domingo, julio 26, 2009

LOS PROFESIONALES


Carezco de certezas acerca de lo que corresponde en el caso de atribuir trato de profesional a alguien. El DRAE afirma: “Profesional; perteneciente o relativo a la profesión; dicho de una persona, que ejerce su profesión; dicho de una persona, que practica habitualmente una actividad, incluso delictiva, de la cual vive y persona que ejerce su profesión con relevante capacidad y aplicación. Claro, para llegar al último punto hay que considerar en consecuencia que basta con ejercitar una profesión para ser profesional. Luego, la conformidad trasmitida como consecuencia de los actos profesionales, que pueda ser apreciada cual grado de excelencia, puede que otorgue mayúsculas al designado pero, de viva voz, no se nota. Por otra parte, si solicitamos explicaciones a fin de averiguar qué es una profesión, atendiendo a lo laboral que es lo que nos importa, el docto magisterio de la lengua dice: “Empleo, facultad u oficio que alguien ejerce y por el que percibe una retribución”. Nada más claro. Sin embargo, escucho un diálogo cuyo intercambio de pareceres tiene que ver con el turismo. Uno de los participantes, subrayando los pormenores de la baja calidad apreciada respecto del servicio en ese apartado de la actividad económica, manifiesta que casi ya no existen los camareros que sonrían y se comporten con alegre dinamismo. Coincido con quien así habla y pienso entonces que un profesional ha de ser otra cosa, algo que no expresa a fondo el diccionario. Quizás un profesional es aquel trabajador que desempeña una tarea laboral de circunstancias definidas y propósito cabal: atenerse a su contrato ofreciendo lo mejor de sí siempre. Alguien dispuesto a aprender y verdadero devoto de ese principio que dice que lo que sabemos hacer bien lo hemos de hacer bien. Bueno, pues no, ni camareros, ni agentes de la propiedad, ni empleados del sector sanitario, por ejemplo. Cada vez urge más llevarse la “nómina” y los “pluses” con el menor esfuerzo posible y al margen de los resultados de la propia actividad. Para muchos, con estar dentro de los mínimos- cinco o poco más de cinco- basta. ¿Por qué? La respuesta supone complejidad, pero que cada cual, si se está de acuerdo con la definición de profesional que hice, mire para sí y se responda. Es verdad que en términos económicos y laborales prepondera el caos, la desidia a la hora de la formación y la mala praxis que se observa en lo que se refiere a la concesión de ayudas y subvenciones conduce a lo que hay. Lo dicho y un cambio social caracterizado por eludir las anteriores oportunidades de mejora y abunda en la multiplicación de aquello que es causa de nuestro actual lamento. Un cambio que no sé si es tal cuando habilitan se origine un nexo que, desde mi punto de vista niega a los profesionales: el corporativismo… En días pasados salieron a manifestarse las enfermeras y algunos otros sanitarios de un hospital donde sucedió la desgracia de la muerte de un niño por error o negligencia de una enfermera. Los manifestantes, profesionales indignados, manifestaban así su descontento por lo que, seguramente, en otras ocasiones, es motivo irrelevante a la hora de negociar los convenios que resultan de una de esas huelgas salvajes que pagamos todos. Dicen ahora lo que no han sabido reclamar con toda la energía en su momento: que son pocos, que carecen de los recursos adecuados, etc… Y, si eso es verdad, digo yo, ¿por qué no se está exigiendo todos los días y les lleva a estas señoras y señores a la huelga? Porque todo ser humano se equivoca, se puede equivocar, sin embargo determinados errores, cuando hay vidas de por medio, han de tratarse, a consecuencia del duelo, como tragedias. Y eso no puede ser. No puede ser que salgan ahora y se callen durante los próximos meses, hasta que toquen los sindicatos a arrebato de negociación por el buen dinerito que se llevan al bolsillo. Que se callen las deficiencias de trato de muchos de sus compañeros y compañeras, que omitan prácticas de riesgo y menoscabo de la seguridad general como cuando se ponen de acuerdo entre compañeros y, para lograr tener determinado número de días de libranza, acepten realizar jornadas de veinticuatro horas o más… ¿Creen ustedes que tras una triple jornada de trabajo hay alguien que obre en sus cabales? Pues, esas costumbres, si ir más lejos, pueden haber sido las responsables, sino del luctuoso suceso antes comentado, si origen de muchos problema sanitarios de los que cualquiera cuenta a nada que se suscitan estos temas… En definitiva, pan, mal pan, de todos los días. Con mucho respeto para los que obreros que les hay y son de ley- pero ¿profesionales?: pocos y descendiendo.

jueves, julio 23, 2009

MEMORIA ÚLTIMA: EL HOMBRE QUE TUMBABA LOS ÁRBOLES


Ahora lo sé y no vale nada. Dudo incluso que exista alguien, al menos con capacidad para encaminarse hasta donde yo sólo no podría, tan inconforme y, a la vez, dispuesto a verificar el fruto de mis pesquisas. Así que todo queda para mí y para estas letras. Hubiera deseado, no digo crédito, sino confianza, paciencia, tiempo… Pero es igual: acabaremos por perecer, y todo mientras la larga discusión acerca del Cambio Climático y la responsabilidad que haya que achacar al ser humano, continúa.

Porque sí, las cosas han llegado a un punto casi de no retorno. Salir de las ciudades para regresar al campo queda, como casi todas las cosas únicamente posibles mediante la intervención del dinero, al alcance de los millonarios. Allí, en las praderas, se puede respirar, existe aire puro en los escasos enclaves aún a imagen y semejanza del paraíso que fue. Mas, adquirir un palmo de terreno- bien a particulares, bien a las administraciones- es asunto parecido al que se vivía cuando los tiempos de la burbuja inmobiliaria. Una temeridad, un imposible cuando no hay vidas para tanto gasto.

Por cierto que amanecer para una nueva fecha es ya, desde que los municipios grandes y las grandes urbes consintieron en verlos caer, confiados en la diligencia de los operarios de los servicios de limpieza, el recitado de una inmisericorde cuenta atrás.

Me refiero a los árboles…

Todo se precipitó porque es más fácil recurrir al ornamento manufacturado y al recreo industrial que a la ponderada obra del maestro de jardines, siempre en comunión con lo mejor del suelo. Coincidieron unas autoridades bien pagadas de sí mismas, ineficaces y corruptas con “ellos”, claro. Ellos, gestores a su vez del desastre. Interesadísimos ejecutantes cuya función primera tuvo que ver con estudiarnos laboriosamente y autentificar nuestro extraño pedigrí: amenazados por alguien del exterior, Fuenteovejuna, todos a una; sin embargo, para lo doméstico, todos contra todos y sin tregua. De modo que, en vez de enviar legiones, bastó con un agente. Ese al que yo llamo EL HOMBRE QUE TUMBA LOS ÁRBOLES, un alienígena, seguramente de Marte , sobrado de energías y músculos como para lograr que, gigantes centenarios o robustos alevines acabados de plantar, cedieran su porte altivo poco a poco, inclinándose hasta desprenderse de sus raíces.

