa”. Y los califas nos gustan. Con turbante, con corona, con traje de sólo presidente, con nariz de payaso o calzoncillos por encima de los pantalones.

Publicado en Guadaqué el 27 de febrero de 2013

sábado, mayo 25, 2013

DE LO QUE YA NO QUEDA


Fotografía encontrada en    http://www.grego.es/fotoblog/index.php?showimage=187

Como se puede leer en una de esas antológicas piezas que regala a sus lectores-entre los que me encuentro- el gran periodista y escritor gallego José Luis Alvite, “Uno se hace mayor cuando se entera de que ya se murió su pediatra y sabe que a partir de ese momento su conciencia le va a reprochar menos cosas que las que le rechace su estómago”.  Y lo digo a propósito de las cosas que, con la edad, se constatan desaparecidas o en vías de desaparición… Como uno mismo, claro. Por eso, la longevidad de ciertas maneras o gestos, su pervivencia, remiten a la ejemplaridad de un mundo cancelado, seguramente necesario, pero extrañamente vivo. Me refiero a modos de actuar que pueden señalarse como amalgama necesaria para todo propósito de excelente humanidad. Asuntos sencillos, sin el artificio de los eventos de postín y revalorizados por la orfebrería del artesano. Alguna de esas cosas como el saludo al llegar o al despedirse, ceder el paso, dar las gracias, pedir permiso, guardar el turno, escuchar… Tal vez el gusto de conducirse de forma cabal y generosa… Es el caso del que he sabido no mucho antes de redactar esta comunicación. Sucede en una oficina de venta telefónica. Los comerciales tienen asignado un territorio determinado como área operativa y, naturalmente, unos son más propicios económicamente que otros. Pues bien, sé de dos trabajadores- hombre y mujer sin relación sentimental de por medio- en continuo intercambio de bienes… ¿Se dedican al trueque? No. Él le facilita a ella referencias de su propia demarcación, cuando la compañera pasa por una mala racha de contratos y, en correspondencia a tan desinteresado gesto, además de agradecérselo cuantas veces así sucede, redacta y envía después un pequeño texto a la revista corporativa de la empresa para rendir homenaje público a quien es responsable de tan altruista praxis. Como parece ser que ya no es costumbre entre vecinos y extranjeros. Por eso digo que, las cosas cambian y se quedan por el camino aquellas de las que nunca debimos prescindir. Y lo digo también porque, atentos ahora cual todo el mundo parece estar a la catástrofe, a la exigente bronca, al “y tú más”, a destacar los agujeros en el cascarón del barco, nos olvidamos del paño que aún resiste y reta a los dioses del aire a fin de conferir impulso a la nave. Ni en los medios de comunicación, ni en las redes sociales, ni en los mentideros de barrio o de capital, ni en las edificios de oficinas, ni en los ascensores, ni en las terrazas de los bares, ni en las gradas de los estadios- salvo que se trate de las maravillas que realiza Cristiano Ronaldo o los malabares diabólicos de Messi- se alza la voz con regocijo para compartir y dar ejemplo de lo simple, de lo sencillo, de lo económico que es el civismo: el compromiso de generosidad y talento que unos seres humanos se deben, por el hecho de serlo, con respeto y bondad, a los otros… Queda dicho.

