miércoles, enero 30, 2008

DÍA A DÍA


Día a día



Por Arturo Uslar Pietri



Decir que el tiempo es río es decir nada,

ni nace ni termina su corriente,

fluye desde horizontes infinitos

y seguirá, sin duda, hasta el olvido,

nacer nadie lo vio, ni le verá acabar,

en él flotamos por confusos trechos,

el tiempo de surgir y sumergirse

es el de nuestra vida, tan pequeña,

tan torpe, tan voraz, tan impaciente

que apenas nace y a morir empieza.

Feliz llamaban los antiguos vates

al que joven moría, eran los dioses

los que daban el don de no ir más lejos.

El fin siempre es temprano, cada día

es toda la vida en tiempo pleno,

no hay más que el hoy,

que este momento solo

en que conozco que estoy vivo y siento.

Cada día es el día y cada hora

es la única hora de la vida,

todo el ayer se fue en reminiscencia

y el mañana no existe todavía.

No llegamos a viejos, sólo somos

en la invariable vaguedad del ser,

los nombres son equívocos, las fechas

hacen inerte cuenta sin sentido,

no somos el de ayer ni el de mañana,

somos el de hoy apenas,

la vida empieza en cada amanecida

y la conciencia muere en cada noche.

Yo podría contar la historia vana

de una vida que acaso fue la mía,

pero que es tan ajena y tan extraña

ante esta hora en que me nombro y busco.

No se es viejo ni joven, se está vivo

y soy yo, el de hoy, quien hace el mundo

con mi mano segura o temblorosa,

con la errada visión que siempre tuve,

jugando el juego

de ausencias y presencias

que sólo para mí tiene sentido.

Todo está en ti, día que amaneces,

toda mi vida en mí sin sobra y falta,

como fue en cada hora ya contada,

como será en un siempre día a día.

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