El tipo del que hablo resultaba de lo más normal. De mediana estatura, pero más alto que bajo, delgado, pelo corto, canoso, a menudo con un pitillo en la boca, camisa y pantalón al uso de los que no se mueren por las marcas y, como tic extraño, un gusto por los guiños, como quien pone ojitos, seguramente debido, creo yo, a la falta total de adaptación a la atmósfera terrestre. El caso es que, elegida su víctima en cualquier parque o paseo, se apoyaba en el tronco con la palma de la mano derecha abierta y el brazo proyectado por encima de los hombros. Así aguardaba como quien hace un alto en el camino y a la sombra. No hacía falta más teatro y así se iba, sin aspavientos, tranquilo, como quien transita por lo cotidiano con indiferencia, despacio, con ese modo suyo y vacilante de caminar...

Nunca permanecía en el sitio para cerciorarse de su éxito. Nunca dejaba de tenerlo, pero solía pasar el resto del día en una piscina ya que su labor no debía ofrecer sospechas. Tenía tiempo.

Y ahora yo lo sé todo. Hice amistad con él porque un día, al salir del trabajo, le vi apoyado contra un árbol de los de la acera en aquella zona y, al día siguiente, la torre que nos daba sombra, había rendido su existencia. Até cabos recordando otros ilustres decesos arbóreos y recordé haber visto al mismo varón, antes, y en idénticas circunstancias. Por lo tanto, para salir de dudas, con suma discreción, me fui enterando de sus costumbres y coincidí con él en la piscina a la que iba. Luego, al darme cuanta que un detalle de sus manos, aparentemente malformación o tara accidental, pudiera ser en verdad signo de diferenciación galáctica- me refiero a la extensión rígida de sus dedos meñiques- ya no tuve duda.

Entonces decliné todo enfrentamiento con él porque sé que me conocía al margen de la fachada con la que quise pasar por un amigacho más. Supo que estaba al tanto de su identidad secreta y consiguientemente, prevenido, manejó los tiempos de lo que había de acontecer siempre con ventaja. Fue como relato y, además, lo dicho al principio, nadie me iba a creer.

Con la radicalización de los efectos contaminantes y la asfixia en las ciudades, acabó nuestra relación. Dejamos de vernos y si se escapó no importa. No importa nada. Por eso resultan vanos los esfuerzos de la NASA y de las demás agencias espaciales para poner un hombre en el Planeta Rojo: la verdad, no sólo no tiene interés acudir a Marte cuando ellos ya están aquí de visita, sino que no nos queda tiempo para disfrutarlo.

miércoles, julio 22, 2009

UNA DE VERANO YA SIN MERCURIO




Andan por ahí, invisibles pero ciertos. Incluso en días como hoy muerden, acogotan al propio y al prójimo cuando en número incontable simulan alzacuellos ardientes, celadas opresivas cual hubiera diseñado el mismísimo Jack, y revisten molestos la paz de todo viandante. Sufrimos así el ministerio del calor, una consagración, un sacerdocio que solo consideran sublime los que han logrado mutar, como dicen que lo hizo Michael Jackson, pero al revés… Mas, prosigo… son muchos, innumerables, nada envidian a los microorganismos a la hora de colonizar el mundo. Tantos son que, esta compañía suya, pudiera suponer la invasión marciana que se temió inminente durante la edad media del siglo pasado. Los presentes en recintos donde predomina el agua o aquellos que pugnan por la arena con los bañistas a la orilla de la mar, tienden a ser Celsius, grados más amables y comprensivos, como los que aguardan el paso de cualquiera de buen ver a la sombra de una terraza. Pero esos Fahrenheit malvados y sospechosos constantes de todo lo que pueda ser liquidación de la cultura o el entretenimiento escritos, o los Kelvin, siempre soberbios y gamberros como macarras de barrio, incapaces de otro saber estar que no sea abrumar con su aliento de planicie desértica, calcinan las calles e intermedian con los humores del infierno… Así que en días como hoy, los grados son inamistosos pobladores de lo cotidiano contra los que caben pocas maniobras: ¿residencias para uno en frigoríficos subvencionados por el Ministerio de la Vivienda de España? ¿Barreñito automóvil con ducha individual para circular por las calles? ¿Regreso al barro tratado con anís antes de contener agua que tomaremos por su buen pitorro y al hábito de la muñeca que no se rompe y rasga abanico mediante? No, no, no. Propongo una iniciativa municipal consistente en contratar a una nueva remesa de parados, ya que hay tantos, a fin de irlos disponiendo por plazas y paseos y que actuaran como aquel empleado de riegos de la película de Almodóvar, LA LEY DEL DESEO: del mismo modo que, cuando fue reclamado por el travesti Tina- Carmen Maura- (“Riégueme, riégueme…”) accedió a sus deseos, obrara con nosotros generosa y muy acuosamente. Claro que con el caudal que trae el Binalopó y la guerra de las aguas, igual hay que emplear embotellado mineral o gaseosa. Pero era una idea. Dicho está aunque estas angustias no se midan ya con mercurio.

sábado, julio 18, 2009

LA CALLE DE LA MAR


No porque no acuda más o menos a menudo, pero, puesto que las cosas cambian y lo dicho un día puede tornar a quien lo dice como un malicioso dardo en el momento que uno menos se lo espera, me preguntaba, en realidad, ¿dónde está hoy la CALLE DEL MAR? Porque, en el municipio del que forma parte se llamaba y se sigue llamando, CALLE AZORÍN y la nomenclatura no ha cambiado desde que la conozco. Cuando estuve en la finca por primera vez- luego sitio dónde me pudo lo lírico- supe apreciar el enclave y la oportunidad de feliz verano. Qué mejor sitio para los que gustamos de la mar que una vivienda a menos de cien metros del lugar mismo donde rompen las olas… Además, hospitalarias de raza, las personas que me recibían, hicieron del sitio hogar y me senté a la mesa como uno más entre iguales. Vinieron los veranos y muchos sucesos antes, durante y después. Yo dije de aquella calle que comenzaba cerca del parque del pueblo y concluía humedecida por las acometidas, casi siempre amables, del Mediterráneo, “La Calle del Mar”. Qué otra cosa decir de una calle en rampa dónde los vecinos gritan como voceros de pregón o de mercado hasta las tantas de la noche, donde el tráfico es continuo y tronante, donde todo el mundo parece estar al tanto de todo el mundo y no necesariamente por buena voluntad y que, salvo en jornadas elegidas por el viento de levante para mostrarse como proyecto de huracán parece una dependencia más de las mismas calderas de Pedro Botero. Qué otra cosa decir cuando la finca en la que uno reside cuanta con amplísima terraza desde la que, asomados, se ve como rompen las olas, ora plácidas ora arrebatadas, del mar de la historia. Porque, al fin, contra todo lo otro desagradable, lo importante era y es el mar, la mar. Por lo menos para mí. Y no porque sea de los de ir hasta la orilla con la casita del caracol a cuestas para degustar un delicioso bocadillo de arena meada o encomendarse a los designios de Amón-Ra, adorador de su paseo y sus rigores, vuelta y vuelta, como en la parrilla de asar chuletas. No, porque lo importante es el mar – para mí es el mar- y darse un baño, solo una parte del todo… Confieso que pude pecar de infantilismo cuando dije LA CALLE DEL MAR, tal vez pueda parecerles a algunos de sospechosa sensibilidad en lo que toca a la percepción del agua y de los océanos, pero, entre los amores de los que estoy seguro, es el amor al mar uno de los principales de mi vida. Así que, La Calle del Mar, está donde siempre y de este modo la reconozco. Lo que me suceda en la casa y con algunas de sus gentes, hoy tan hospitalarias o más que entonces, ni tiene que ver con la mar, ni con la calle, ni con lo que amo. No es difícil de entender.