Publicado en Guadaque el 12 de febrero de 2013

miércoles, febrero 27, 2013

CORRUPCIÓN Y TROPA



CAMINANTES: Ignacio Habrika



Cunde la idea de que los políticos son una casta. Abundan las opiniones que se caracterizan por la interesante idea de liberar a los presos que cumplen condena por tantos y tantos titulares de sillón o poltrona desde el Rey al más insignificante alcalde pedáneo. Y, es probable que, en esos corrillos virtuales donde dicen que se gesta la opinión pública actual, se aceptara la propuesta de aniquilarlos no sin antes haberlos sometido a torturas y afrentas de todo tipo…
No puedo negar que, con sus actos, deshonestos y criminales- los que se van probando- han logrado desacreditarse- los políticos- y atraer sobre sus actos y sus vidas toda suerte de enfurecida demanda. Es cierto, preocupante, grave y producto de tales zozobras que exige inmediata actuación. Pero, ¿ocurrirá? Me temo que no. No se dan las condiciones. Habría que refundar la sociedad entera- que vaya tropa somos (y sálvese quien pueda)- puesto que los mimbres de la misma- de la sociedad- no dan para nada distinto de lo que tenemos. Somos de esa clase de gente abonada a la trampa, a los atajos, a considerar responsables de nuestros males en el pellejo de terceros, desconsiderados con la educación o la cultura- por más que, azuzados por aquellos a quienes ahora conviene, reclamemos el pan y la sal de la excelencia sin reparar en cuanto lo hemos ignorado- dados a aprovecharnos de toda situación y dispuestos a ser ventajistas, sin menoscabo de todos los que hacen el bien sin otro objeto que hacer el bien, que también existen. Habría que ponerse de acuerdo aunque, si no somos capaces de entendernos en una escalera de vecinos, ustedes dirán… Porque se dice que es el sistema, la organización producción y distribución de los recursos, el déficit judicial, las insidias del poder. Y no es que no sea cierto, no es que falten razones para la crítica, para la mejora, no es que haya que desdeñar lo que debe ser exigencia continua, sino que, con todo eso no basta. Al final, es la picota lo que sobresale, toda pulsión demoledora: ni voluntad seria de reforma ni ganas de edificar nuevas estructuras. Reforma de la ciudadanía, desde el menos significado al más importante de los que convivimos en este territorio que aún se llama España. Regeneración, propósito y acto de reiniciar ese trato que debiéramos proporcionarnos los unos a los otros al margen de errores y episodios punibles, que, ni somos perfectos, ni angelitos habitantes de una nube de algodón. Reunión, ahora que la tecnología propicia una comunicación más rápida, no para oficiar otras guerras - o las mismas de siempre-, como suele ser habitual. Para tomar conciencia, hacernos responsables y participar. Participar también en política. Porque, si los políticos actuales son mediocres y sospechosos de todo tipo de abusos y crímenes, no hay que acabar con la política sino promover a ciudadanos capaces, comprometidos, serios y honrados decididos a apuntalar lo mejor de la sociedad y trabajar en la sustitución de lo que no funciona. Y, por empezar por algún sitio, tengo una duda: quienes militan en una formación política cualquiera, digo los que son miembros que pagan sus cuotas aunque carezcan de una posición de mando dentro de ese partido, ¿qué piensan de todo lo que sucede ahora y ha sucedido siempre? ¿Van a seguir admitiendo el deterioro de lo que es un bien general y que se llama DEMOCRACIA? ¿Harán algo desde donde pueden, desde dentro de los partidos para que se terminen de una vez los casos de corrupción infame que airean con regocijo los periódicos?

lunes, enero 07, 2013

CORTÁZAR ES EL PROFETA



Leía a Cortázar sin descanso y, al fin, logró convertirse en él. Algunos pensaron que, considerando la similitud física entre el nuevo escritor y el que fuera autor de tantas páginas de gloria- a todas luces exacta- no quedaba sino una prueba escrita, una novela de nuevo cuño para confirmar la resurrección del genio. Por eso prometió un texto inequívocamente original. Un texto que se demoraría años. Sin embargo, cuando se dispuso a compartir la fecha de publicación de la anhelada obra, vio que, quienes, con devoción, aguardaran ese momento convencidos del milagro, tornaron a simpatizar con 50 Sombras de Gray como si nunca hubiera existido el Marqués de Sade… Cortázar, el nuevo Cortázar, se sintió Moisés y perdió, decepcionado, la razón. Se dice que todavía deambula por parajes semidesérticos quemando zarzas con las que conversa.  



domingo, diciembre 30, 2012

UN BRINDIS



Han pasado los días del azar y su consuelo, la salud, los días de la familia y la nostalgia, los días de las grandes palabras y su sonido de obligatoria armonía, la coartada que habilita una pretensión cuya base es el exceso. Han pasado y se acercan las horas en las que se exalta el tiempo: de un segundo a otro, dicen, la vida cambia…

