sábado, septiembre 08, 2007

MADRIGAL DE VERANO


Anoche fecha triufal de quien se alzó con la victoria, rendí mis huestes y me apeeé del digno altar: ya no soy campeón del mundo de INTELET. Loor a la ganadora, "mollua" bella del levante y merecedora de este canto...




MADRIGAL DE VERANO




Por Federico García Lorca




Junta tu roja boca con la mía,

¡Oh Estrella la gitana!

Bajo el oro solar del mediodía

morderé la manzana.


En el verde olivar de la colina

hay una torre morena,

del color de tu carne campesina

que sabe a miel y aurora.

Me ofreces en tu cuerpo requemado,

el divino alimento

que da flores al cauce sosegado

y luceros al viento.


¿Cómo a mí te entregaste, luz morena?

¿por qué me diste llenos

de amor tu sexo de azucena

y el rumor de tus senos?

¿No fue por mi figura entristecida?

¡Oh mis torpes andares!

¿Te dio lástima acaso de mi vida,

marchita de cantares?

¿Cómo no has preferido a mis lamentos

los muslos sudorosos

de un San Cristóbal campesino, lentos

en el amor y hermosos?


Danaide del placer eres conmigo.

Femenino Silvano.

Huelen tus besos como huele el trigo

reseco del verano.

Entúrbiame los ojos, con tu canto.

Deja tu cabellera

extendida y solemne como un manto

de sombra en la pradera.

Píntame con tu boca ensangrentada

un cielo del amor,

en un fondo de carne la morada

estrella de dolor.

Mi pegaso andaluz está cautivo

de tus ojos abiertos;

volará desolado y pensativo

cuando los vea muertos.

Y aunque no me quisieras te querría

por tu mirar sombrío,

como quiere la alondra al nuevo día,

sólo por el rocío.

Junta tu roja boca con la mía,

¡Oh Estrella la gitana!

Déjame bajo el claro mediodía

consumir la manzana.

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