jueves, julio 16, 2009

EL MENSAJERO DE LA SEMILLA EN EL TEMPLO DE LAS CALDERAS


Convocado mediante los estímulos habituales, emergió de su abatimiento cual atlética estrella de la danza. Vibraba magnífico y pensó que bastaría con un par de eficaces acometidas, aunque predominantemente llenas de lirismo, para alumbrar desde su único ojo el electrizante fluido con el que embadurnar la vida. Mas hubo de obrar entre jornalero y empecinado- ora bombero “reducellamaradas”, ora avezado espeleólogo volcán adentro- siempre a la orden y de sobrada contundencia para, exponiéndose a la ingobernable succión de carnes adentro, apaciguar los hervores que suelen registrarse en El Templo de las Calderas…


Luego, bien rebozados los amantes de sí mismos, contentos de sus sexos y de su pericia, durmieron en paz y en paz se acaba este cuento.

jueves, julio 09, 2009

LA MUELA DEL AMOR


“Sólo los que aman tienen esculpida una bella sonrisa encima de una mueca de dolor.”
SOTAVENTO


“… coño, había leído muela.”
ERINA2


De los foros de GRUPOBUHO.



La rabia es una enfermedad que se puede contagiar mediante un mordisco y el amor muerde cuando ofrecerse a bocados y recibirlos es todo deseo. Quienes así se comportan admiten agresiones de ese calibre porque se origina en el dolor una fuente de placer de proporciones volcánicas y al sentido masoquista de la vida corresponde la sádica donación de quien haya la máxima voluptuosidad a través de un gasto violento impropio para otros. Sin embargo, lo de ellos duró mientras la muela del amor, una premolar de color rosáceo enraizado en la mandíbula inferior de él, resultó ser una pieza dental sana. Por desgracia el sarro y la caries hicieron presa en ella y no hubo otra solución mejor que extraerla. Hasta entonces dar dentelladas y recibirlas, en especial usando el mencionado engranaje, supuso un plus de sensorialidad que los mantenía a menudo sobre la cima del placer. Luego, perdido el saliente mágico, ella buscó reeditar antiguas alegrías entre los brazos funerales de los vampiros y él acabó indigno de sí adicto a los zumos y las papillas.

martes, julio 07, 2009

DE LA BOND… AD NUEVA


Una semana después, confirmada la noticia, Bond, James Bond, permanecía fiel a lo que, quien tuvo “licencia para matar” denominó,” ser nuevo de un ser vivo nuevo”: más pacifista que él, sólo Gandhi. Algo que trajo aparejada una serie de acontecimientos quizás previsibles, pero no por ello de inmerecido relato… Inmediatamente, toda la quincalla de ajusticiar malos, en otros tiempos material imprescindible para 007, fue puesta a disposición de la Confederación Internacional de Chatarreros, CONINCHA, mediante pública subasta. “M” se jubiló al fin. Miss Monneypenny, desengañada luego del último capricho “de la joya del M16”, hízose con un ramo de margaritas a fin de despejar dudas pétalo a pétalo: refugiarse en los pequeños pero consoladores brazos de Hércules Poirot o proponer a Holmes y Watson un trío. Y “Q”, “Q” languidece, ya sin clientela a la que ofrecer la inverosímil panoplia de artefactos siempre al gusto de los espectadores adictos al cine de bofetadas elegantes. No debería extrañar a nadie un desenlace seguramente próximo a la despedida fluvial: suceso contra natura posiblemente escenificado en Londres tras inmersión lastrada de plomo en las aguas del Támesis.




domingo, julio 05, 2009

DE JUNIO A SEPTIEMBRE


Conforme se han ido acercando las fechas, quienes participan de la idea obraron como cabía esperar. Acudieron a gimnasios y centros de belleza para lograr unos cuerpos superlativos, la fachada escultórica de éxito según las tendencias modernas que ha de lucirse en playas, piscinas y saraos. Sin embargo, mostrarse pletóricos y exquisitas resulta ser el fin menor a pesar de las exigencias sociales que tanto nos preocupan. Y es así porque, lo que de verdad importa es lograr una forma física a prueba de guerrero. ¿Cómo si no? ¿Ustedes les han visto? Desfilan camino de la tórrida parrilla de arena ungidos como animales de carga. Llevan las butacas, la mesita plegable, neveras para líquido y para sólido, pequeño camping gas, televisión y ordenador personal portátil, bolsas con objetos de higiene, electrónicos y demás recreo. Sombrilla, flotadores, tablas, paletas, toallas. Comida para bebés, pañales, cestita para el mismo, cubito y rastrillo. Instalan y despliegan todos los efectos y, cuando llega la hora, todo a su lugar y regreso. Comprenderán que hacen falta músculos y estar en perfecta forma para soportar una semana o quince días a ese tren, tralla propia de estibadores portuarios, y llegar al fin con cierta dignidad. Que ellas proclamen cierta carencia glamurosa mediante un inevitable volumen de barriga cervecera y que ellos se sumen a la falta de decoro porque no llegaron a aplicarse como debían a la hora de entrenarse, de manera que sus nalgas semejan deformados relojes escurridos de Dalí, no tiene la más mínima relevancia. Fuerza es lo que se necesita, capacidad para imitar a tortugas y caracoles ejemplos de la fauna y paradigma de lo que es llevar la casa a cuestas. Porque eso es lo que toca ahora, sobre todo contando con que la orden ecológica es demoler todo chiringuito bar o terraza que no esté a la distancia saludable según se les antoja a estos señores y señoras de la lechuga entre los dientes. Sin servicios, ni siquiera en las inmediaciones de la desembocadura turística por excelencia, a la afición por trasladarnos a todo confort se le suma la propia indigencia sobrevenida al faltar esos templos de fritura y lúpulo de siempre. Yo es que les veo como mulas sin descanso en el estío y me dan pena. Total, si bastan calzoncillos o braguitas, toalla y bronceador para tomar un baño, saberse en armonía prudente con el sol y disfrutar del mar a pie. Pues no, de diez a ocho que hay que rentabilizar el corralillo dorado- seguramente obtenido a sangre y fuego contra todo otro vecino- y más aún ahora, con la crisis. Pues bueno, pues vale, pues me alegro, que somos como somos y luego nos quejaremos además. Gentes sin oficio ni beneficio propios de una mala comedia que empieza en Junio y acaba en Septiembre.