Dicen, queda atrás lo que fue, aunque lo que ha sido apenas esté separado de lo que es y lo será por algo infinitesimal. Durante el brindis se romperán las copas y, antes y después, una pegajosa emanación de obsequiosas voluntades surtirá los efectos del dulce algodón de feria en el apetito de los golosos… ¿Qué otra cosa cabe sino demostrar lo merecedores que somos de todo tipo de bienaventuranzas clamando con alborozo para que sean de inmediata atribución ajena?... Recibimos, recibiremos palmadas y palmadas repartiremos. Tenemos, dicen, propósitos nuevos- que son los de siempre- y juramos que los llevaremos a cabo armados de una fe que, en privado, solos frente a ese espejo espejito mágico que tanto sabe de nosotros mismos, produce espasmos de autentico delirio para nuestro propio regocijo. Nada nuevo. Somos previsibles como Rajoy. Somos audaces con lo que no podemos cambiar, como Rubalcaba. Somos del Madrid, del Barcelona, independentistas, constitucionalistas, ricos venidos a menos, pobres cual es de pobre la pobreza y no perdonamos el yate, y no perdonamos el chato en el bar de la esquina, al igual que no perdonamos el marisco cueste lo que cueste. Pero no pasa nada. Salvo lo perecedero, nada va a detenerse. Salvo lo que se entorpezca por mor de la santa huelga, nada impedirá que se haga camino al andar. Quisiéramos ser como el río y avanzar hacia el mar que es, oh Jorge Manrique, el morir, sin haber permitido que nadie se bañe dos veces en el mismo flujo de nuestras aguas. Pero, “oh, pequeño saltamontes”, no estás preparado todavía para un logro filosófico tan ambicioso. De modo que, si desde el principio de la edad de cada uno se han sucedido los segundos, los minutos, los días, las semanas, los meses y los años, mencionaremos una suma nueva a la hora de recitar las fechas laborables, jornadas de asueto, fiestas patronales, vacaciones, bodas, bautizos, comuniones, saraos, excursiones, citas culturales, reuniones de escalera de vecinos, onomásticas, romances, y nuestra sangre circulará como siempre por los mismos canales que cubre la piel que la naturaleza nos ha dado. Es lo que hay. Nada más. Brindo por ello.

viernes, diciembre 07, 2012

DE LA BENEFICENCIA ANTES DEL FIN



Leo en GUADAQUE la siguiente noticia: “El Banco de Alimentos de Guadalajara ha repartido hasta noviembre 1,3 millones de kilos de comida”… Esto supone tanto como decir que no todos los bancos son una representación del mal. Sin embargo, conocer esto abunda en el contradictorio sabor de lo agridulce: la asunción de lo benéfico como paliativo de la tragedia…

Porque, aunque hubo tiempos peores, y la memoria de la gente es vaga muchas veces, no se puede negar la evidencia: el empobrecimiento de la sociedad, originado en erróneas actuaciones políticas, empresariales y ciudadanas, castiga a los más humildes y a los notablemente temerarios. Los afectados por la crisis recurren a su entorno- familiares y amigos- y, cuando este refugio falla, queda la beneficencia. Y menos mal que existe. Es la última oportunidad antes del desastre definitivo. Un cobijo que habla del lado bueno de la humanidad, del lado más favorable. El que pretende equilibrios en constante pugna con el lado contrario. No digo del mal, no digo del crimen: me refiero a lo éticamente reprobable. En innumerables ocasiones resolver un conflicto lleva a los que se sienten perjudicados por disposiciones o mandatos de toda índole a ejecutar medidas que contrarían el espíritu de justicia que se pretende. Es el caso de reivindicaciones que buscan en la noticia o en la toma de rehenes la relevancia y el impacto disuasor capaz de reconducir satisfactoriamente lo puesto en juego. Por ejemplo el desperdicio de algunos alimentos- leche, verduras, hortalizas y otros productos del campo- porque sus productores creen que, con un gesto así y su difusión, consiguen dotarse de razones obteniendo el respaldo de una mayoría social. Y es así puesto que toda iniciativa ideada para impedir lo que se considera abusivo en el mundo económico y laboral, se frustra si no cuenta con la amplificación que proporcionan los medios de comunicación. Que llegue al mayor número de personas posible como antesala de las maniobras de agitación popular que correspondan: si no hay tele, si no hay periódicos, si no hay redes sociales, no hay modo de hacer propaganda. Desde luego, utilizar las plataformas de comunicación para explicar claramente lo que está ocurriendo no interesa. Conviene lo que escandaliza. Y si con ello “hay que llevarse por delante a otros, que apechuguen esos otros”. En vez de convencer a los ciudadanos con argumentos, de manera que el crédito de los actos anteriores sostenga la bondad de aquello a lo que se apela, someterlos al bombardeo de lo que debe asemejarse a la disyuntiva moral, al enfrentamiento político, racial, étnico o territorial. En vez de presentar los hechos con firmeza y armarlos con gestos que prescindan de todo daño a terceros, arramblar contra quien sea a la voz de: “Hoy por mí, mañana por ti, amigo”… Dirán algunos que no hay otra manera. Que violentar a las personas es el único modo de lograr una fuerza de rechazo con la que enfrentarse a los muchos abusos que se vienen produciendo en estas difíciles fechas. Y, lo triste, es que deben tener razón. Nadie se escandaliza, ni siquiera en los hogares de cada uno de nosotros, de los que todavía no formamos partes de la cola que espera turno en un Banco de Alimentos, cuando los cubos de basura llevan comida que algunos querrían aprovechar. Cuando tanto se protesta por salarios bajos, impuestos que no hacen sino subir, desahucios, cierre de empresas, corrupción y desempleo, da igual. Da igual, como ocurrió hace poco en Arzúa, Galicia: los ganaderos tiraban parte de la leche producida para protestar por los bajos precios que obtienen a cambio de la misma. Da igual. Cada uno estamos a lo nuestro. Las reclamaciones que nos mueven son las más importantes y las resolvemos caiga quien caiga. Pero nos queda la beneficencia. Pues bien.

miércoles, diciembre 05, 2012

AFORIMOS DE ANÓNIMO 10



Una vez conozco que admites con agrado bastantes aspectos de mi carácter, que congenias con mis actos, saber lo que te disgusta, saber de tu parte lo que aprecias de manera negativa y me concierne, servirá para conocerme mejor, para conocerte mejor, y, si es posible, para una próspera evolución personal.

Propuesta de cartel: arriba, sobre un cielo azul pastel e idílico, en letras trascendentales, LIBERTAD, ESE PRODUCTO DE CONSUMO. Abajo, la silueta imponente de un centro comercial.

Suele acontecer que nos molestan algunos comportamientos, expresiones, modos o apetencias de las personas con las que compartimos nuestras vidas. Solemos rechazarlas en general y las admitimos como mal menor, pero, es cierto también que, cuando desaparecen, la ansiedad ocupa el lugar del disgusto en cada uno de nosotros: “¿Qué sucede nos decimos?”… Al final, admitimos vínculos sociales o afectivos, los aceptamos, y nos preocupa que la pérdida de ciertos rasgos que corresponden a la versión original de aquellos a los que nos hemos incorporado suponga también la modificación de todo lo que queremos.

Bienaventurados sean los días de lluvia. Jornadas que, sobre todo en lugares donde las precipitaciones son escasas o se producen de manera torrencial cuando toca, debieran ser festivas para todos. Por suerte, además, ya son varias las fechas durante las cuales el paraguas es útil a la hora de salir a la calle. Así que, ¡VIVA LA LLUVIA! ¡Vivan los charcos! ¡Viva el chaparrón, el chubasco, viva el temporal, el aguacero, la borrasca, el calabobos, el sirimiri, porque cielo a corderos, agua en el suelo! Porque cielo empedrado, a las veinticuatro horas mojado. Porque cuando a la vaca el cuerno le suda, agua segura. Porque, si las lombrices asoman en el huerto se mojan presto… Y, diré más: la lluvia sobre el asfalto caída, molestará, pero es bienvenida.

Imágenes de televisión. El amor representado por las cicatrices que permanecen en los troncos de los árboles como muestra gráfica de una promesa eterna. El amor ilustrado mediante la exposición de una costumbre moderna: candados que cierran, aseguran, el infinito, sujetos a barandillas, rejas y demás ferretería. Para siempre. Más allá del principio y el fin de los tiempos… Hasta que la muerte nos separe… Y, sin embargo, los cerrojos se abren, los árboles vagan en pena en busca de quien borre de su edad tanta malversación tatuada.