jueves, junio 25, 2009

LA ÚLTIMA PARTIDA


Apretó los dientes. Estiró los brazos hacia delante y se dio un par de palmaditas sobre la frente. Hubiera sido magnífico lo contrario, pero era incapaz: relacionarle con cualquier atisbo de distinción, casi siempre, quedaba para tipos avispados e intensamente imaginativos. Tomó los naipes con la mano izquierda y, sin mirar la combinación de los mismos, con la palma de la mano derecha firmemente apoyada sobre el tapete, dijo:

- Voy con todo lo que tengo. Ni una mano más a la sombra de los que se llenan los bolsillos de macarrones. Ni una más, si la pasta es mía.

Luego, arrojó sus triunfos sobre la mesa y, en pie, descerrajó todo el cargador de su falso móvil, en realidad un revolver camuflado listo para disparar cuatro balas calibre 22, que empuñó al desprenderse de las cartas.

Al fin, remató verbalmente:

- Esta es mi suerte: otros cuatro capullos para el ojal de mi trasero.

Justo ahí, se apagó su estrella. “¡Culo, culo, no trasero!”, vociferaba el director de la película después de un nuevo y muy amargo “corten”. Y todo porque había que repetir la escena. Rodar de nuevo a la hora en la que se cierran los bancos. Uno de esos asuntos de dinero, ya se sabe, que enemista lo comercial con el talento. Sin embargo, los productores avisaron en su día: ni un solo euro más para funerales.

domingo, junio 21, 2009

DE MIS AMIGOS


Porque amanece un día de sol sin interposiciones y es riguroso hasta el extremo, como suele suceder en verano, decimos que hace buen tiempo. Nos quejamos del calor, pero admitimos el precio. Llueve sin embargo, el termómetro indica un suave descenso de las temperaturas, dejamos de sudar, descansamos, incluso cambiamos de camisa a la vez que se renueva el aire en nuestros pulmones, y se extiende el rumor: el clima nos es adverso… Somos volubles y antojadizos, queremos el jamón sin matar al cerdo y triunfar al buen tuntún de nuestro ego en toda ocasión. Nos ocurre igual cuando la vida pasa por un episodio de fortuna cuyo conseguidor es objeto de loas y demás prebendas con las que le distinguimos. Son aquellos a los que acabamos por idolatrar, sobre todo, si lo que hacen supone bien que concuerda con lo que deseábamos. Los mismos apeados de los altares y sin empacho sometidos al ultraje mediante el descrédito y la censura. ¿Por qué? Porque niegan nuestros intereses aunque fuera su deber- producto de la misma esencia del trato que tienen con nosotros- pronunciarse en contra. Existió la oportunidad del bien y les concedimos un lugar de privilegio a nuestra vera. Fervientemente concienciados tras apreciar la fuerza de los hechos, fuimos resueltos hasta el colmo y confirmamos la esperanza: ellos merecían ser admitidos en nuestras vidas como quienes cuentan con todo el amor del que disponemos. Así, en la fraterna intimidad, porque elegirles es admitir que les negaremos lo que a otros desde ese mismo supuesto máximo de los afectos. En aras de la comunión definitiva- la que cuenta con los humores de la voluptuosidad como territorio exclusivo- permanecieron cual garantes de lo magnífico y partícipes de todo honor. Sin embargo, cuidado, que no osen desestimar el orden establecido de nuestras apetencias. Atención, no sea que, fruto de su inquebrantable lealtad, armen el “no” que corresponda, precisamente para salvaguardarnos. Porque, ¿qué es un amigo?... Probablemente un familiar, los oportunos compañeros de viaje con quienes nos permitimos el compromiso de la pasión y el sexo, los pares de lo laboral, el ocio, la militancia o la vecindad… ¿Y amistad? ¿Qué significa esa disposición, ese juramento? Amigo es quien tiene amistad y amistad, según se lee en los diccionarios, es confianza y afecto desinteresado entre las personas. El libre deber de donarse porque así nos lo dicta la ilusión mejor entendida: la que se alza aupada por los hechos, creo yo. De este modo un amigo correrá el riesgo de perder su lugar, de perecer si es preciso, para determinar con un “nunca” la verdadera razón de presumir cualquier atisbo de futuro. ¿Saben, pues, los que dicen amistad cuando, en realidad, interpretan lo mejor de los allegados como una forma cortés de vasallaje, que no hay amigos verdaderos- porque o lo son o no cabe hablar de amistad- y que los distinguidos con tal apelativo han de reservarse el gesto decidido y en contra, precisamente por amor? Al menos es lo que yo espero de los que me quieren, de mis amigos.

sábado, junio 20, 2009

EL SONIDO DE LA MEMORIA


Acaba de suceder. Se trata de un acontecimiento deportivo, por ejemplo. Digamos, una final. Se aprecia el intenso abatimiento y la creciente euforia se distingue. Los asalariados de la noticia, los peones al servicio de la estrella mediática que, como ratones en laberinto trotan de un lado al otro del estadio, esgrimen las alcachofas de sus micrófonos en busca de un bocado de silabas más o menos inteligibles. Quieren la sabrosa delicia del titular y no tienen intención de detenerse. Cuesta entender que quienes viven la revolución sostenida del triunfo puedan articular otra cosa que no sean arbitrariedades pergeñadas tomando en cuenta el mismo manual de lugares comunes que se emplea cuando ni siquiera el ingenio asiste. Y no digamos nada de los que, por motivos contrarios, experimentan el quebranto y la frustración Pero ellos, los avispados “cazanovedades”, resultan inasequibles a la fatiga. Se empecinan y por aburrimiento ajeno, logran el vómito verbal que corresponda. Probablemente, una vez todos sosegados, conscientes y reconociendo los pormenores de lo sucedido, exista una posibilidad razonable de emitir valoraciones coherentes, pero, el sinsentido se convierte en inevitable rutina y ya… De modo que, he preferido esperar unos días para, asimilado lo que disfruté durante mi estancia en Guadalajara a fin de participar en el Maratón de los Cuentos, poner los detalles y emociones de la fiesta negro sobre blanco y compartirlos cual era mi intención desde un principio. Mejor en reposo, con distancia, elaborando sin exigencias lo que no urge. A la buena sombra del lema regente durante lo que fue decimoctava edición de una cita poco casual: EL SONIDO DE LA MEMORIA… Precisamente, un poco antes de abandonar el Patio de los Leones del Palacio del Infantado, a pesar de las altas temperaturas- a esas horas, en verdad, más que tolerables- el rocío me dijo algo. Eran las ocho de la mañana del domingo catorce de junio y un manto de ilusión, escarcha matutina, me parecieron los asientos o butacas, ahora sin dueño, diseminadas por toda la superficie del recinto. El eco que percibí sonaba a diversión, alegría, ternura, sorpresa, nostalgia. Pasión de gentes con intereses e intenciones distintas, sensibles a unas y no otras propuestas, pero satisfechas de haber pasado horas o unos minutos allí, porque la curiosidad podía suponer tanto un encanto como un encantamiento. Solaz que se produjo en la misma medida sobre un escenario tan bien vestido que resultó casa del cuento y hogar de la fantasía planetaria. La pluralidad de orígenes y de verbos en diversos idiomas vino a ser el testimonio notarial que diera fe de esa vocación sin fronteras. Sin embargo todo se produjo sin rangos ni distingos, como es costumbre en aquellos pagos. Y como el Maratón es un verdadero maratón, todas esas personas encontraron su tiempo, su hora, su luz. Encontramos nuestra voz y la atención de los congregados en ese mismo instante, reunidos y dispuestos a ser tan cómplices como partícipes del estímulo socarrón de terno audaz, de la lección contigua con un abrazo de sabio proceder, de la explicación "ultragaláctica" de las estrellas o de la fabulación santísima de un ANDERSEN o un GRIMM. Porque tengo presentes a la hora de redactar lo que se lee, rostros, expresiones, palabras, identidades, paisajes, ocurrencias, galas, sortilegios, caprichos, melodías, castizas opiniones, florales exponentes y el nombre de una miríada de seres que, durante cada una de las fechas anteriores y, por supuesto, tras esas jornadas mágicas a las que vengo haciendo referencia, viajan, se reúnen y establecen su tenderete de futuro con un único norte: pulsar la fibra sensible alojada en cada uno de nosotros y reproducir con esa nota un mensaje de ventura a quienes, a cambio, saben poner sus cinco sentidos en el empeño de lograr una ALICIA nueva o un “inimaginado” urbanita levitante. Yo regresaré el año que viene, si tengo salud y, seguramente antes de que salga el primer sol del sábado, cuando el Maratón pasa por las primeras horas de flaqueza, suba al escenario pequeño, el del zaguán de Palacio y, con el aroma a té de los que se sirven en los jardines, la reverberación de las músicas de dulzaineros y otros artistas de la calle, la tentación de los libros que no cesa y mantienen viva los libreros, la gracia de los ilustradores que dibujan sin parar, presto para la propia imagen porque habrá que posar para el retratista de turno y que no lo parezca durante la narración, pendiente de la amabilidad de quien reparte una manta si refresca, agradecido por una pieza de fruta o el chocolate con churros del amanecer, temblando como si fuera el primer día, obre como juglar que recita su prosa tal vez entreteniendo, tal vez emocionando, tal vez al apurar la broma, el ingenio o la picardía licencioso. Luego bajaré y prenderán mi camisa con un distintivo de cerámica que, hoy por hoy, es el honor más grande que nadie puede hacerme. Ahora, ya, tan solo, Vistan las piedras milenarias de Guadalajara con entoldados de color azafrán, armen en su imaginación una gran plaza a la que llegan y de la que se van cientos de personas y sientan como laten los corazones de quienes año tras año ponen en pie este otro tinglado antiguo. Gracias.

miércoles, junio 03, 2009

TERNURA, ¿ALGO MÁS QUE UNA PALABRA HERMOSA?


Escribí acerca de la ternura, justo después de experimentar un episodio compartido de la misma. Luego mostré el resultado y, además del premio que supone saberse leído, recibí opiniones y comentarios, algunos de los cuales dan sentido a este nuevo envite… El caso es que, atribuimos valores a las palabras, la mayoría de las veces, conforme al significado de las mismas. Por eso GUERRA será una fea palabra y AHOGO y LOCURA, por ejemplo. Y, ¿las bellas? ROSA, FAMILIA, AMOR, TERNURA, LIBERTAD, SALUD… Ahora bien, ¿qué importancia tienen las palabras, las buenas y las malas, las hermosas o sus antagonistas, si no vienen refrendadas por los actos a los que dan lugar? Mi amigo Hipólito Calle, magnífico actor manchego, dramaturgo y prosista, lo dejó dicho un día: “las palabras mienten”. Y, claro, las palabras no son verdad cuando, vacías de contenido se usan para obrar simulada y egoístamente. No son verdad si se emplean para nombrar algo que carece de equivalencia con el bien o valor que designan. No son ciertas si es un fraude lo que se persigue con ellas. Entonces esas maravillosas palabras, sagradas, enormes, perfectas, mueren. Sin embargo, las palabras bastante tienen con ser palabras. Somos los que las utilizamos de viva voz o por escrito, quienes certificamos la vigencia de su contenido. Y lo hacemos cuando somos coherentes, leales y estamos pendientes de actuar a la par de lo enunciado, sea cuando fuere que acontece la ocasión. Por eso, ternura es una palabra hermosa o fea, verdad o mentira, dependiendo de la fidelidad de la que seamos capaces a la hora de revestirnos con sus ecos. No mienten las palabras, mentimos los seres humanos, hablantes y tantas veces equivocados. Humanos que si han de salvarse y salvar al mundo harán bien en proponerse a sí mismos y a los demás con un buen acopio de tiempo para la ternura. La humanidad puede, no sé si quiere ni si antepondrá muchos otros intereses, no sólo a la ternura, sino a tantas cosas que proclama para olvidarlas tan pronto esas vibraciones dejan de notarse a través del aire. Puede, pero el homo sapiens reúne siglos de calamidad y deterioro éticos y morales, y, ahora mismo, a mi juicio, necesitaría un esfuerzo para lograr el sesgo de regeneración que se anhela y se manifiesta aún inapreciable si es que ha de surgir como el Sol por la línea del horizonte. Confío antes bien en el dominio de las pequeñas batallas, esa suerte de combate, de dinamismo, cuyo principal efecto es la contaminación. Si logramos propagar medidas de ternura, o de aquellos bienes que consideramos principales e indispensables, entre los más cercanos y queridos, a fin de establecer lo contrario de lo que supone ser flor de un día, entonces podremos decir que la vida valió la pena… ¿O no?