martes, octubre 30, 2012

DECIBELIOS ANTISOCIALES



No importa la fecha pero era domingo. Más cerca de la una de la tarde que de las doce y media. Un grupo de motoristas circulan por una vía céntrica de la ciudad. Supongo que es uno de esos desfiles o manifestaciones que interrumpen el normal desarrollo de las cosas. ¿Porque una manifestación o desfile no son normales? No. Porque son infrecuentes y, esto es lo importante, a menudo, deliberadamente ruidosas. Ocurre cuando informo y durante el tiempo- no cronometrado- que dura la tormenta: truenan los motores sin justificación alguna. ¿Respeto? Por parte de los que ocupan así la calle, de ningún tipo. Quieren ser admitidos y se sienten en su derecho, pero bufan como vándalos a punto de atacar, si es que los vándalos bufaban… Pues bien, ahora que la intervención ciudadana, masiva –porque, a partir de diez son multitud- se hace patente en las calles de cada ciudad, aunque una reivindicación no es tal, sobre todo, si no se produce en Madrid, sean con razón o sin ella convocadas, legales o ilegales, porque siempre lo han sido así, innecesariamente tóxicas en lo que al sonido respecta, cabe pensar que, los que participan, por acción o por omisión, son partidarios del estruendo como arma percutora. Al igual que aquello que se atribuye al ex presidente de los Estados Unidos de América, George, W. Bush- para acabar con los incendios, talemos los bosques- pareciera que su objetivo es arrastrar a todo el mundo mediante su ensordecedora cólera para torcer el brazo de aquellos a quienes pretenden someter. Con razón o sin razón todos a la hoguera. Y, digo yo, que se puede transitar por las calles de manera civilizada, sin molestar a nadie, sin interrumpir el tráfico- en países como Inglaterra los ciudadanos de a pie van por donde van los ciudadanos de a pie y escoltados por la policía- sin provocar rupturas de tímpano a voz en grito o golpeando objetos o entonando cánticos sonrojantes. Para eso hay una pancarta encabezando la protesta o la propia presencia de los asistentes, por su “uniforme” denota la intención con la que se marcha. Claro es que, como una de las cosas que se pretende es llamar la atención, salir en la tele, triunfar y, por ofuscación o impotencia, no parece quedar otra que arrancarle a algún prójimo- no presente- de sus particulares tribulaciones aunque sea a costa de molestar gravemente, adelante con los faroles. La ira, como toda emoción humana, debe ser modulable, de lo contrario, incluso cuando unos se lavan las manos durante las demostraciones de la misma a cargo de terceros en el mismo bando, deviene en violencia. La que generalmente se suele rechazar denominando pacíficas experiencias lo que, al final, de paz, no tienen más que una falsa rotulación… Con todo, las pirotecnias gratuitas, los tubos de escape de las motos a reacción, son ofensas y trastornos que dicen bastante, para mal, de lo que es una sociedad, la nuestra, carente de todo civismo. Como he dicho en otras ocasiones, respetar al vecino debiera ser un deber, un acto de suprema democracia, un compromiso humano. Algo que hoy, es la asignatura pendiente de todas las reformas de educación y de todos los hogares.

viernes, octubre 12, 2012

PARAFRASEANDO, AL FINAL, A NERUDA



Si dispusieras de las famosas botas de diseño, aquellas propias del andarín insaciable, las que fueron conocidas en el mundo antiguo como “de las siete leguas”, entendería que te alejases sonriente y bailando. Al menos, sobre todo lo segundo, resulta para mí un simpático ejercicio que, si  nada tiene que ver con el arte de la danza, me atrae por la gracia misma que emana de tu persona en tales momentos. Es mucho mejor que un chiste, y, si no superior a un beso, equiparable… Pero me quedaría con la evocación porque, tu partida sería tan instantánea como parece ser que lo son los autos rugientes en las pistas de velocidad. Y eso que no eres tú la más rápida del circuito. Aún así, después de todo, me sabría bien. Lo que hay es lo que hay. Cada uno se conduce conforme a sus naturales características y, a menos que sea de extrema necesidad, es irrelevante que pacte y modifique sus hábitos. Por eso, caminamos y te concedo dos cuerpos, cual se dice que en carreras un caballo supera al otro en un hipódromo. Voy al paso, al trote tú. En estas, percibo algo que describiré a continuación como metáfora y, luego, tú me enunciarás en prosa precisa… El horizonte se viene comiendo el mar. Desde que la lengua- submarino para mí- terrestre de Tabarca, se ha iluminado, una celosía, un vaho espectral, parecido al que conocemos por haberlo visto en películas de piratas o sucedidas en Londres, avanza desde no se sabe dónde con la pretensión de engullirlo todo, tal vez hasta tragarlo sin masticar, de tal modo que escuchemos a las aguas cautivas tropezando una y otra vez contra las rocas de la costa, tan cercanas en este momento al paseo que luego veremos municipalizado como sendero. Van y vienen otros. Solos, con perro, en pareja, atléticos, con el trasero puesto sobre el sillín de una bicicleta, jóvenes, de más edad, con prole, vecinos, veraneantes, pescadores, enamorados… Esto es lo que quisieras que yo escenificara al rosado modo, pero me niego, una vez más: hagamos preciados los besos; el gasto continuo, como la abundancia de oro, les resta valor. No posponerlos sin fecha fija, sino administrarlos con tino. Pero es acertado detenerse. Tomar aire- es un decir porque no sopla nada- a la expectativa de nada. De que suceda todo, por tanto. Tú con tu cigarrillo. Yo interesado en el sonido de las olas percutiendo con las oquedades. Es un ruido como de descorche, seco sin embargo, sin eco. Los dos juntos pero sin amontonarse. Decoro. Así antes de regresar. Parlamentando acerca delas variables de la marcha, cosa que ya mencioné antes, con la sospecha de la rotura de tu zapatilla- luego confirmada- y ese comentario que recibí con una expresión de sorna y varias bromas, más bien confundido porque le hubieras hurtado la gloria a mi meditación acerca de la noche, la oscuridad y el misterio, afirmando lo que me proponía hacer yo, con menos palabras y mejor ingenio. De todas maneras, y aunque esto me pese, no me gusta cuando callas, porque estás como ausente.

miércoles, octubre 10, 2012

POR FIN SE HACE JUSTICIA


Según leo en Guadaqué, la diputada delegada de Cultura, Marta Valdenebro, sostiene que, “La readmisión de los miembros de la Banda se hará conforme a la ley, y no como diga el PSOE”. Alude a la reciente resolución judicial conforme a derecho, que incluye el mandato de restaurar los vínculos laborales extinguidos de los que fueron privados los miembros de la agrupación. Y parece, con tal aserto, cargada de razones para indicar que los representantes del Partido Socialista pretenden una interpretación distinta a la referida por el juez…

Naturalmente, todo se hará de acuerdo a lo que dice la ley y a lo que dictan los jueces. Aunque es cierto que si las siglas de los partidos se intercambiaran en esta noticia, nada sustancial habría cambiado. ¿Digo con eso que los partidos, los políticos, esos “malotes” en boca de todo el mundo a fe de escarnio- entendiéndose “a fe de escarnio” por linchamiento público- son responsables de dar alas a la presente desautorización del ordenamiento jurídico, las leyes y su oportuno cumplimiento? Sí, pero no sólo ellos.  Es un asunto este, me temo que universal y que se origina en algo que, por lo visto, el común de los mortales no acaba de entender. Una cosa es el derecho y otra lo que es justo. Para dilucidar esto último hace faltan más que leyes. Hacen falta acuerdos, establecer un denominador común que permita a las comunidades partir de unos referentes éticos y morales indiscutidos. Eso no quiere decir que lo que se apalabra acabe por ser lo mejor. Hacer de lo malo bueno y de lo bueno aún otro bien preferible, es una obligación, deber, constante que debiera animarnos siempre. Sin embargo, las partes de un conflicto siempre pretenden tener razón y, lo pasmoso, no es que haya que acudir a las Salas de Justicia, sino la constante que se enuncia con estas pocas palabras: la justicia es injusta y favorece siempre a los mismos. Si el veredicto nos favorece, se ha hecho justicia; si la sentencia es adversa, somos víctimas de atropello… Es verdad que existen muchos motivos de reflexión y denuncia. Para quien esto redacta es incomprensible, por ejemplo, que los magistrados formen en organizaciones que se dicen progresistas o no progresistas. Que se pueda decir sin sonrojo que tal juez o jueza es afín a un partido u otro. No porque tales profesionales tengan que carecer de ideas y simpatías ideológicas, que va. Pero que los asuntos a dirimir mediante la intervención de un tribunal se presupongan desde origen, viciados por la conocida postura política del responsable o responsables de impartir justicia, contribuye a la confusión y la sospecha. Conviene pensar en la imparcialidad, en el sentido profesional de tales agentes, pero, en esta vida, no es insensato desconfiar hasta del propio padre. Dicho todo esto, sin embargo, contando con muchos otros problemas y carencias del sistema judicial español de los que no doy detalle, me preocupa el aspecto de lo que mencioné anteriormente: se nos hace justicia sólo cuando una sentencia da la razón a nuestra parte. ¿Porque desconocemos las leyes, porque nos hemos acostumbrado a delegar tanto que lo dejamos todo en manos de la magia? Muchos pretenden hoy, porque consideran que el sistema es un artefacto que funciona en perjuicio de los menos pudientes, solucionarlo todo a voces y fuera de ese mismo sistema. Quizás si aprendiéramos a participar de verdad, en todo tipo de organizaciones sociales, si nos informáramos más allá de lo que nos proporciona la WIKIPEDIA, nos iría mejor. O no, pero lo habríamos intentado.