domingo, mayo 31, 2009

LA TERNURA


Ternura: consonantes, cuatro; vocales, tres. Por acentuación, llana, sin tilde. Palabra muchas veces dicha y de indudable escaso uso activo. Invocada como indispensable y, al fin, solo un aditamento más, un abalorio, un valor social sin contenido. Porque la ternura requiere tiempo y silencio. Invertir en ella sin reparar en el momento de su cese cuando se ha iniciado y volcar en el sosegado contacto físico lo que de otro modo se intentaría decir con palabras. Pero el silencio, cada vez más entre nosotros, resulta como una alérgica amenaza. Existe mucha prisa y desplazarse de la risa fresca al candente revolcón, si es que proceden, constituye imperioso e ineludible proceder. Algo eficaz cuando, a efectos de “producto nacional bruto” parece que la ternura es tan sólo una pérdida de tiempo. Desperdicio y una lectura también veloz e interesada. Bien se sabe que, quien está predispuesto a dar y recibir un largo, sincero, incondicional y prolongado abrazo, surge del lance pleno de dicha, de mucho mejor ánimo. Energía esta que contribuye a la buena salud y reabastece de todo aquello que posibilita aproximarse a la excelencia de la vida combatiendo sus reveses sin desmayos, a quienes la experimentan. Por eso, sin recetas, más allá de los mimos destinados a satisfacer una urgencia, contra los convencionalismos, sin agenda de realización- mejor siempre por sorpresa- invitar al otro a estar consigo mismo a través de ti y que de esa sintonía resulte lo recíproco es algo recomendable. Y lo es tanto como el comer bien, respirar el más puro de los aires o repartir besos. Y si crees que no cultivo la ternura contigo, mi niña, agárrame de las solapas o de la falda de la camiseta y exígeme proximidad, calor sin ansiosa quemazón, silencio y tiempo. Tú lo mereces. Yo lo merezco.   



sábado, mayo 16, 2009

DE LA PALABARA FAVORITA EN ESPAÑOL Y MÁS


APARECIDO EN FUNDÉU BBVA



13/05/2009

Los internautas están invitados a participar en la gran fiesta de la lengua que el Instituto Cervantes celebrará el próximo 20 de junio, Día del Español, entrando en la página web www.eldia.es  para decir cuál es su palabra favorita del español.

El Cervantes intenta averiguar así si palabras como ulular, albricias, chévere, trasegar, verdad, o zurriagazo están entre las preferidas de los internautas, y anima a éstos a que si le gusta una palabra inexistente se la invente.

Las palabras más votadas serán protagonistas del Día del Español, en el que el Instituto Cervantes celebrará una gran fiesta de la lengua en todos sus centros en una jornada de puertas abiertas que pretende incrementar la visibilidad de la lengua española en el mundo y crear un punto de encuentro para todos los hablantes de esta lengua.

Esta institución anima a aquellos a los que se les queden cortas las 90.000 palabras del español a construir el Ficcionario, el vocabulario ficticio de un mundo paralelo «que se rige por la sintaxis de Cortázar», inventando una palabra nueva que le guste.

Según el Cervantes, las palabras que envíen los internautas «no se las llevará el viento», ya que viajarán por todo el mundo «como parte esencial de una gran fiesta de la lengua española».

Además, proponen a los participantes que envíen pequeños vídeos en los que expliquen cuál es su palabra favorita y por qué, la que falta en su idioma o aquella que le impulsó a aprender el español. (Efe)

http://www.fundeu.es/Noticias.aspx?frmOpcion=NOTICIA&;frmFontS ize=2&frmIdNoticia=2386


14/05/2009

La Fundación del Español Urgente advierte sobre el mal uso de la palabra azteca.

En las noticias sobre la pandemia de gripe AH1N1 se menciona constantemente a México, por ser el foco de donde se supone que salió la enfermedad, y en esas informaciones se usa indebidamente la palabra azteca.

Azteca es el individuo de un antiguo pueblo que dominó el territorio conocido después por el nombre de México, país en el que hubo otros pueblos indios y siguen viviendo diversas comunidades precolombinas de origen azteca, maya, olmeca, etc.

La Fundéu BBVA explica que azteca no es sinónimo de mexicano y que por lo tanto no debemos escribir «El presidente azteca», o «El ministro azteca» sino «El presidente mexicano», o «El ministro mexicano».

http://www.fundeu.es/Recomendaciones.aspx?frmOpcion=RECOMENDACION &frmFontSize=2&frmIdRecomendacion=447

jueves, mayo 14, 2009

PANORAMA PARA VOMITAR


Veo en televisión las imágenes de una carrera convocada bajo el lema “Nunca estarás sola contra el cáncer”. Se trató de la VI Carrera de la Mujer, desarrollada en el Parque del Retiro de Madrid y calles adyacentes, por lo visto una prueba atlética popular que suma o sumará ediciones en las ciudades de Málaga, Valencia, Gijón, Vitoria, Sevilla, Barcelona y Zaragoza. Participaron quince mil mujeres y la Princesa de Asturias, doña Letizia, acompañada de otras autoridades, ofició de maestra de ceremonias para dar la salida al festivo trote. Hasta ahí todo normal, incluso celebrable. Sin embargo, la redactora encargada de realizar la crónica televisiva, durante el reportaje del que hablo, ofreció el micrófono a alguna de las participantes para conocer sus impresiones y, ¡oh, gran cosa!, la noticia dejó de ser la noticia para mostrarse cual en verdad era. Resulta que, aunque inscribirse costaba seis euros, el importe al fin destinado a la lucha contra el cáncer suponía nada más un euro. Entonces, ¿a dónde fueron los otros cinco si lo que dijo aquella mujer era cierto? Porque no ha habido desmentidos que yo sepa… ¿Cuántos asuntos etiquetados de benéficos de esta u otra índole se saldarán de igual manera? Parece absurdo entregar una cantidad equis de dinero en aras de un empeño solidario y conocer que solo un sexto de la misma irá destinado a aquello que se nos dijo merecía la pena. ¿Por qué así? ¿No es esto dar pie al descrédito de las organizaciones que se dicen sin ánimo de lucro y atentas al bien común en cuanto a sus objetivos? ¿No constituye esto una invitación a la desconfianza? Porque a mí me parece que cada vez hay menos motivos para empatizar con aquellos proyectos humanitarios que a bombo y platillo se pregonan como tales. Apruebo y otorgo mi confianza, en caso como estos sí, a la labor silenciosa, la de los que trabajan con sordina, sin desmayo y, ante todo, empezando por lo más cercano. Esas personas existen, existen esos equipos, pero no salen en noticias como la narrada. Nunca. No vende ni proporciona cuotas de mercado o de poder. Y esos, por desgracia casi siempre invisibles, son los únicos dignos de ser considerados por mí como la fuerza que aglutina aún lo que merece la pena en este asqueroso mundo. Y lo califico de asqueroso recordando al maestro de la radio Ramón Trecet para poner el acento en lo perdidos que estamos como seres vivos y trascendentes. Decía Trecet, “Buscad la belleza: es lo único que importa en este asqueroso mundo”, y si los adultos de hoy en día no tenemos solución, la juventud que viene es pasto de la estulticia gracias al concurso de padres y educadores. Imágenes como las de hace unas fechas en las que varios Campus Universitarios parecían vertederos inmundos luego de haber pasado por allí la marabunta, plaga porcina del botellón multitudinario, ya refrendan lo que digo y muestran una estirpe universitaria cuya excelencia parece residir en sus respectivas cloacas. Pero sé de aulas donde los chavales toman a risotadas la labor de gentes como Payasos Sin Fronteras y la reciben como ridículo acontecer. ¿Asombroso? No. Basta rascar un poco o detenerse a mirar alrededor y encontrar motivos para la desazón y el asco. Nos acucia la crisis, es cierto, y son muy preocupantes las dificultades económicas que están pasando miles y miles de ciudadanos, pero este tsunami de la estafa moral, la mala educación y la ausencia total de buenos valores arrasa un poco más todos los días sin que a nadie le preocupe. Pues bien, que de seis euros que vale ponerse en calzoncillos o bragas para correr con un número a la espalda, se destine solo uno a lo que verdaderamente importa, cabe dentro de lo normal en un estado de cosas así y es un panorama para vomitar que me puede. Me puede y he de pedir disculpas: voy al baño otra vez.