miércoles, septiembre 26, 2012

TEATRO MODERNO: MEJOR UN INDICIO


No me gusta que se cierren los teatros. No me gusta que se retiren recursos a la sanidad, a la enseñanza, a la empresa, a los veterinarios, a las amas de cría o a los poceros. No me gusta que se cierre ningún teatro. No me gusta que las bibliotecas cierren salas, mermen sus servicios, prescindan- a su pesar- de trabajadores. No me gusta tener la edad que tengo y comprobar que difícilmente volveré a encontrar quien me emplee… Pero, no todo está perdido. De hecho, convendría admitir entre lo posible que, casi todas las cosas, las que nos afectan en especial, aquellas que nos importan y quedan a nuestro alcance como para ser modificadas a favor de obra, dependen de lo que hagamos o dejemos de hacer. ¿Qué suben el IVA a los productos culturales- la cultura es otra cosa- y nos dan con el veintiún por ciento en las narices? Bien. Vale. ¿Por qué no acudir al cine, asistiendo sólo a proyecciones españolas? Con semejante subida es carísimo pagar lo que cuesta una entrada. Claro que, si además prescindimos de las palomitas y los refrescos, contando con que la producción de lo hecho con denominación de origen España es menor- y todo hay que decirlo, generalmente menos interesante- habrá menos historias filmadas de las que disfrutar, disminuyen las posibilidades de tomar asiento a oscuras y, por lo tanto, lo comido por lo servido. Porque lo que ahora toca es manifestar el gusto por la cultura. Que se note no sólo en las plataformas de protesta y en las manifestaciones, sino en aquellos lugares donde se expone, se hace música, se proyectan documentales o películas, se declama, se cuenta, se lee… Debemos exigir respeto por la cultura y demostrar amor por sus expresiones y agentes- me refiero a productores y artistas – precisamente, interesándonos, y no testimonialmente tan sólo, por cuanto se nos ofrece, mejor, regular o no tan bueno. Que la gente, profesional o de a pie, sin falta, se persone en todos los sitios dónde late la cultura- siempre- para vivirla y establecer el mejor de los avales a favor de la permanencia de todos esos valores que tan justamente se reclaman. Lo digo porque no es verdad que sea así. Sobre todo si la proposición viene de la mano de un creador sin fama. Ciudades como Guadalajara, debieran poder llenar una sala de doscientas localidades al menos una vez por semana. Pero no me gusta que se cierre el Teatro Moderno, aunque la pequeña sala reúna, pocas veces, en el patio de butacas, un número tal de personas como para colgar el cartel de NO HAY BILLETES. Debiera llenarse y, si la gente que ama la cultura en la ciudad es tanta, muchos encontrarían tal saludo al intentar acceder a la taquilla. De modo que, he aquí la oportunidad. Todos con la cultura, pero no solo desde las trincheras porque los que gobiernan ahora traen la Sodoma y Gomorra de Eurovegas: para eso y para celebrarla. Ante todo para celebrarla con gusto e imaginación. Nuevos tiempos imaginación, compromiso, soluciones y participación. Que la cosa no quede en un pliego de firmas dónde los que rubrican afirman estar de acuerdo en algo que parece de sentido común. Que sea un indicio enseguida consolidado como prueba. En valor demostrable por el acto de asistir. ¿Alguien da menos?

miércoles, septiembre 19, 2012

VACACIONES: ADIÓS AGOSTO


Me gusta el olor de los melocotones. Lo constato al pasar al lado de la frutería donde, en otras ocasiones, compré cerezas. A la vez- o acto seguido- pienso en los detalles de una actividad literaria que practiqué hace tiempo. Se trataba de un material lúdico que recibía como parte de las iniciativas correspondientes al taller literario por el que opté para contrastar con terceros mis, por esas fechas, incipientes habilidades… Quizás eso no haya cambiado mucho… En fin. Consistía en redactar algo de manera casi automática. Me gusta, no me gusta. Pero sin meditarlo, conforme a lo primero que viniera a la memoria. Prefiero, sin embargo, inventar, concebir algo nuevo. Camino y repito la primera frase. Me gusta el olor de los melocotones. Puede resultar un mantra. Busco, en el eco del original, un resquicio. Y lo encuentro. El olor de los melocotones es el aroma de alguna mujer. Su presencia fue advertida por mí al ser usuario de un ascensor. Lo suficiente como para desear que el rastro no se perdiera al salir a la calle. Y en el trayecto hasta la frutería, pocos ciudadanos porque fueron fiestas y es costumbre que marchen a sus casas de verano una vez finalizan las mismas, simplemente distancia… Así pues, el olor de los melocotones es una mujer lejana, inalcanzable, tal vez admiradora del sol en una playa, tumbada sobre las arenas que, como recuerdo, son alfombrilla que pisé antes de iniciar mis inmersiones   veraniegas, como bien saben quienes leen mis elucubraciones, atentos a la nadadora de gafas negras que mencionaré más tarde... Si es como me he prometido y han izado la bandera amarilla, permanezco en una butaca a la sombra, en la terraza del hostal. Son paños, junto con el de brillos encarnados a las que tengo muchísimo respeto. Cuando ondean- no sé todavía cual es la razón que se aduce, por ejemplo al izarse la bandera verde, para evitar toda ceremonia e interpretación del himno del baño estival por parte de los socorristas- cuando ondean, yo firme, quieto en tierra. Apurado como un marinero asustadizo, desde luego, pero a salvo del oleaje y las corrientes. Y, si la descolorida enseña “amanzanada” de este paraje conocido como El PINÉT, avisa de lo apacible de la mañana- cierto que, cuando los encargados del rescate del merluzo o la merluza, llegan, la parroquia tuesta sus mimbres en número tal que pareciera reunión de forofos alrededor de una fuente pública- habré empapado mi humanidad, seguramente para tumbarme flotando en un charco espiritual. Es relajadísimo mirar la bóveda celeste. Sin peso. Pensando en Armstrong, el astronauta que pisó la luna, recientemente fallecido, no el ciclista en vías de “defenestración”... ¿Será así la ausencia de gravedad? Pero acabo de escuchar que las ranas son arrastradas mar adentró y mi proyecto sapo se estremece. Mejor volcarse, morder la sal y toser hasta la orilla. Una vez a salvo, en vez de la media tostada con aceite y queso manchego, un melocotón. Me lo sirve la sirena. Vendrán los días de restaurarse con oficio, de facilitar un alfabeto  de opinión tal y como el que se espera: recortes, manifestaciones, huelgas, juicios, detenciones, comicios, trincheras, sensibilidades paradójicamente irreconciliables, nuevas tecnologías para la necedad, versos del amor cursi, izquierdas, derechas, sentencias, crímenes, gente y gentuza. El mal mucho más cerca de lo que creemos. En nuestro rostro. Como el bien. Al fin, somos sólo caras de una misma moneda: el euro.