lunes, mayo 11, 2009

LIMPIA, FIJA Y DA ESPLENDOR


Como documento ilustrativo de un diálogo que he mantenido hace apenas unos minutos, propuse este texto, el que se leerá a continuación, de don Arturo Pérez Reverte. Con su lectura se explica todo. De nada.



Limpia, fija y da esplendor

Acabo de recibir un e-mail de Pepe Perona, el maestro de Gramática, reproduciendo otro que le ha enviado no se sabe quién. Desconocemos el nombre del autor original; así que, en esta versión postmoderna del manuscrito encontrado, me limito a seguir el juego iniciado por mano genial y anónima. El maravilloso texto se refiere a una supuesta reforma ortográfica que va a aplicar la real Academia, a fin de hacer más asequible el español como lengua universal de los hispanohablantes y de las soberanías soberanistas. Y lo reproduzco con escasas modificaciones. 

Según el plan de los señores académicos expertos en lanzada a moro muerto la reforma se llevará a cabo empezando por la supresión de las diferencias entre c, q y k. Komo komienzo todo sonido parecido al de la k será asumido por esta letra. En adelante se eskribirá kasa, keso, Kijote. También se simplifikará el sonido de la c y la z para igualarnos a nuestros hermanos hispanoamerikanos: "El sapato ke kalsa Sesilia es asul". Y desapareserá la doble c, reemplazándola la x: "Mi koche tuvo un axidente". Grasias a esta modifikasión los españoles no tendrán ventajas ortográfikas frente a los hermanos hispanoparlantes por su estraña pronunsiasión de siertas letras. 

Se funde la b kon la v, ya ke no existe diferensia entre el sonido de la b larga y la v chikita. Por lo kual desapareserá la v y beremos kómo obbiamente basta con la b para ke bibamos felises y kontentos. Lo mismo pasará kon la elle y la ye. Todo se eskribirá kon y: "Yébame de biaje a Sebiya, donde la yubia es una marabiya". Esta integrasión probocará agradesimiento general de kienes hablan kasteyano, desde Balensia hasta Bolibia. 

La hache, kuya presensia es fantasma en nuestra lengua, kedará suprimida por kompleto: así, ablaremos de abichuelas o alkool. Se akabarán esas komplikadas y umiyantes distinsiones entre echo y hecho, y no tendremos ke rompernos la kabesa pensando kómo se eskribe sanaoria. Así ya no abrá ke desperdisiar más oras de estudio en semejante kuestión ke nos tenía artos. Para mayor konsistensia, todo sonido de erre se eskribirá kon doble r: "El rrufián de Rroberto me rregaló una rradio". Asimismo, para ebitar otros problemas ortográfikos se fusionan la g y la j, para que así jitano se escriba como jirafa y jeranio como jefe. Ahora todo ba con jota de cojer. Por ejemplo: "El jeneral corrijió los correajes". No ay duda de ke estas sensiyas modifikaciones arán ke ablemos y eskribamos todos kon jenial rregularidad y más rrápido ritmo. 

Orrible kalamidad del kasteyano, jeneralmente, son las tildes o asentos. Esta sankadiya kotidiana desaparese con la rreforma; aremos komo el ingles ke a triunfado unibersalmente sin tildes. Kedaran ellas kanseladas en el akto, y abran de ser el sentido komun y la intelijensia kayejera los ke digan a ke se rrefiere kada bokablo: "Obserba komo komo la paeya". 

Las konsonantes st, ps, bs o pt juntas kedaran komo simples t o s, kon el fin de aprosimarnos a la pronunsiasion de ispanoamerikanos y para mejorar ete etado konfuso de la lengua. Tambien seran proibidas siertas asurdas konsonantes finales ke inkomodan y poko ayudan al siudadano: "¿Ke ora da tu rrelo?", "As un ueco en la pare", y "Erneto jetiona lo ahorro de Aguti". Por supueto, entre ellas se suprimiran las eses de los plurales: "La mujere y lo ombre tienen la mima atitude y fakultade inteletuale". Yegamo trite e inebitablemente a la eliminasion de la d del partisipio pasao y kanselasion de lo artikulo, impueta por el uso: "E bebio te erbio y con eso me abio". Kabibajo asetaremo eta kotumbre bulgar, ya ke el pueblo yano manda, kedando surpimia esa de interbokalika ke la jente no pronunsia. Adema, y konsiderando ke el latin no tenia artikulo y nosotro no debemo imbentar kosa que Birjilio, Tasito y lo otro autore latino rrechasaban, kateyano karesera de artikulo. Sera poco enrredao en prinsipio, y abalaremo komo fubolita yugolabo en ikatola, pero depue todo etranjero beran ke tarea de aprender nuebo idioma rresulta ma fasile. Profesore terminaran benerando akademiko de la lengua epañola ke an desidio aser rreforma klabe para ke nasione ispanoablante gosemo berdaderamente del idioma de Servante y Kebedo. 

Eso si: nunka asetaremo ke potensia etranjera token kabeyo de letra eñe. Ata ai podiamo yega. Eñe rrepresenta balore ma elebado de tradision ipanika y primero kaeremo mueto ante ke asetar bejasione a simbolo ke a sio y e korason bibifikante de lengua epañola unibersa. 

Arturo Pérez-Reverte 

El Semanal 

06 de febrero de 2000

domingo, mayo 10, 2009

DE LA NOCTURNIDAD PRIMAVERAL Y LOS SOBRES.


Debe ser que entre la leve brisa y el silencio amable, la primavera proporciona lo mejor del acontecer ambiental y climático. Al menos la pujanza del sol en estos inicios de mayo resulta amortiguada y, por las noches, como nunca desiertas a la hora de dormir- siempre excluidas las horas que suceden o culminan los festejos del fin de semana- se dan las condiciones y el valor de armonía justos y deseables en lo que a mí bienestar respecta. Algo que no ha de durar porque una vez se prende la llama suele arder hasta el horizonte. Quiero decir que cuando la estacionalidad, hablando de los ciclos y variaciones meteorológicas, se impone, de ahí la llama que prende y desata lo que para algunos es el infortunio del calor extremo, no cabe sino la resignación. Con el fuego vienen aparejados otra serie de inconvenientes que dudo sean admisibles como coste de los bienes que en forma de vacaciones y comunión con la naturaleza proporciona el verano. Pero las cosas son así y difícilmente van a cambiar a mi capricho. Por lo tanto vale más apreciar este interludio de bonanza y proclamarlo. Ocasión además, porque proporciona un predio de tranquilidad sobresaliente, el territorio de la expansión por el pensamiento o la cábala que no son moco de pavo tampoco, para reflexionar, poner al día lo vivido cotejando lo que ha sido con lo que es o, simplemente, alentar un diálogo con uno mismo, en el caso de que todo esto suceda a solas, asunto que conviene más a menudo de lo que lo abordamos. Por ejemplo, porque he de escribir pronto una carta, compruebo que el hábito de redactar algo para dirigirnos a terceros pervive- sea mayor o menor la extensión de lo así manifestado- a pesar del empuje tecnológico de todos conocido. Ahora triunfa la inmediatez. Los acontecimientos originarios de tal iniciativa obran a disposición de aquellos a quienes son dirigidos apenas unos segundos después del mismo instante en el que se despacharon. Pero, si las cartas no se han perdido a pesar de las servidumbres anti-románticas del soporte virtual que ha de utilizarse para su tránsito, los sobres, ¿para qué otra cosa quedan los sobres si no es para el tráfico ignominioso de la plática bancaria, la publicidad o el truculento ardid de los facinerosos de hoy en día? Los sobres que casi siempre fueron blancos, antes con solapa triangular que se "rechupaba" para sellar así su contenido, pero deberían ser de colores según el predomino de su contenido fuera uno u otro. Aquellos que venían de ultramar, por barco o por avión, siempre parecieron especiales, incluso mágicos por lo inhabituales. Pero, ¿qué tal el negro, no solo para las noticias luctuosas sino para las notificaciones de hacienda- casi siempre pródigas en demandas de pago- la denegación de créditos o todo otro reclamo oneroso? ¿Qué tal el azul para las proposiciones amorosas, el rojo para el imperio del gozo y el verde para las cuestiones que incrementen nuestro acervo cultural o supongan una llamada al sano entretenimiento? Por qué no una buena paleta, como la de los artistas plásticos, y conferir las tonalidades del arco iris al oportuno mapa postal o cofre de nuestras intenciones que trasmitiría por anticipado lo que se propone luego, en el interior, con todo detalle… En fin, que los sobres sobran o malviven como utensilio de la burocracia, o, muy a su pesar- quiero pensarlo así- se nos presentan contenedores del germen virulento de la estafa, del abuso o del insulto. Bueno, sobreviven dignos aún los que guardan la ilusión infantil por lo Reyes Magos y los que sirven de un lado a otro del mundo ese trocito de cartón con el que se felicita la Navidad o se entera a los familiares y amigos de lo bien que se está ocioso en tal o cual punto de la Tierra. Sin embargo, con cierta tristeza he de decirlo y, al igual que lo que se avecina en materia de temperaturas, conforme a mi pesar, ¡ay!, cuan cerca está su fin… 

martes, mayo 05, 2009

PROPOSICIÓN PARA UN MOMENTO ESPECIAL DURANTE EL FIN DE SEMANA



Como si fuera una receta…

Procúrense unos instantes de intimidad con ustedes mismos.

Busquen ese lugar de la casa donde les gusta estar.

Acompáñense de una infusión, refresco o licor de su preferencia.

Una copa de vino es otra buena idea.

Aunque no está bien visto, si fuman, fumen.

Y luego, una vez conseguido, en la dirección que copio al final, el DISCURSO pronunciado por J. M. Serrat, con motivo de su INVESTIDURA COMO DOCTOR HONORIS CAUSA por la UCM, bien impreso o ante la pantalla, disfruten de la voz de un hombre sabio precisamente porque no ejerce de tal.

http://www.ucm.es/info/ucmp/cont/descargas/documento11560.pdf

De nada

viernes, abril 24, 2009

PERCANCE


Para quien ha de mudar su atavío porque creció- ha pasado tanto tiempo- y carece de vestidor alguno donde guarecer sus intimidades, comportarse de manera natural resulta complicado. Las serpientes no comen y se ocultan cada vez que es preciso para los mismos menesteres. Es algo que supo como dato del curso de cultura general terrestre. Sin embargo las escamas en humanoides marcianos inquietan y suponen una grave dificultad a la hora de actuar con éxito durante la invasión… “Pero la Tierra será nuestra”, se dice. Luego, retorciéndose por entre los peñascos de acceso a la cala marítima se descamisa y… Los nudistas de la playa son intolerantes con los mirones y más si se parecen a un lagarto.

domingo, abril 19, 2009

PEQUEÑO MENSAJE DE DOMINGO.


Acabo de darme cuenta. En la tele estaban dando un partido de tenis. Se disputaba el Masters de Montecarlo, Nadal contra Murray. Tú descansabas tendida sobre el sofá… Sí lo recuerdo. Es verdad que, como tantas veces, me conduje de esa manera que a ti te parece el modo de estar a todo sin enterarme de nada, y alterné las pantallas: de la del ordenador a la de la tierra batida y viceversa. Pero, en todo momento, supe de tu lugar. Anunciaste el sol sobre el mueble que digo te sirvió después de lecho y vi como te tumbabas. Fue antes de ocultar una ventana con sus cortinas porque la luz de esta primavera pasada por agua, como es tradicional en abril, proyectaba contra las imágenes del duelo deportivo esa misma cristalera y me impedía una visión nítida de lo que estaba sucediendo. Sin embargo, lo más importante  vino a continuación. Tú, que recibías a Helios en pleno rostro, permanecías en tu sitio y, a la vez, sobre la parte vista del tubo catódico. Por eso me pareciste entonces la luna  misma o como la luna: llenita, blanca, con manchas- tus pecas- reflejando la luz de nuestra estrella y esa capacidad de magnetismo dulce que obra como llamada a contemplarte. Pero, lo mejor, es que no eres la luna, ese fraude romántico. Estás viva y eres agua cuando tus besos o desde el nacimiento de tu dolor si estás llorando. Respiras, lates, te mueves, suspiras… No eres la luna, no es la luz del sol. Es tu luz. Tú forma de decirme que no lo olvide: tal como dijeron Benedetti y Serrat del Sur, tú también existes. Por eso me emocionas. De ahí este retrato que en forma de mensaje escrito dejo a la vista de tus ojos de bronce, esta instantánea lograda porque permaneces impresa en mi mente, real en mi organismo, querida y admirada. Descansa y ten bonitos sueños: que los estés disfrutando mientras yo me doy cuenta que son las cuatro del lunes.