jueves, agosto 30, 2012

VACACIONES


Este año, como cada verano, se quema todo. La economía se ha prendido hace tiempo, arden las plazas de empleo, las empresas son un horno improductivo y huele a chamusquina en el entramado bancario y la política, mientras la sociedad entera, de un modo o de otro, echa leña al fuego. Somos pirómanos y queremos ser bomberos. Nos quejamos de las llamas pero no nos importa arrojar colillas encendidas a la espesura. Sin embargo, más allá de la metáfora, se calcinan los bosques…En busca de algunas de esas aves migratorias que hacen su agosto en las lagunas del país, en terreno de dunas y pinos, la pregunta es: ¿cómo es posible que resista la vegetación de la zona en vez de perecer achicharrada como tantos otros parajes en su momento fulminados, casi siempre, por obra y gracia del ser humano? ¿La respuesta? Porque no interesa, de momento. Porque no interesa o la fortuna los guarda del imprudente o del temerario. Ocurre en las carreteras, es muy común. Si todos los disparates que se ven a la vez que se circula por tanta vía asfaltada ocurrieran, el número de muertos y heridos sería apabullante. De modo que, mucha suerte… No lejos un convoy de dos niños de muy corta edad y un adulto circulan en bicicleta. Es un paraje cercano a la playa por el que están transitando constantemente los autos. Una carretera llena de sinuosidades. Los pequeños van a su aire, como si pedalearan en un circuito privado. Un coche se acerca peligrosamente. Seguramente quien esté al volante, ante la perspectiva cierta, no por su culpa, de haberse llevado por delante a uno de los niños, tendrá que visitar a su cardiólogo en las próximas fechas. El supuesto responsable de los críos, luego de sancionar sonoramente al pequeño, continúa su rumbo si mayor precaución: lo dicho, cuando la razón no es suficiente, cuando el sentido común es inútil, solo el miedo, la sangre derramada, la que queda contenida en tantas ocasiones porque la suerte es así de generosa, hace reflexionar a quien corresponda. Como no hubo tal, a tentar a la vida… Mas, que nadie se inquiete. Cerca, el mar. Gente que se acuesta sobre la arena, ociosos que se sirven de su propio mobiliario y bañistas. El Mediterráneo está tranquilo, bronco hace unos días. A lo lejos la isla de Tabarca. Siempre me parece la de un submarino que emerge su silueta. Santa Pola a la izquierda, Guardamar a la derecha y, cerca de la orilla, como es habitual, mierda, desperdicios humanos de todo tipo. ¿Lo merece la mar? ¿Merecen los bosques su abandono y la inmundicia que depositan en ellos los que acampan o transitan por ellos? No, creo que no. Claro que no. En fin, luego como luciérnagas que flotan en su sitio, brillará la fluorescencia de las puntas de las cañas de los pescadores nocturnos, pero ahora, porque vine acompañado de ella, surge una sirena del viejo mar. Me importa disfrutar de ella. Perdonen si les ignoro hasta la próxima ocurrencia.